El coraje de ser libre: D.E.P a un corredor de montaña

d.e.p. a un corredor de montaña

D.E.P. a un corredor de montaña

El coraje de ser libre: D.E.P a un corredor de montaña

Las cimas se cubren de una neblina oscura, las montañas se llenan de nostálgicos sollozos, de sonrisas mudas y tristes zancadas perdidas. Las montañas están de luto porque saben que no volverán a oír tus palabras alentadoras, tu sonrisa y tu energía. Los aficionados al trailrunning nos hemos quedado perplejos, atónitos ante tal infortunio pero en el fondo felices.

Felices porque has sido tú hasta el final, porque has hecho lo que has amado hasta tu último día y porque decidiste un día iniciar el camino de los sueños, hasta cumplir con cada uno de los tuyos. Así aprendemos todos, aprendemos a valorar la lucha, la constancia y la ilusión de perseguir los sueños hasta el final. No imagino un adiós más dulce que el de saberse libre, libre de volar siempre en la dirección que uno desea y anhela, libre de decidir cada uno de nuestros pasos asumiendo sus consecuencias y en definitiva, libres, por atrevernos a llevar la vida que siempre habíamos soñado.

Allí dónde los sueños se hacen realidad, allí, volveremos todos a encontrarnos.

D.E.P. amigo

Mujeres que corren

Mujeres que corren

Mujeres que corren

Mujeres que corren

Una mujer, para sobrevivir a este desgastado y quebradizo mundo necesita de otras mujeres, un grupo de amigas que se animan y se miman entre ellas.

Es así. Una mujer para sentirse más mujer, más segura, más fuerte necesita de otras mujeres para intercambiar esas palabras que sólo ellas entienden y son capaces de descifrar.

Somos mujeres: únicas, frágiles, dulces, sensibles, emocionales, delicadas, místicas… Somos mujeres: fuertes, seguras, atrevidas, arriesgada, contundentes, astutas…

No tengo muchas amigas. Después de las vueltas que dan la vida y de los cambios que te deparan decides detenerte, respirar y limpiar tu vida. Tengo 4 amigas de las de verdad, de las de toda la vida y aunque distintas en edad, pasiones y gustos; iguales en algo muy importante: el amor que nos tenemos. Me siento muy afortunadas de tenerlas en mi vida y procuro poder decírselo cada día que tengo ocasión. Son únicas y me dan fuerza porque me entienden, me aceptan y potencian mi ser desde lo más profundo.

Además de este círculo muy pequeño e íntimo, tengo la gran suerte de haber conectado con unas maravillosas mujeres que por encima de todo aman lo mismo que yo: correr. Quedar con ellas es la bomba, nuestras conversaciones no van de vestidos, ni zapatos, ni hombres, ni niños, ni colegios, ni familias… Nuestras conversaciones son muy divertidas: marcas, metas, entrenos, logros, alimentación, ritmos, desniveles, carreras. Es apasionante tenerlas delante y poder hablar de todo lo que me apasiona sintiédote entendida, apoyada. Las miro ahí sentadas delante de mí, sonrientes, felices, positivas, emocionadas y me enamoran. Me enamoran sus palabras, sus emociones, sus pasiones y sobretodo su forma de experimentar, de apreciarse mútuamente, de darse ánimos y de superarse desde la sinceridad más pura y profunda, desde el corazón tan místico y profundo de una mujer.

Las mujeres corren, sí y somos competitivas, luchadoras, amamos los retos, la superación personal y por encima de todo, somos un equipo y deseamos que cada una siga superándose día a día. Me fascinan, las miro y me veo a mí en cada uno de sus rostros, veo sus miradas llenas de ganas de Kms, veo sus heridas, sus debilidades y son similares a las mías. Veo tanto en ellas que no podría haber escogido un grupo de compañeras más auténtico para compartir lo más grande, correr.

Sin ellas seguiría corriendo igual pero con ellas siempre todo es mucho más fácil, incluso el despertar.

Correr me ha enseñado

Correr me ha enseñado.

Correr me ha enseñado. Foto en primicia de Oriol Batista Viñas

Correr me ha enseñado

He vuelto a aficionarme un poco a twitter, lo tenía muy dejado y lo que más me ha gustado siempre es comentar los hashtags del momento, esos comentarios variopintos precedidos por una almohadilla “#”. Y como no, uno de los hastags me ha hecho volar:

#CorrerMeHaEnsenado

Y cómo no, reflexiono, correr me ha enseñado…

A respetarme, a quererme tal y como soy; y a respetar a los demás, a quererlos por lo que son, sin tratar de cambiarlos.

A valorarme, darme la importancia que tengo en mi vida; sin dejar que sea la aceptación de los demás la que genere la mía propia.

A quererme y a cuidarme, sobretodo siendo sincera conmigo misma, dejándome reír y llorar en cada momento sin ocultarme ningún sentimiento.

A luchar por lo qué anhelo siendo constante y sacrificando la comodidad.

A aceptar mi cuerpo: alimentándolo, mimándolo, descansándolo, sin obligarlo a ser etiquetado o catalogado, simplemente dejándolo ser, hermoso tal cual es.

A callar y a apreciar el silencio, sola o en compañía.

A perder, a saberme ganadora en cada pérdida y a valorar la caída como el trofeo más grande; pues no hay triunfo sin derrota.

A emocionarme conmigo misma pero aun más con los demás.

A amar sin medida cada ilusión, cada sueño, cada esperanza abierta hacia un horizonte sin límites.

A sufrir, a entender el sufrimiento, el dolor como parte de algo nuevo por empezar, sin dolor no hay placer, sin sufrimiento no hay gozo ni alegría.

A llorar de emoción por la sencillez de los detalles que decoran este viaje vital lleno de color: la emoción de un padre besando a cada uno de sus siete hijos diciéndolos uno a uno: LES AMO, antes de una salida.

A sentirme afortunada por poder hacer lo que deseo y por atreverme a hacerlo.

A amar a mi familia, a mis amigos y a mi pareja; pues cada uno de ellos ha formado parte de lo bueno y lo malo que he decidido vivir y han sido un motivo para seguir adelante.

A ser libre, amando lo que soy, lo que amo; respetando lo que me rodea y aceptando, por encima de todo, que un mundo sin diferencias y rivalidad no sería un mundo libre.

Lo maravilloso de correr en pareja

Correr en pareja. Rocacorba Trail by Klassmark

Correr en pareja. Rocacorba Trail by Klassmark

Lo maravilloso de correr en pareja

No se me ocurre algo mejor para hacer en pareja que correr.

Para mí correr no es sólo hacer deporte, es un ejercicio casi místico, es un encontrarse a uno mismo. Sabes cómo vas a empezar pero jamás sabes cómo acabarás, ni cuándo. Hacerlo en pareja es mucho más excitante y divertido. Sales a rodar con amigos, con compañeros y te ayuda a equilibrarte, entre los dos lográis quemar la rutina y conseguir ese equilibrio y ese momento de tranquilidad que te tele transporta, en ocasiones a la infancia, dónde desarrollas toda tu creatividad, se desvanecen tus miedos y te ves capaz de todo.

El lunes fui a correr con mi compañero de trabajo, en mi trabajo hay más estrés que el que he tenido en toda mi vida, nos pusimos las bambas, cogimos los frontales y nos metimos por un camino muy chulo, había trozos que hasta daban miedo y nos vimos allí, corriendo, casi como niños, centrados en nuestras respiraciones, en nuestros pasos, en la iluminación del camino… Fuimos descubriendo los olores, las figuras e íbamos jugando a cambiar de ritmo. Fue algo potencialmente maravilloso. Sin estrés, sin preocupaciones, sólo nosotros y nuestro camino. Al final nos paramos a estirar y mi compañero sacó la pelota de fútbol para dar unos toques, de golpe nos vimos como dos niños, simplemente disfrutando y es que esta es la magia de correr y de compartir kilómetros..

Correr con las compañeras y/o amigas también tiene su excepcional magia. Hace 1 año corrí mi primera media maratón y mi mejor marca personal (por ahora sin superar). Correr con mi compañera de equipo fue la experiencia más bonita de todas, sus pasos, acompasados con los míos, su energía equilibrando la mía, su concentración y su seguridad. En los momentos que flaqueaba, la miraba y la veía tan segura y firme que yo misma recuperaba seguridad y energía y seguía corriendo, sin parar… Fue algo mágico y lo recuerdo como la maravilla más bonita vivida, mi primera media maratón al lado de mi compañera de equipo fue, sin lugar a dudas, una gran experiencia.

Correr con amigos es algo que te toca muy a dentro. En mi caso, tuve la gran suerte de que me acompañaran a una carrera (una media maratón de asfalto y 30Km de alta montaña). En ambos casos fue algo brutal, experiencias muy diferentes pero con un trasfondo muy similar. Llegas a meta dichosa, feliz y miras a esa persona que ha sufrido contigo, que te ha apoyado y que ha creído en ti en todo momento y crees que no puedes sentir más amor y agradecimiento. Corríamos juntos pero más allá de correr vivíamos en la misma piel la gran experiencia de conseguir un logro; y al final, las victorias compartidas son más victorias. Les estoy eternamente agradecida y lo saben.

Y finalmente, correr con tu amor, hemos corrido juntos muchas veces, incluso antes de ser pareja éramos compañeros que corríamos, después amigos y más tarde, la pasión que sentimos por correr nos unió de una manera tan respetuosa y maravillosa que no sé explicar. Entrenar con él es increíble y divertido, obviamente siempre vamos a mi ritmo porque yo soy más lenta (me revienta, pero será así siempre, ya lo he aceptado) y él me ayuda día a día a superarme, a respetarme y a mejorar; incluso cuando me creo que voy genial, él me devuelve a mi sitio, me hace bajar de mi nube de color rosa y me doy de bruces con la realidad: el sobre entreno, la técnica errónea… Cada vez que salimos a entrenar juntos descubrimos algo nuevo el uno del otro, pero sobretodo descubrimos que juntos somos la combinación perfecta, el equilibrio y el centro.

Correr juntos ha sido la experiencia más gratificante, hemos sufrido, llorado, nos hemos enfadado, perdido, pero al final hemos recuperado la fuerza y hemos encontrado el camino, la energía y las ganas para tocar la meta, abrazarnos y saber que ha sido un gran trabajo en equipo, esfuerzo, sacrificio, amor, entendimiento, comprensión y respeto.

No hay palabras para poder describir la magia de compartir kilómetros…

Correr como filosofía de vida

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Correr como filosofía de vida

Cuando corres, sólo cuando corres, sabes que eres capaz

Siempre he corrido, un poquito por aquí, un ratito por allá; pero jamás pensé que correr acabaría siendo el motor de mi vida y la razón por la que hoy soy más feliz de lo que jamás pensé que sería. Correr me ha dado todo lo que hoy me rodea, amigos, pareja, sueños, retos, ilusiones, metas, libertad… Todo el mundo tiene un motivo para empezar a correr y luego un motivo que te empuja a seguir y luego un motivo que te ayuda a hacer cosas que jamás te planteaste. Yo jamás me plantee empezar a correr para hacer una maratón, ni para subir una montaña, ni mucho menos para hacer una ultra… ¿Qué es eso?

Empecé a correr para adelgazar, seguí corriendo para evadirme, continué corriendo para probarme y seguí día a día llevándome al límite, conociéndome, conectándome conmigo misma, mi mente, mi cuerpo, todo en una misma sintonía, aceptándome en lo bueno y en lo malo y convirtiéndome en la mejor compañera de aventuras que jamás había soñado tener… Cada carrera es un reto para mi misma y cada reto supone un paso hacia el auto-descubrimiento y el auto-control de mi persona. Aunque suene a paranoia filosófica, simplemente es una reflexión que si corres con regularidad podrás entender. Correr me ha dado cosas maravillosas, me ha ayudado a conocerme, a superar mis miedos y mis límites, me ha hecho fuerte y me ha enseñado a sufrir, a apretar los dientes y a disfrutar. Correr es enfrentarte sola a tus miedos, a tus debilidades y a todo aquello que detestas de ti mismo. Correr es como mirarte al espejo, sólo que cansa más y acabas con mejor forma.

Este blog es un paseo por mi vida runera, con mis miedos, mis inquietudes y mis ganas de compartir lo que siento cuando mi cuerpo se funde en el camino del sendero, del asfalto, de la pista o de la pura montaña que ensordece los sentidos.

Te reto a compartir algunos kilómetros corriendo juntos.