MI PRIMERA ULTRA: MARATÓ I MITJA DE L’ARDENYA MATXACUCA

MI PRIMERA ULTRA: MARATÓ I MITJA DE L'ARDENYA MATXACUCA

MI PRIMERA ULTRA: MARATÓ I MITJA DE L’ARDENYA MATXACUCA

MI PRIMERA ULTRA: MARATÓ I MITJA DE L’ARDENYA MATXACUCA

Hacia tiempo que no me planteaba un reto serio, pero la verdad, es que este año 2016 ha sido tan especial que me gustaría cerrarlo con broche de oro. Un último deseo, Marató i Mitja de l’Ardenya, un sueño hecho realidad: iniciarme en la ultradistancia.

No tengo nada pensado, excepto seguir entrenando y seguir dando lo mejor de mí, dentro de mi equilibrio. No voy a perder el norte, ni dejar que el cúmulo de Kms se transforme en una pesadilla ni para mí, ni para mi familia. Voy a provar, a ver qué se siente al pasar los 45Km (mi distancia límite), sentir qué pasa con mi cuerpo, qué pasa con mi mente y disfrutar.

Voy a disfrutar de la preparación logística, de los entrenos y de mi pareja y mis amigas del team Les Nenes Trail. Sí, porque todos ellos me apoyan en esta nueva proeza que tendrá lugar este sábado 10 de diciembre de 2016. Que sea lo que Dios quiera, que de la preparación y planificación ya nos ocupamos los mortales.

Siempre cumpliendo sueños. ¡Va por ti!

La ultra distancia: correr en estado puro.

La ultra distancia: correr en estado puro.

No sabes que es correr hasta que no vives una ultra. El amplio y profundo concepto de correr lo he conocido en la montaña y con la larga distancia. Allí no hay rivalidad sólo superación, compañerismo y momentos de sufrimiento y soledad mezclados con momentos de gran valor emocional. Realmente engancha.

El pasado fin de semana fui a hacer la asistencia en carrera a Uri. Hizo una ultra de 87 Km con un total de 3000 D+, la Marxa de Resistència del Cap de Creus, por unos parajes idílicos, el Paraíso, le llaman y es que no es para menos: Llançà, Port de la Selva, Cadaquès, Cap de Creus… Hacer una asistencia a alguien que corre una ultra no es más que estar allí, en los puntos acordados para darle ánimos, transmitir tu energía positiva y ayudarle con el material o la alimentación que necesite. Es incluso mejor que correr, los nervios son los mismos, la responsabilidad es casi mayor y aunque no corras, acabas sudando la gota gorda y al día siguiente sobrecarga muscular… Pero te emocionas, disfrutas, te implicas y emocionalmente acabas corriendo junto a ellos cada uno de los Kms.

Haciendo la asistencia o acompañando a un amigo en sus últimos Kms o incluso haciendo de liebre aprendes mucho de ti mismo, de tu cuerpo y de tus posibilidades. He tenido la suerte de vivir en ambos lados de la misma situación, he acompañado a alguien en algún tramo de carrera, he sido acompañada, me han hecho de liebre y he hecho asistencia. Me quedo con todo, todo es emocionante por igual.

La primera vez que me hicieron de liebre fue en un carrera de asfalto, una media maratón, quería bajar a MMP y aunque no lo conseguí me sentí en todo momento muy mimada y arropada, la lluvia y el viento en contra no me dejaron llegar dónde quería, pero la experiencia valió la pena y a mi liebre… ¡Un diez por su paciencia y sus ganas!

La primera vez que hice de liebre fue los últimos 20K de una Ultra Trail Catllaràs de los buenos de Klassmark. Todavía recuerdo la cara de Abel, estaba hecho polvo pero sus ganas y su ilusión hicieron que voláramos hasta la meta, la gente alucinaba y nosotros disfrutamos como niños.

L a primera vez que acompañé a Uri fue en los últimos 10K de Transgavarres, una ultra de 60K por montaña, eran 10K de bajada y fue muy emocionante acompañarlo, ayudarlo psicológicamente y llenarlo de energía positiva, al final me llevó a gancho hasta llegar a meta. ¡Qué bueno!

Y me gustaría compartir la experiencia en esta última asistencia hecha, no por lo bonito del paisaje, ni por lo mágico de sentir la emoción que siente cada corredor, sino porque me di cuenta que en las largas distancias, en realidad, no hay rivales, sino compañeros, no hay ritmos sino distancias, no hay avituallamientos sino Oasis en medio de desiertos de Kms y Kms… Hay sufrimiento y alegría, soledad y autorrealización, no hay equipos, no hay competitividad y al final no hay ganadores sino valientes y campeones. En mi última asistencia pude ver a 5 amigos corriendo juntos, apoyándose, animándose, sufriéndose unos a otros sin dejar de perder la sonrisa, sin dejar de tener esa mirada que ilumina un sueño… Y a esos 5 fantásticos dedico hoy mi entrada en el blog. Magnífica lección de respeto, deportividad, humanidad y humildad, si pudiera elegir un instante desearía correr a vuestro lado desde Sant Pere de Rodes a Cadaqués, desprendíais magia y se contagiaba. Esto sí es una ultra chicos. ¡Felicidades!

Correr como filosofía de vida

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Correr como filosofía de vida

Cuando corres, sólo cuando corres, sabes que eres capaz

Siempre he corrido, un poquito por aquí, un ratito por allá; pero jamás pensé que correr acabaría siendo el motor de mi vida y la razón por la que hoy soy más feliz de lo que jamás pensé que sería. Correr me ha dado todo lo que hoy me rodea, amigos, pareja, sueños, retos, ilusiones, metas, libertad… Todo el mundo tiene un motivo para empezar a correr y luego un motivo que te empuja a seguir y luego un motivo que te ayuda a hacer cosas que jamás te planteaste. Yo jamás me plantee empezar a correr para hacer una maratón, ni para subir una montaña, ni mucho menos para hacer una ultra… ¿Qué es eso?

Empecé a correr para adelgazar, seguí corriendo para evadirme, continué corriendo para probarme y seguí día a día llevándome al límite, conociéndome, conectándome conmigo misma, mi mente, mi cuerpo, todo en una misma sintonía, aceptándome en lo bueno y en lo malo y convirtiéndome en la mejor compañera de aventuras que jamás había soñado tener… Cada carrera es un reto para mi misma y cada reto supone un paso hacia el auto-descubrimiento y el auto-control de mi persona. Aunque suene a paranoia filosófica, simplemente es una reflexión que si corres con regularidad podrás entender. Correr me ha dado cosas maravillosas, me ha ayudado a conocerme, a superar mis miedos y mis límites, me ha hecho fuerte y me ha enseñado a sufrir, a apretar los dientes y a disfrutar. Correr es enfrentarte sola a tus miedos, a tus debilidades y a todo aquello que detestas de ti mismo. Correr es como mirarte al espejo, sólo que cansa más y acabas con mejor forma.

Este blog es un paseo por mi vida runera, con mis miedos, mis inquietudes y mis ganas de compartir lo que siento cuando mi cuerpo se funde en el camino del sendero, del asfalto, de la pista o de la pura montaña que ensordece los sentidos.

Te reto a compartir algunos kilómetros corriendo juntos.