El proyecto Nenes Diedre

Nenes Diedre

Les Nenes Diedre – Proyecto ONCOTRAIL 2016 – Calendario Solidario

 

El proyecto Nenes Diedre

El proyecto Nenes Diedre empezó hará más de un año (el 13 de mayo de 2015), era un proyecto pequeño, humilde y muy orientado al coleguismo y las salidas sociales de running, tan de moda últimamente. Recuerdo el primer día de entreno, fue arrasador, más de 10 mujeres juntas compartiendo 6Km entre risas, sudores y algún que otro apretón de flato a escondidas. Fue todo un éxito, tuvo mucha acogida entre el mundo del running, sobretodo, entre mujeres. Fue especial. Despertó curiosidades, envidias y controversias. Para mí fue el fin de un ciclo y el inicio de otro nuevo. Y doy GRACIAS al UNIVERSO entero por todo lo que sucedió, en el orden en el que pasó porque definitivamente no hubiese imaginado jamás poder formar parte de un equipo tan auténtico, tan cohesionado con tanto afán de superación y poco postureo como el que somos hoy.

Hoy las Nenes Diedre somos una esencia pura: amistad, ganas de sumar quilómetros, superación, emotividad, compañerismo… Las Nenes Diedre es un momento para ti, para cada una de nosotras: madres, hijas, triatletas, amantes de la montaña, esposas, solteras, hiperactivas… Da igual nuestra definición, da igual nuestra condición, lo que nos une y nos hace auténticas es esa magia única que nos empuja con todas nuestras fuerza hacia adelante. Mejor o peor pero no nos rendimos, nos apoyamos entre todas y nos alegramos de los logros de cada una, sumando. Una alegría sana que se respira en cada salida y en cada reunión, una energía auténtica que une y que te hace creer en ti, en tus posibilidades sabiendo que ir hacia adelante no es una opción, sino un estilo de vida.

Así son ellas y, por ende, así soy yo.

Gracias chicas: Gemma, Pat, Carme, Anna A., Anna B., Anna M., Jenny, Marta, Sara, Pilar, Carla, Esther, Íngrid, Txell…

LA SECA, LA MECA Y TRANSVULCANIA

La Seca, la Meca y Transvulcania

Subiendo el Time

La seca, la meca y Transvulcania

 Dos maratones en un mes: Maratona di Roma y Transvulcania. Asfalto y montaña, opuestos pero iguales. Misma emoción, idénticas ganas y, sobretodo, vivir nuevas experiencias que te llenan de vida. A esto le llamo yo ir de la seca a la meca. Un peregrinaje espiritual siempre en modo running.

 Transvulcania es increíble por su belleza paisajística, el contraste brutal de la isla, su temperatura, su gastronomía (al rico mojo picón), su libertad espiritual y sus palmeros (¡Muyayo!). La gente de la isla de La Palma son el auténtico corazón de la carrera. Son personas maravillosas que aparecen un instante, una décima de vida para llenarte de amor, de cariño, de palabras alentadoras que calman el alma (¡Venga cariño tu puedes!), deshacen los miedos (¡Ya estás mi niña!) y te llenan de un bienestar que puede palparse en el ambiente. Si a esto le sumas una carrera de gran dureza, ahí tienes TRANSVULCANIA.

 La maratón de montaña son 45 km con desnivel positivo de 1500 metros y un negativo de 2400 metros. Una carrera que te teletransporta intermitentemente del cielo al infierno en cuestión de segundos. ¡Brutal! Una experiencia que recomiendo a los amantes del trailrunning, algo locos y con ganas de aventurear. Esta es nuestra carrera.

 Mi experiencia fue emocionante, kilómetro a kilómetro me di cuenta de la suerte que tengo de poder tomar decisiones en mi vida y llevarlas a cabo, materializarlas, conseguirlas y respirar agotada, diciendo: ¡MÍA! Así que para mí Transvucania es más que una carrera, es una inspiración, es la vida misma con su ying y su yang, es poder si quieres y querer si puedes. Es vivir, es amar, es pasión, es salvaje, es pureza… Pura vida. La Palma tiene mucho que ofrecer y que enseñar, en ella se respira paz, amor y ese espíritu salvaje y abrupto de aquello que es indomable. La Palma es indomable y lo seguirá siendo de espíritu por mucho turismo que tenga, esa esencia no se nubla, ni se desvanece.

 Y después de dos maratones en 1 mes, toca descansar y sonreír feliz por lo conseguido y dar gracias a la vida por regalarte esos momentos y esas personas que nos acompañan en el camino y en los 45Km de carrera: Cristina, Samuel, Uri, T.T.

 Y SÍ, VOLVERÉ.

 

CORRER PARA ELLAS

CORRER PARA ELLAS

CORRER PARA ELLAS

CORRER PARA ELLAS

Hay muchas formas de afrontar las competiciones, las carreras. Puedes enfocarte en disfrutarla, sacar el móvil y ponerte a hacer fotos, puedes concentrarte en dar el máximo de ti mismo para poder ver tus mejoras o tus debilidades, puedes luchar contra el crono, luchar para conseguir una posición o entrar dentro del podio y puedes escoger correr para ellas.

¿Qué es correr  para ellas? Es demostrarles que no hay que tener miedo, que el único limite es el de su mente, que su peor enemigo es su propio miedo y que todo esfuerzo tiene recompensa. La recompensa que llega cuando entras a meta y piensas en todo lo recorrido, te das cuenta que puedes con lo que te propongas.

Correr para ellas, mujeres fuertes y luchadoras que se atreven a cruzar sus límites, que se enfrentan a todas las travas de la vida con un único objetivo: ser la mejor versión de si mismas. Para ello tienen que abandonar muchas cosas: horas con los niños, horas con la pareja, horas de descanso y sortear las dificultades que la vida te pone delante por ser mujer: desajustes hormonales, embarazos, maternidad…

Pese a todo, ellas nunca se cansan, están dispuestas a seguir luchando por conquistar sus sueños, por escribir nuevos capítulos llenos de adrenalina en su historia vital, por ellas mismas, para recordar que su vida no se detiene por ser madres, por llegar a los 40, por ser hogareñas. Que su vida puede ser cómo ellas quieran, que las paredes de su alma pueden pintarse de tantos colores como gusten.

Por ellas, yo corro tantos kilómetros como haga falta, para devolverles la confianza en ellas mismas, las ganas de vivir aventuras que las lleven a límites insospechados, las ganas de mejorar, de luchar por ellas mismas para ser mejores, sentirse mejores y recuperar la vitalidad y la autoestima que, a veces, perdemos por el camino.

Gracias a todas las mujeres que me enseñan a seguir luchando por mis sueños, a seguir avanzando en mi vida sin miedo al cambio, sin miedo a lo que vendrá y confiando siempre en mi fuerza interior.

Mi post hoy va por vosotras, mujeres maravillosas, que cada quilómetro compartido sea una voz más que brille en el universo infinito de nuestros sueños.

CORRER PARA ELLAS

CORRER PARA ELLAS

ENTRENO: 12 KM JUSTO EN EL MISMO PUNTO DÓNDE HABÍA EMPEZADO

entreno

Entreno by Oriol Batista

Entreno: 12 km justo en el mismo punto dónde había empezado.

Salí a entrenar, ayer, un día como cualquier otro. Esta vez mi entreno eran 12k por ciudad pero en terreno irregular con subidas y bajadas. Mi entrenador me dijo a modo de GPS (vaya crac) los sitios por dónde debía pasar. Al visualizar el recorrido antes de salir de casa, verifiqué que había alguna zona sin luz, así que cogí mi frontal y me lo planté en la cabeza como siempre que salgo a entrenar por montaña. Empecé mi entrenamiento muy motivada, poco a poco iba pasando los puntos de referencia y entre punto y punto recordaba lo feliz que me hacía recorrer las calles de mi ciudad corriendo cuando justo empezaba a hacerlo (hará ya 2 años). Me sentía fuerte, libre, con las riendas, no sé, diferente. Miraba a los demás como pasaban por mi lado como si aquello no fuera con ellos. Me encantaba.

Pues allí estaba yo corriendo entre las calles de Girona, como una corredora más de tantos que circulan sigilosamente por las calles. Me acerqué a un semáforo y un hombre con su mono de trabajo reflectante, obligando a todos a cerrar los ojos por el efecto reflejo de sus ropas con las luces de las farolas; me miró. Me miró de esa manera que un hombre que no conoces de nada mira a una mujer con mallas. Así que volví a girarme y le aguanté la mirada directa a los ojos, intentando entender qué curiosidad le estaba despertando en plena calle desierta. Ni se inmutó. Volvió a mirarme y rió con desgana y desdén. Y justo en esa mirada recordé otras, y de golpe, de golpe me vino a la mente porque me lancé a correr con firmeza, sin titubear, sin miedos ni recelos, persistentemente hasta hoy.

Recuerdo sus ojos al llegar a casa, al verme que venía de correr sin haber preparado la cena y con todo en casa por hacer. Me miraba entre enfadado y decepcionado pero a la vez se sentía superior. Superior porque para él correr no era para mí porque yo nunca podría subir cuestas, correr más de 10kms porque una mujer normal no hace eso y porque menos iba a hacerlo yo. Mi relación con esa persona acabó 2 meses después, la mía con correr había empezado más firme que nunca. Y seguí corriendo, corrí por montañas pequeñas, medianas y grandes, corrí por asfalto y voy a seguir corriendo mientras las piernas tengan sed de quilómetros.

Así que ayer recordé que correr me hace feliz porque me siento fuerte, me siento con las riendas de mi vida, con el poder de mi cuerpo y la fuerza de mi mente. Y quien me quiere me quiere así, corredora, apasionada y dispuesta siempre a afrontar retos que comprometan a mis piernas. Y feliz acabé mis 12 km justo en el mismo punto dónde había empezado.

Mujeres que corren: cumpliendo sueños

Mujeres que corren: la satisfacción de ayudar a las personas.

Mujeres que corren: la satisfacción de ayudar a las personas.

Mujeres que corren: cumpliendo sueños

No hay mayor satisfacción en el mundo mundial que la de ayudar a otras personas, ayudarlas a ser mejores, a conseguir sus retos, a levantarse, a probar caerse sin miedo y a mirar hacia delante con esperanza, fuerza e ilusión.

No hay placer más grande que iniciar un proyecto que te llene de ilusión, fuerza y energía positiva compartiendo con personas increíbles aquello que más te gusta.

Tengo una suerte enorme, la de compartir con mujeres el placer más grande que nos ha dado la naturaleza, algo sencillo y muy gratificante: correr.

Es fascinante ver sus caras llenas de ilusión, fuerza, entusiasmo y ganas. Diez sonrisas fascinantes que me iluminan cada zancada, que me devuelven la ilusión (si en algún momento la hubiera perdido) y me tele transportan, no sé hacia dónde pero sí sé que debe ser similar a lo que algunos describen como el paraíso. Compartir es increíblemente sanador y te mantiene en equilibrio; dar sin esperar nada a cambio, recibir tanto apoyo como das y, al final, ver la felicidad en sus rostros cansados. ¡Dios mío qué grande es correr! ¡Qué grande es compartirlo con los demás!

Las mujeres podemos ser rápidas, constantes, sacrificadas, apasionadas, fuertes, atrevidas; podemos sentirnos muy unidas, luchar juntas por conseguir un reto; y sobretodo, podemos ser las más motivadas cuando algo nos llega a dentro. Os aseguro chicas que con una mente positiva y con la fuerza y la motivación que nos caracteriza cuando unimos nuestras fuerzas, sí se puede conseguir cualquier cosa que nos propongamos. ¡Qué grandes somos las mujeres!