NO ES NO

no es no

NO ES NO

No voy a acostarme contigo. No voy a pedir perdón por menstruar. No voy a bajarme la falda. No voy a dejar de llevar tacones. No voy a recogerme el pelo. No voy a taparme el escote. No voy a usar un sujetador discreto. No voy a ponerme ropa holgada. No voy a dejar de contestarte si me ofendes. No voy a dejar que me intimide tu mano levantada frente a mi cara. No voy a dejar de hacerme la manicura. No voy a dejar de correr. No voy a cocinar para ti por obligación. No voy a dejar de ser vegana. No voy a dejar de cuidarme. No voy a dejar de ir al gimnasio. No voy a dejar de salir  a bailar con las amigas. No voy a dejar de viajar. No voy a dejar de tener amigos. No voy a dejar de quedar con ellos.

Ya me llamaste puta. Ya me faltaste el respeto. Ya me amargaste la vida. Ya me hiciste sentir insignificante. Ya me engañaste. Ya me maltrataste. Ya me pegaste. Ya me chillaste. Ya me jodiste una vez.

Ahora ya no. Yo aprendí, es hora de que aprenda toda la sociedad.

NO ES NO

#noesno #yotecreo #noesabusoesviolacion

 

Correr me ha enseñado

Correr me ha enseñado.

Correr me ha enseñado. Foto en primicia de Oriol Batista Viñas

Correr me ha enseñado

He vuelto a aficionarme un poco a twitter, lo tenía muy dejado y lo que más me ha gustado siempre es comentar los hashtags del momento, esos comentarios variopintos precedidos por una almohadilla “#”. Y como no, uno de los hastags me ha hecho volar:

#CorrerMeHaEnsenado

Y cómo no, reflexiono, correr me ha enseñado…

A respetarme, a quererme tal y como soy; y a respetar a los demás, a quererlos por lo que son, sin tratar de cambiarlos.

A valorarme, darme la importancia que tengo en mi vida; sin dejar que sea la aceptación de los demás la que genere la mía propia.

A quererme y a cuidarme, sobretodo siendo sincera conmigo misma, dejándome reír y llorar en cada momento sin ocultarme ningún sentimiento.

A luchar por lo qué anhelo siendo constante y sacrificando la comodidad.

A aceptar mi cuerpo: alimentándolo, mimándolo, descansándolo, sin obligarlo a ser etiquetado o catalogado, simplemente dejándolo ser, hermoso tal cual es.

A callar y a apreciar el silencio, sola o en compañía.

A perder, a saberme ganadora en cada pérdida y a valorar la caída como el trofeo más grande; pues no hay triunfo sin derrota.

A emocionarme conmigo misma pero aun más con los demás.

A amar sin medida cada ilusión, cada sueño, cada esperanza abierta hacia un horizonte sin límites.

A sufrir, a entender el sufrimiento, el dolor como parte de algo nuevo por empezar, sin dolor no hay placer, sin sufrimiento no hay gozo ni alegría.

A llorar de emoción por la sencillez de los detalles que decoran este viaje vital lleno de color: la emoción de un padre besando a cada uno de sus siete hijos diciéndolos uno a uno: LES AMO, antes de una salida.

A sentirme afortunada por poder hacer lo que deseo y por atreverme a hacerlo.

A amar a mi familia, a mis amigos y a mi pareja; pues cada uno de ellos ha formado parte de lo bueno y lo malo que he decidido vivir y han sido un motivo para seguir adelante.

A ser libre, amando lo que soy, lo que amo; respetando lo que me rodea y aceptando, por encima de todo, que un mundo sin diferencias y rivalidad no sería un mundo libre.