2ª CURSA DE LA DONA DE MUNTANYA

2ª CURSA DE LA DONA DE MUNTANYA 2018

La solidaridad no tiene edad, tampoco entiende de clases. Sólo entiende de alegría, fuerza y buenos momentos porque los duros se pasan mejor cuando más positividad se transmite y se eleva.
Ayer fue la 2ª edición de una de las carreras más auténticas, sinceras y solidarias que conozco; por dentro y por fuera. La cursa de la Dona de Muntanya que se lleva a cabo en Sant Gregori, Girona.

Las mujeres somos, sin lugar a dudas, poderosas, fuertes, duras, mágicas y cuando nos unimos el empoderamiento es total. Y como nos encantan esos hombres que nos acompañan (aceptando un segundo lplano), permitiéndonos ser las protagonistas por un día. Hay personas que nos han tachado a la Organización de la Carrera (de la cual soy integrante) de discriminadores. Lo entiendo. Es una discriminación positiva. No es que no queramos que vengan hombres a nuestra carrera. Queremos que no nos roben el protagonismo, que nuestras mujeres se empoderen de su vida, de su deporte y del amor por ellas mismas y por sus amigas en un bonito día en el que el verdadero trasfondo no somos nosotras sino la enfermedad a la que le debemos respeto, valentía y fuerza.

Así que me siento orgullosa de haber formado parte, un año más, de este maravilloso evento que me ha hecho vibrar, me ha hecho sentirme útil y sobre todo me ha hecha entender una vez más que la unión hace la fuerza y que pese a los imprevisto, la vida es mejor cuando tienes con quien batallar. ¡Qué afortunadas somos! Rodeadas de amigos, amigas, parejas, familia que nos apoyan, nos aman y nos devuelven esa fuerza para seguir adelante con cualquier cosa que nos propongamos.

Un año más gracias a todos los que han luchado para que saliera perfecto. A los que han hecho que pudiéramos hacer realidad este proyecto y a todas las participantes con maridos e hijos que han entendido y respetado el sentido real de esta maravillosa aventura que no cesa y año tras año se hace más grande, más fuerte e invencible. No nos pararán porque mientras haya amor, siempre tendremos esperanza.

Hasta el año que viene chicas… Más y mejor seguro…

NO ES NO

no es no

NO ES NO

No voy a acostarme contigo. No voy a pedir perdón por menstruar. No voy a bajarme la falda. No voy a dejar de llevar tacones. No voy a recogerme el pelo. No voy a taparme el escote. No voy a usar un sujetador discreto. No voy a ponerme ropa holgada. No voy a dejar de contestarte si me ofendes. No voy a dejar que me intimide tu mano levantada frente a mi cara. No voy a dejar de hacerme la manicura. No voy a dejar de correr. No voy a cocinar para ti por obligación. No voy a dejar de ser vegana. No voy a dejar de cuidarme. No voy a dejar de ir al gimnasio. No voy a dejar de salir  a bailar con las amigas. No voy a dejar de viajar. No voy a dejar de tener amigos. No voy a dejar de quedar con ellos.

Ya me llamaste puta. Ya me faltaste el respeto. Ya me amargaste la vida. Ya me hiciste sentir insignificante. Ya me engañaste. Ya me maltrataste. Ya me pegaste. Ya me chillaste. Ya me jodiste una vez.

Ahora ya no. Yo aprendí, es hora de que aprenda toda la sociedad.

NO ES NO

#noesno #yotecreo #noesabusoesviolacion

 

Mujeres que corren

Mujeres que corren

Mujeres que corren

Mujeres que corren

Una mujer, para sobrevivir a este desgastado y quebradizo mundo necesita de otras mujeres, un grupo de amigas que se animan y se miman entre ellas.

Es así. Una mujer para sentirse más mujer, más segura, más fuerte necesita de otras mujeres para intercambiar esas palabras que sólo ellas entienden y son capaces de descifrar.

Somos mujeres: únicas, frágiles, dulces, sensibles, emocionales, delicadas, místicas… Somos mujeres: fuertes, seguras, atrevidas, arriesgada, contundentes, astutas…

No tengo muchas amigas. Después de las vueltas que dan la vida y de los cambios que te deparan decides detenerte, respirar y limpiar tu vida. Tengo 4 amigas de las de verdad, de las de toda la vida y aunque distintas en edad, pasiones y gustos; iguales en algo muy importante: el amor que nos tenemos. Me siento muy afortunadas de tenerlas en mi vida y procuro poder decírselo cada día que tengo ocasión. Son únicas y me dan fuerza porque me entienden, me aceptan y potencian mi ser desde lo más profundo.

Además de este círculo muy pequeño e íntimo, tengo la gran suerte de haber conectado con unas maravillosas mujeres que por encima de todo aman lo mismo que yo: correr. Quedar con ellas es la bomba, nuestras conversaciones no van de vestidos, ni zapatos, ni hombres, ni niños, ni colegios, ni familias… Nuestras conversaciones son muy divertidas: marcas, metas, entrenos, logros, alimentación, ritmos, desniveles, carreras. Es apasionante tenerlas delante y poder hablar de todo lo que me apasiona sintiédote entendida, apoyada. Las miro ahí sentadas delante de mí, sonrientes, felices, positivas, emocionadas y me enamoran. Me enamoran sus palabras, sus emociones, sus pasiones y sobretodo su forma de experimentar, de apreciarse mútuamente, de darse ánimos y de superarse desde la sinceridad más pura y profunda, desde el corazón tan místico y profundo de una mujer.

Las mujeres corren, sí y somos competitivas, luchadoras, amamos los retos, la superación personal y por encima de todo, somos un equipo y deseamos que cada una siga superándose día a día. Me fascinan, las miro y me veo a mí en cada uno de sus rostros, veo sus miradas llenas de ganas de Kms, veo sus heridas, sus debilidades y son similares a las mías. Veo tanto en ellas que no podría haber escogido un grupo de compañeras más auténtico para compartir lo más grande, correr.

Sin ellas seguiría corriendo igual pero con ellas siempre todo es mucho más fácil, incluso el despertar.