El descanso del guerrero: descansar para salir corriendo

El descanso del guerrero

El descanso del guerrero

El descanso del guerrero: descansar para salir corriendo

El descanso del guerreo es el descanso merecido que todos debemos tener después de una lucha que te lleva a tus límites, te deja sobrepasarlos y acabas exhausto no sólo físicamente sino también de cabeza y de corazón.

Reconozco que odio descansar, simplemente no sé estarme quieta sin hacer nada; pero esta vez, os lo juro, lo necesitaba. Necesitaba evadirme de la presión, de los entrenos, de los tiempos, de los ritmos, de los entrenos de fuerza, de las agujetas y de todo todo, todo lo que tuviera que ver con entrenar. Me ha costado un montón mantener mi vida ocupada con otras tareas como la de pasear, descansar, salir a cenar, tomar algo con amigas. Pero de nuevo lo he conseguido y para hacerlo más divertido (ya que las cosas fáciles no me gustan) he aprovechado el descanso para iniciar una dieta DETOX. Otra forma de entrenar la mente y el estómago, de deshacerte de viejos hábitos para poder zanjar una etapa e iniciar con la primavera una nueva etapa llena de energía, fuerza, positivismo y buen humor. Y si puede ser con unos Kilitos menos mejor que nos irá bien para subir montañas.

Han pasado ya varios días y, por fin, hoy he vuelto a salir a correr. He trotado lo justo, 6Km llanos por un recorrido familiar, cerca de casa y me he notado bien, pesada y lenta pero en forma. ¡Bien! No llevaba ni 1 Km cuando una voz me saludaba desde un coche, un amigo runner, un grande para mí, amigo y compañero de Kms, un loco del asfalto… ¡Qué ilusión más bonita! Qué subidón de energía es cuando sales a entrenar y saludas a esas personas que te entienden y que comparten contigo sudores, retos y Kms. A mitad del recorrido, mi hermano. ¡Qué grande mi hermano! Me saludaba desde el coche animándome a ir más rápido, como si pudiera. Más chute de energía para llevarme a las piernas, compañeros de equipo que hacen series a 3’30” a lo lejos, no me ven pero me los imagino corriendo con ellos, sonrío. ¡Grandes! Y con toda esa positividad acabo la ruta, noto dolores: tibia, rodillas… Lo normal. Llego a casa estiramientos y ducha final.

Me derrito por sentir de nuevo el tacto de mis zapatillas, el impacto de ellas contra el asfalto, y mi ciudad preferida de decorado especial. Me derrito por volver a coger ritmo y disfrutar corriendo y observar las caras de los demás corredores y emocionarme con sus gestos. ¡Qué grande es correr! ¡Y qué importante descansar para salir corriendo!