LO QUE NADIE TE CUENTA SOBRE CORRER

LO QUE NADIE TE CUENTA SOBRE CORRER

¡Qué bien que os haya gustado mi post anterior! Hay que echarle un poco de humor a la vida y tomárnosla menos en serio porque sólo estamos de paso. Aquí no se va a quedar ni el Tato. Pues eso, que una que arranca, le da el subidón, subidón y no para. Así que aquí va otra de mis reflexiones…

Lo que nadie te cuenta sobre correr. ¡Ja! Siempre decimos que maravilloso es correr, cuando nos desconecta, cuánta paz nos aporta. ¡Yep! Y una servidora la primera en alabar la magia de correr en muchos de mis posts y lo que correr me ha enseñado.

Pero después de pasar más de 5 años de mi vida corriendo. Que no te engañen. Correr no es tan bonito. Pues como que ni lo bueno es tan bueno ni lo malo tan malo. ¿No?

– Nadie te va a decir que es caro. Y joder si lo es.

Unas bambas bien valen 100 pavos mínimo (bueno va, si las pillas de otra temporada y por amazon, salen más baratas), las mallas, las camiseta, el cortavientos…

Ya. Todo empezamos con cosas del Decathlon; pero que no te engañen no pareces un runner auténtico si no luces esas marcas que nos meten entre ceja y ceja día sí y día también: salomon, nike, , salomon, salomon… Y unas zapas salomon valen más de 100 pavos.

– Luego están los accesorios: maletas, cinturones, viseras, gorras, manguitos… Y que cada cosa vale 1 pico. Sobretodo la maleta que al final cogemos la Slab esa tan chula que lleva el super Killian… ¿NO? Que ya que me los gasto…

– Luego están las carreras, que valen un riñónporque claro, al principio haces las de “pan con tomate” del barrio pero a medida que te flipas subes el listón y cuando subes el listón pagas más. Y punto.

Se vee que en el tema de correr también pagar más es sinónimo de más calidad o eso se empeñan en hacernos creer. Y esto vale tanto si te flipas en la montaña como si se te va la pinza con el asfalto. La Maratón de Nueva York por ejemplo son mínimo 300 pavitos así del ala porque sí.

Hay más cosas: los suplementos: vitaminas, antiinflamatorios, geles, protectores de estómago, isotónicas, barritas energéticas, batidos recuperadores post-carrera, pasteles pre-carrera, energy shots y podría no dejar de nombrar chorradas y chorraditas traducidas en un pastizal para encima intoxicarte y llenarte tus intestinos de residuos y tóxicos (ese ya es otro tema a tratar más de wildlife).

– Y luego están las p… lesiones. Las sobre cargas y cómo mediarlo: pues que si el fisio 1 vez al mes, que si el electro estimulador de masajes de última generación, que si las infiltraciones, el podólogo, la nutricionista, el preparador físico y un montón de profesionales más que se friegan las manos cuando decides salir a correr y entrenar para algún reto.

– ¡Yep! Que no me olvide los seguros y las federaciones. ¡Sí! Eso también corre a cuenta de una misma y las equipaciones del Club. ¿Cómo no vas a correr en un Club? Eso mola porque te juntas con más locos como tu y frikeais juntos a la par que movéis el culo del sofá.

– Y cuando formas parte de un Club luego vienen las cenas. Las comilonas, los desayunos post-entreno, los amigos invisibles y sí, se te acumula faena porque se dispara el presupuesto.
Correr es barato dicen…

¡Ja! NO se lo creen ni ellos, ni yo, ni nadie. Correr mola sí pero no, no es barato, ni por asomo.

Ale, ya lo he dicho. Que paséis una feliz semana. 

HEMOS GANADO

HEMOS GANADO

HEMOS GANADO

HEMOS GANADO

Hemos ganado este premio, mejor BLOG FEMENINO DEPORTIVO por Ironcrows y patrocinado por la marca deportiva SALOMON.

Muchas gracias a todos por vuestro apoyo en el I CONCURSO DE BLOGS #SOYMUJERYBLOGGER. A mi familia, a mi mitad, a mis amigas, a mis niñas de correr, a mis amigos, a mis coachees, a mis loquillos del running, a todos los que me leéis y me apoyáis. A todos los que os gustan mis entradas y que pese a votarme estabáis más preocupados por mi reacción al no resultar premiada. Este es un premio que me hace especial ilusión pero jamás nada externo podría cambiar lo que sucede en mi interior, sigo siendo yo, sigo luchando por todo lo que hago y sigo siendo esencia y estado puros. Sigo teniendo las mismas pasiones e ilusiones que seguiré reflejando día a día en este blog. Este rinconcito tan nuestro que hace que nos una aún más si cabe.

Que todos los pasitos hacia delante son circulos que se cierran y se abren. Personas que nos abandonan para dejar espacio para las nuevas personas que entran con fuerza. Mil gracias a todos por formar o haber formado parte de CORRIENDO A 3′ 30″ creyendo en el proyecto o no. Sigo adelante, seguimos luchando que lo mágico de esta vida es llegar al final con la plenitud de haber quemado todos los cartuchos posibles.

ESTE PREMIO VA POR VOSOTR@S, ¡GRACIAS!

TRAIL CATLLARAS: un baile hacia dentro de ti mismo

Trail Catllaras

Trail Catllaras: un baile hacia dentro de ti mismo

Hacia ya varios meses que no competía en carreras, Trail Catllaras es una muy buena manera de quitarse el mono y ver cómo evoluciona tu cuerpo y tu mente: un baile hacia dentro de ti mismo. Tengo mi gran reto del año a la vuelta de la esquina y una buena manera de saber dónde estás es hacer una carrera de Klassmark, dura y maravillosa dónde las haya. Os las recomiendo.

Suenan las 6 en el despertador y me apresuro a desayunar y arreglar mi material para afrontar con ilusión una de las carreras más bonitas y atrevidas de las MISSION X3 de Salomon organizada por los Klassmark. Trail Catllaras es una carrera hermosísima y mágica, la volvería a escoger de nuevo para hacerla porque lo que te hace sentir es espectacular. La salida fue épica, la música de fondo recordándote que está a punto de empezar tu hazaña al más puro estilo espartano, a muerte los 27K y hasta el final. Casi me emociono con la música, con la ilusión compartida de otro runners, sus caras llenas de sueños, motivación e ilusión.

Arranqué a correr con el pistoletazo de salida, sin expectativas, sin agobios, simplemente escuchando mi cuerpo desde el primer minuto. Acompasaba la respiración con cada zancada, intentaba hacer caso a todos los consejos de mi maestro y sin obsesionarme, empecé a ver que iba a un buen ritmo, sin ahogarme y sin agobiarme, saludaba a los colegas que me adelantaban e incluso yo misma adelantaba a alguno otro, sin mente, sin ego, sólo yo y mi camino.

Haber hecho el recorrido la semana anterior me ayudaba a ajustar los tempos del rítmico baile que entonaban mis piernas al unísono con mi respiración. No corría, bailaba. Ésa es la sensación que tuve a lo largo de mi carrera, era un largo baile en el que alternaban pasos, emociones, pensamientos… Un baile de auto-control, auto-conocimiento y superación. Una carrera que disfruté desde el primer kilómetro hasta el último, dónde no dejé ni un detalle al azar aunque pude arriesgar mi cuerpo y llevarlo a un límite que me encantó.

No tengo palabras para descubrir el conjunto de sensaciones que sentí corriendo, pero estaba feliz, no me dejé llevar por la velocidad, ni por la fuerza, ni por la competitividad que residen dentro de mí. No hay nada que ganar y nada que perder cuando no tienes nada, cuando aceptas que las cosas no te pertenecen y que simplemente son. La responsabilidad de demostrar no te inunda y entonces, sólo te queda disfrutar de lo que amas, correr por la montaña, interactuar con las personas que se acercan a ti, los voluntarios que te atienden, los fotógrafos que te inmortalizan y los amigos que te alientan a seguir. Disfrutar.

Para mí es el regalo más grande que me llevo de esta magnífica carrera en unos parajes de ensueño y con la Pobla de Lillet volcada al 100% en la carrera y con los corredores. Enorme, indescriptible y sumamente sublime. Pienso repetir experiencia cada vez que corra. Pienso exigirme al máximo desde el amor que me mueve, desde el respeto que me valora y la magia que empuja estas piernas hasta un baile infinito, el que empieza cuando por encima de amar lo que haces y lo que te rodea, te amas a ti mismo.

ZEGAMA: dónde los sueños se hacen realidad y, de nuevo, todos somos uno.

Emilie Forsberg en Zegama

Emilie Forsberg, corredora de Salomon y compañera de Killian Jornet en Zegama 2015

 

Es el sueño de cualquier corredor de montaña, entrar en la lotería por conseguir un dorsal y salir debajo del arco, rodeado de tus ídolos, rodeado de la magia que desprenden las montañas de Aizkorri, rodeado de una afición más que apasionada, más que auténtica; una afición única que forma parte de la esencia de un pueblo vasco volcado en la carrera más importante del mundo del trailrunning, la madre de todas, la reina: Zegama.

Yo fui una afortunada no por poder estar ahí, en la línea de salida junto a todos los campeones y campeonas que pudieron hacerlo, sino por poder vivir de cerca y desde el otro lado todo lo que significa ZEGAMA. Intentaré plasmarlo con palabras, aunque la belleza más pura es imposible describirla, imposible rodearla con palabras, ni captarla con imágenes, esa belleza exuberante de emociones y sentimiento tiene que vivirse, al menos una vez en la vida.

Subí al Aizkorri, a la misma hora que los campeones salían de meta, subimos pocos kilómetros pero subían y subían, hasta lo más alto. Aizkorri, impenetrable, exuberante, ruda, austera pero acogedora entre sus rocas. Allí arriba, ni la lluvia, ni la niebla, ni el viento, ni el frío lograron quitarnos de la cabeza nuestra idea, estar allí, sentados, esperando ver pasar a todos los corredores, del primero al último, dándole a todos hasta el último soplo de aliento. Éramos más de un centenar de corazones valientes, fuertes y felices, capaces de todo y capaces de dar lo máximo. Capaces de ver más allá de las incomodidades típicas meteorológicas, de no sentir más que el calorcito de nuestros corazones palpitando al unísono al ritmo de: aupa, oso ondo…

Una marea de gente casi tapaba el camino y entre tanto aplauso y chillido, un valiente, corriendo se abría paso entre el gentío, un guerrero sin ballesta pero con deportivas, dorsal y camiseta. Un guerrero con piernas de vikingo y corazón de superhéroe cumpliendo un sueño, subir casi volando una subida tan pronunciada como jodida. Ver sus caras entre doloridas, apasionadas, emocionadas, miradas perdidas entre sus pensamientos e ilusiones, miradas llenas de vida y de energía, miradas de concentración… Sonrisas nerviosas, sonrisas perdidas, sonrisas histéricas y amor en estado puro en cada zancada, en cada gesto de gratitud y de orgullo por saberse importantes y envidiados por estar participando en la lucha más amorosa y difícil: la que el ser humano hace contra sí mismo.

Esto es Zegama, sentimientos en estado puro, esencia minimalista, sueños, amigos, amor y un único reto compartido: llegar a meta.