ZEGAMA ES ZEGAMA

Zegama-Jordi Saragossa

Zegama, subida a Sancti Spíritus by Jordi Saragossa

Zegama es Zegama

Un año más, un carrera que no defrauda nunca: Zegama. Ni para los corredores, ni para los amantes del Trailrunning que visitan la cuna del Trailrunning para conocer y ver de cerca a la creame de la creame y los tops más tops del mundo.

Hacía algunos año que por causas mayores no podíamos acudir, pero este año las estrellas se han alineado y vaya escapada más TOP que nos hemos podido marcar.

Viernes Kilómetro Vertical, sábado ruta de reconocimiento con lluvia y entrega de dorsales, domingo ¡¡¡¡¡¡¡¡¡fiesta!!!!!!!!!.

El Kilómetro Vertical es un espectáculo de puro Trail. La verdad es que más que suficiente para salivar y morirte de gusto mientras las zapas se engordan de kilos y kilos de fango. ¡Ouh Yeah! Al más puro estilo Zegama. Es que los vascos están hechos de otra pasta y como nos encanta esa pasta de la que están hechos. Repetimos año tras año por tierras vascas y no nos cansamos nunca. Ni pensamos hacerlo jamás, así que nos vayan preparando un hueco que en breve volvemos a pisar ese verde tan WILD que cubren las montañas norteñas. Que me desvío. KV que por previsión de tormenta eléctrica tuvieron que modificar sin poder coronar la cima. ¡Qué pena y qué alegría a parte iguales! Dios mío como cansa, como te hace apretar los dientes y sudar hasta la última gota. ¡Qué forma de disfrutar y padecer! ¡Cuánta valía! ¡Cuan salvaje nos vuelve la montaña, cuanta esencia en cada subida! ¡Qué grandeza, por Dios!

Pues eso, 5.200m de distancia con 1015 metros de desnivel. Altitud final de 1520 metros. ¡Aupa!

Y allí, corriendo como felices gacelas lo mejor de cada casa. Los más valientes y las más valientes. ¡Bravo!

El día previo a la Maratón es una auténtica fiesta. Zegama se llena de corredores y corredoras de todo el mundo, aunque abunda el producto nacional, obviamente y los catalanes que estamos por todos los lados.

Pues el sábado todos los corredores y corredoras nerviosos luciendo sus mejores galas se pasean por el pueblo vasco, sintiéndose los más afortunados y lo son porque sólo unos pocos privilegiados pueden vivir en primera persona esta auténtica fiesta del trailrunning.

Y a los que nunca nos toca, y eso que ya voy por mi 5º año sin suerte, lo vivimos con igual emoción que los demás. La previa, incluyendo algún txacoli con los amigos. Porque está claro que la excusa de Zegama, hace que nos encontremos con un montón de amigos y conocidos del mundo del Trail. ¡Gustazo de txcolines y pinchos! Alguna ventaja tiene no colgarse el dorsal y vivir el espectáculo des de la barrera.

Y el domingo madrugamos más que los mismísimos corredores. Desayunamos, nos ponemos las mejores galas, preparamos nuestros propios avituallamientos y a subir a la cima más alta: Zegama Aizkorri para algunos, Sanctus Spiritus para otros. Pero todos allí, bien pronto, cogiendo sitio llueva, truene o haga sol, para animar a los campeonísimos y campeonísimas.

Y si tienes suerte vuelas hacia meta a ver llegar a los invencibles. Aunque el verdadero espectáculo es quedarse a abrazar hasta el último corredor, darle ánimos y reponerlo de energía positiva para acabar de encarar el resto de kilómetros que harán posible cumplir un sueño, el de atravesar la meta de Zegama.

Quizás algún día pueda estar en el arco de salida. Quizás. Tal vez ese día pueda correr los 42Km dignamente. Tal vez. Puede que hasta sea capaz de cruzar la meta de llegada. Puede. O a lo mejor no, ni una cosa ni otra. Pero me preocupa poco porque Zegama no sólo es correr el día de la Maratón. Zegama te corre por las venas nada más pisar sus montañas. Zegama no es una carrera, es un sueño precioso, un deseo inagotable que te llena de ilusión ese corazón trailrunero que tenemos todos.

Para mí, Zegama siempre será Zegama, pase lo que pase y eso no cambiará nunca. Larga vida a Zegama, la salvaje Zegama.

CORRIENDO EN CASA Y POR UNA BUENA CAUSA

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CORRIENDO EN CASA Y POR UNA BUENA CAUSA

Parecía que atrás quedaban las carreras de barrio, pero no. El pasado fin de semana nos estrenamos con la Cursa de Astrid 21. Una carrera solidaria, en beneficio a la Fundació Astrid 21 para niños con Síndrome de Down, ya es un clásico en tierras gironinas. Pero, curiosidades de la vida, aún no me había estrenado.

Así que tras unas semanas tontas de no correr demasiado y una semana pasada de trabajo intenso en Barcelona, no podía faltar. Modalidad 20K. Muy contenta con el resultado (medalla de chocolate que dicen, un 4º puesto), pero sobretodo por poder compartir estos momentos con mis amigas y compañeras de equipo y hazañas…

El premio más grande que llevo conmigo es ver vuestras caras al cruzar la meta y sobretodo, saber que Cristina ha empezado a sentir esta afición tan maravillosa que lleva intrínseco el apasionante mundo del Trailrunning. ¡Bienvenida campeona!

Una más a la saca y a seguir sumando Km, pero sobretodo, a seguir haciendo salud. Porque el objetivo primordial es estar sana y en buena forma, sin obsesiones y con un único objetivo disfrutar de correr. Ese deporte que tantísimo me apasiona.

 

ROMANIC EXTREM: más extrema que nunca

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Corriendo en la Romanic Extrem. Foto: Oriol Batista

 

ROMANIC EXTREM: más extrema que nunca

Así vivimos nuestra cita anual con la carrera de montaña de referencia de la Vall de Bianya.

Es una de las carreras duras que tenemos por la zona y el pasado fin de semana, con la lluvia, el frío y la niebla, la hicieron aún más épica.

Salimos animadas y llenas de ganas de retarnos un año más en esta magnífica carrera que destaca no solo por un recorrido extraordinario, sino por una organización a la altura de las circunstancias, por todo el cariño que año tras año ponen en cada detalle.

Además de animadas y preparadas para la ocasión también fuimos precavidas y cargamos todo lo útil en nuestra mochila.

La lluvia nos hizo sufrir más de lo normal y desgastarnos muchísimo física y anímicamente. Llegamos al primer avituallamiento con una super animación. Que nos dio un subidón muy muy grande para seguir corriendo hacia el segundo avituallamiento y de allí volamos de nuevo hacia el que casi fuera el tercero.

Me encantaría decir que fue una experiencia única, hablar de la fuerza interior y de esa capacidad enorme que tenemos las personas de conseguir nuestros retos. Pero no fue de esos días. Como mucho ya sabéis un susto nos hizo recogernos. Nos hizo reflexionar. Recordar que la montaña es poderosa y que no hay nunca que subestimarla.

Suerte que la experiencia es un grado y nos ayudó a poder mantenernos en perfecto estado hasta que nos vinieron a rescatar.

En esta edición no atravesamos con gloria la línea de meta. Ni tan solo nos acercamos unos metros. No tuvimos tiempo de compartir anécdotas, ni culebrones mientras atravesábamos montañas, ni tampoco maldecir las subidas o las bajadas técnicas. Tan solo tuvimos tiempo de estar unidas, de apoyarnos, de arroparnos y de superar un momento difícil juntas, haciéndolo lo más llevadero posible entre buen rollo, abrazos, risas y palabras de consuelo.

Lo mejor fue que no estuvimos solas, que tanto la organización de la carrera como, los voluntarios estuvieron al pie de cañón y se desvivieron por nuestra seguridad.

Y después del mal rato que se alargó demasiado para mi gusto, pero que las circunstancias eran las que eran, toca hacer una lectura muy interna, muy profunda, muy íntima y personal.

Toca recuperar la mente y el corazón y volver a correr pronto… ¡Ánimo Conchi!

CORRIENDO A 3′ 30″

CORRIENDO A 3' 30"

CORRIENDO A 3′ 30″ – FOTO: Oriol Batista Fotògraf

CORRIENDO A 3′ 30″

Sé que muchos ya sabéis qué es correr a 3′ 30″. Pero permitidme que me explique. Correr a 3 minutos y 30 segundos el Kilómetro es prácticamente volar. Haz la prueba, elige un kilómetro e intenta hacerlo en 3 minutos y medio. Y luego me cuentas qué tal la experiencia 😉

Dejadme que os aclare que YO NO CORRO a 3′ 30″. ¡Ni de coña! A lo mejor algún día, en algún entreno y seguramente porque la carretera o el terreno hacía bajada. A veces, ni así. Mi blog se llamó a 3′ 30″ no porque yo vaya de “pofesioná” sino porque con mis colegas de aventuras siempre nos mofábamos al explicar batallitas de carreras y decíamos: “¿Y qué tal la carrera? Con todo lo que entrenas, seguro que ibas a 3’30″”. Y se quedó así, y mi blog trata de eso, de aventurillas varias en el mundo del correr. ¡Me encanta!

Pero este fin de semana fue diferente. El pasado sábado salí a hacer Trail running en uno de los parajes más maravillosos que tenemos en Catalunya, la Serra del Catllaràs. Me enamoré y siempre que puedo vengo a rememorar ese amor que tengo a estas montañas y al pueblo encantador de La Pobla de l’Illet.

El sábado tocó salir a disfrutar, a dejar los miedos y las excusas atrás, y a salir a moler las piernas sin piedad, sin pausa, sin pena y con muchas ganas. Así que salí a correr con toda mi alma. Y disfruté como la enana que sigo siendo 😉 Disfruté del recorrido, de las personas, de los compañeros, de los voluntarios, disfruté de los silencios, de las pausas, de mis pensamientos y de la soledad del corredor. Disfruté de las subidas pero más aún de las bajadas y di lo mejor de mí. Di lo mejor que sé dar, lo que llevo dentro, me entregué a mi misma en cada Km y no dejé nada.

Conocí a gente maravillosa en el camino, gente que me ayudó y a quien ayudé. Porque está claro que cuando haces algo por alguien, en realidad, lo estás haciendo por ti mismo. Así que cuando tiraba del carro al final del trayecto para que otros compañeros pudieran acabar sin caminar, de algún modo, también me estaba ayudando a mi misma a seguir, a seguir corriendo, a seguir disfrutando y a seguir siendo yo…

Y sí, el pasado sábado corrí a 3′ 30″ el último kilómetro, ese que atraviesa el pueblo de Catllaràs con sus gentes en las calles animando la proeza de los locos corredores que nos adentramos en la montaña, a veces tan encantadora como hostil. Él me dijo: “Es tu momento, esta carrera es tuya”, y aunque eran sus palabras, se transformaron en mías. Era mi momento de disfrutar, de darlo todo, de esprintar, de dejar la piel y el corazón. Era el momento de dejarme ir y ser yo. ¡Gracias!

Así llegué a meta: corriendo a 3′ 30″

 

LLEGAR A META Y TOCAR EL CIELO

Corriendo a tres treinta
LLEGAR A META Y TOCAR EL CIELO – Llegada a meta en Ulldeter: Foto Oriol Batista Fotògraf

 

LLEGAR A META Y TOCAR EL CIELO

Una imagen dice más que mil palabras. Al menos esta imagen. Lo dice todo. En esta ocasión finalicé la carrera de Trailrunning organizada por Klassmark. La carrera se llama Ulldeter, forma parte de las X-Mission (una liguilla de trailrunning) en formato Media Maratón.

¡Me lo pasé pipa! Ahora corremos así, disfrutando, sin sufrir, apretando cuando el terreno te deja y experimentando con las compañeras de ruta. En mi caso compañero. Esta liga de Klassmark, las X-MissionX3, las corro con mi compañero de fatigas Franc. Un gentlemen que no sabia lo que era correr por montaña hasta que le enseñé la ruta de las Miloques (en Cassà de la Selva). Ahora es él el que me enseña a mí 😉 ¡Vaya máquina!

Pues esta carrera fue una gozada. Lo pasamos genial, disfrutamos del tiempo que nos hizo, de la maravilla de las altas montañas (¡amo correr por encima de los 2000 metros!) y sus paisajes. También flipamos con el pueblo de Camprodon,  nos fascinan estos pueblos de montaña que se vuelcan en los eventos deportivos y la organización de la carrera. ¡BRAVO! Todo de 10. Como siempre: ¡Genial!

Lo mejor para mí (y para todos los corredores que estábamos en el arco de salida) es el desenlace final (¡como no!). Llegar a meta sabe a Gloria. Sabe a triunfo. Sabe a tocar el cielo con las puntas de los dedos. Así que esta foto lo dice todo: una servidora llegando a meta con mi perrita Rumba muy recuperada de hace unos meses cuando casi nos deja. Pero no. Es fuerte y tiene agallas y de momento me demuestra que hay Kilómetros para rato.

Así que, mientras la vida nos lo permita, a seguir disfrutando juntas de las montañas.