ZEGAMA ES ZEGAMA

Zegama-Jordi Saragossa

Zegama, subida a Sancti Spíritus by Jordi Saragossa

Zegama es Zegama

Un año más, un carrera que no defrauda nunca: Zegama. Ni para los corredores, ni para los amantes del Trailrunning que visitan la cuna del Trailrunning para conocer y ver de cerca a la creame de la creame y los tops más tops del mundo.

Hacía algunos año que por causas mayores no podíamos acudir, pero este año las estrellas se han alineado y vaya escapada más TOP que nos hemos podido marcar.

Viernes Kilómetro Vertical, sábado ruta de reconocimiento con lluvia y entrega de dorsales, domingo ¡¡¡¡¡¡¡¡¡fiesta!!!!!!!!!.

El Kilómetro Vertical es un espectáculo de puro Trail. La verdad es que más que suficiente para salivar y morirte de gusto mientras las zapas se engordan de kilos y kilos de fango. ¡Ouh Yeah! Al más puro estilo Zegama. Es que los vascos están hechos de otra pasta y como nos encanta esa pasta de la que están hechos. Repetimos año tras año por tierras vascas y no nos cansamos nunca. Ni pensamos hacerlo jamás, así que nos vayan preparando un hueco que en breve volvemos a pisar ese verde tan WILD que cubren las montañas norteñas. Que me desvío. KV que por previsión de tormenta eléctrica tuvieron que modificar sin poder coronar la cima. ¡Qué pena y qué alegría a parte iguales! Dios mío como cansa, como te hace apretar los dientes y sudar hasta la última gota. ¡Qué forma de disfrutar y padecer! ¡Cuánta valía! ¡Cuan salvaje nos vuelve la montaña, cuanta esencia en cada subida! ¡Qué grandeza, por Dios!

Pues eso, 5.200m de distancia con 1015 metros de desnivel. Altitud final de 1520 metros. ¡Aupa!

Y allí, corriendo como felices gacelas lo mejor de cada casa. Los más valientes y las más valientes. ¡Bravo!

El día previo a la Maratón es una auténtica fiesta. Zegama se llena de corredores y corredoras de todo el mundo, aunque abunda el producto nacional, obviamente y los catalanes que estamos por todos los lados.

Pues el sábado todos los corredores y corredoras nerviosos luciendo sus mejores galas se pasean por el pueblo vasco, sintiéndose los más afortunados y lo son porque sólo unos pocos privilegiados pueden vivir en primera persona esta auténtica fiesta del trailrunning.

Y a los que nunca nos toca, y eso que ya voy por mi 5º año sin suerte, lo vivimos con igual emoción que los demás. La previa, incluyendo algún txacoli con los amigos. Porque está claro que la excusa de Zegama, hace que nos encontremos con un montón de amigos y conocidos del mundo del Trail. ¡Gustazo de txcolines y pinchos! Alguna ventaja tiene no colgarse el dorsal y vivir el espectáculo des de la barrera.

Y el domingo madrugamos más que los mismísimos corredores. Desayunamos, nos ponemos las mejores galas, preparamos nuestros propios avituallamientos y a subir a la cima más alta: Zegama Aizkorri para algunos, Sanctus Spiritus para otros. Pero todos allí, bien pronto, cogiendo sitio llueva, truene o haga sol, para animar a los campeonísimos y campeonísimas.

Y si tienes suerte vuelas hacia meta a ver llegar a los invencibles. Aunque el verdadero espectáculo es quedarse a abrazar hasta el último corredor, darle ánimos y reponerlo de energía positiva para acabar de encarar el resto de kilómetros que harán posible cumplir un sueño, el de atravesar la meta de Zegama.

Quizás algún día pueda estar en el arco de salida. Quizás. Tal vez ese día pueda correr los 42Km dignamente. Tal vez. Puede que hasta sea capaz de cruzar la meta de llegada. Puede. O a lo mejor no, ni una cosa ni otra. Pero me preocupa poco porque Zegama no sólo es correr el día de la Maratón. Zegama te corre por las venas nada más pisar sus montañas. Zegama no es una carrera, es un sueño precioso, un deseo inagotable que te llena de ilusión ese corazón trailrunero que tenemos todos.

Para mí, Zegama siempre será Zegama, pase lo que pase y eso no cambiará nunca. Larga vida a Zegama, la salvaje Zegama.

CORRIENDO EN CASA Y POR UNA BUENA CAUSA

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CORRIENDO EN CASA Y POR UNA BUENA CAUSA

Parecía que atrás quedaban las carreras de barrio, pero no. El pasado fin de semana nos estrenamos con la Cursa de Astrid 21. Una carrera solidaria, en beneficio a la Fundació Astrid 21 para niños con Síndrome de Down, ya es un clásico en tierras gironinas. Pero, curiosidades de la vida, aún no me había estrenado.

Así que tras unas semanas tontas de no correr demasiado y una semana pasada de trabajo intenso en Barcelona, no podía faltar. Modalidad 20K. Muy contenta con el resultado (medalla de chocolate que dicen, un 4º puesto), pero sobretodo por poder compartir estos momentos con mis amigas y compañeras de equipo y hazañas…

El premio más grande que llevo conmigo es ver vuestras caras al cruzar la meta y sobretodo, saber que Cristina ha empezado a sentir esta afición tan maravillosa que lleva intrínseco el apasionante mundo del Trailrunning. ¡Bienvenida campeona!

Una más a la saca y a seguir sumando Km, pero sobretodo, a seguir haciendo salud. Porque el objetivo primordial es estar sana y en buena forma, sin obsesiones y con un único objetivo disfrutar de correr. Ese deporte que tantísimo me apasiona.

 

ROMANIC EXTREM: más extrema que nunca

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Corriendo en la Romanic Extrem. Foto: Oriol Batista

 

ROMANIC EXTREM: más extrema que nunca

Así vivimos nuestra cita anual con la carrera de montaña de referencia de la Vall de Bianya.

Es una de las carreras duras que tenemos por la zona y el pasado fin de semana, con la lluvia, el frío y la niebla, la hicieron aún más épica.

Salimos animadas y llenas de ganas de retarnos un año más en esta magnífica carrera que destaca no solo por un recorrido extraordinario, sino por una organización a la altura de las circunstancias, por todo el cariño que año tras año ponen en cada detalle.

Además de animadas y preparadas para la ocasión también fuimos precavidas y cargamos todo lo útil en nuestra mochila.

La lluvia nos hizo sufrir más de lo normal y desgastarnos muchísimo física y anímicamente. Llegamos al primer avituallamiento con una super animación. Que nos dio un subidón muy muy grande para seguir corriendo hacia el segundo avituallamiento y de allí volamos de nuevo hacia el que casi fuera el tercero.

Me encantaría decir que fue una experiencia única, hablar de la fuerza interior y de esa capacidad enorme que tenemos las personas de conseguir nuestros retos. Pero no fue de esos días. Como mucho ya sabéis un susto nos hizo recogernos. Nos hizo reflexionar. Recordar que la montaña es poderosa y que no hay nunca que subestimarla.

Suerte que la experiencia es un grado y nos ayudó a poder mantenernos en perfecto estado hasta que nos vinieron a rescatar.

En esta edición no atravesamos con gloria la línea de meta. Ni tan solo nos acercamos unos metros. No tuvimos tiempo de compartir anécdotas, ni culebrones mientras atravesábamos montañas, ni tampoco maldecir las subidas o las bajadas técnicas. Tan solo tuvimos tiempo de estar unidas, de apoyarnos, de arroparnos y de superar un momento difícil juntas, haciéndolo lo más llevadero posible entre buen rollo, abrazos, risas y palabras de consuelo.

Lo mejor fue que no estuvimos solas, que tanto la organización de la carrera como, los voluntarios estuvieron al pie de cañón y se desvivieron por nuestra seguridad.

Y después del mal rato que se alargó demasiado para mi gusto, pero que las circunstancias eran las que eran, toca hacer una lectura muy interna, muy profunda, muy íntima y personal.

Toca recuperar la mente y el corazón y volver a correr pronto… ¡Ánimo Conchi!

PROYECTO LES NENES TRAIL

les nenes trail

PROYECTO LES NENES TRAIL

Este proyecto nació con un único objetivo: crear un grupo de mujeres para correr. Después de más de 3 años de trabajo duro, disciplina y mucho entusiasmo, Les Nenes Trail se han convertido en mucho más que un grupo de mujeres que corren. Les Nenes Trail es símbolo de superación constante, amor por la montaña y respeto por este deporte que tanto nos apasiona.

Cuando nos reunimos cada miércoles a las 19.30h en el césped del Pavellón de Fontajau, en Girona; no sabemos nunca que nos deparará el entrenamiento porque cada día somos una caja de sorpresas. ¡Olé!

Reconozco que cuando me ofrecieron la posibilidad de formar parte de este proyecto, ni me imaginé que llegaríamos tan lejos. De 10 pasamos a 2, a 3, luego a 10, a 13, a 15 y ahora somos hasta 40 apasionadas amantes de la montaña. Y el pasado domingo lo demostramos todas acudiendo a Hostrailric dónde daban un premio al Equipo más numeroso. Nos llevamos la palma y, la verdad, para nosotras no fue el premio en sí; sino reunirnos de nuevo y compartir el deporte que tanto nos gusta: correr por la montaña.

Este post de hoy es para dar las gracias a todas las que habéis formado parte de Les Nenes Trail y que por circunstancias ya no estáis. Siempre os llevaremos en el corazón y siempre seréis una de Les Nenes Trail.

También es para dar las gracias a las que acudisteis a correr el domingo a Hostrailric… Nenes Trail y Nenes Trail (¡Un hurra a esos maridos, hijos y amigos implicados!).

Un GRACIAS enorme y especial a las que habíais colgado las zapas y que ese día os las calzasteis para la ocasión. No he tenido ocasión de deciros lo mucho que significó para el equipo.

Un profundo agradecimiento también a las mamis recién estrenadas que no pudieron venir pero que estaban en nuestro corazones. Gracias a las que habéis decidido cerrar un ciclo aquí con nosotras. Ha sido un placer poder compartir Kms con vosotras.

Más gracias a los sponsors, a los colaboradores y a todos los equipos que nos animan a seguir siendo nosotras en esencia pura. Motorparts, Oriol Batista Fotògraf, Wildlife, Trailrunner.cat, Quart Sports Wear, CORRO X TU.

Y un especial gracias a todas esas niñas y niños que día a día siguen siendo parte de esto Pilar, Franc, Pat, Carme, Anna B, Anna M, Anna A, Anna B, Anna T, Sara B, Sara Q, Ariane, Conxi, Gemma C, Gemma,  Marina, Carla, Emma, Emma, Esther, Fàtima, Jenny, Laia, Laura, Marta M, Marta O, Nuri, Tània, Vanessa, Aina, Ainoha, Cristina, Eva, Laura, Maria, Raquel, Carles, Pep, Violeta, Àngels, Carol, Íngrid, Txell…

Y si me dejo alguna, lo siento, un especial GRACIAS a ti también.

Profundamente agradecida y simplemente feliz. Espero seguir compartiendo esos momentazos con vosotr@s y ¡ LARGA VIDA A LES NENES TRAIL!

 

 

 

 

 

MI EXPERIENCIA CORRIENDO EN MARRUECOS

MI EXPERIENCIA CORRIENDO EN MARRUECOS

MI EXPERIENCIA CORRIENDO EN MARRUECOS – Foto: Oriol Batista Fotògraf

 

MI EXPERIENCIA CORRIENDO EN MARRUECOS

DÍA 1: LLEGADA A MARRAKESH

MI EXPERIENCIA CORRIENDO EN MARRUECOS

Llegamos a las 23h (hora de Marrakesh, una hora menos que en España). Fuimos a cenar algo. Muy suave sólo para visitar un poco la zona por dónde nos hospedábamos. Un barrio muy tranquilo y sencillo.

Nada que declarar, día de descansar y dormir mucho.

DÍA 2: DESAYUNO EN LE CASPIEN Y VISITA A MARRAKESH

MI EXPERIENCIA CORRIENDO EN MARRUECOS

A las 9h nos reunimos con Pablo, Abdou y Lluis. Desayunamos en el hotel Le Caspien de Marrakesh. Tiempo para conocernos, darnos las primeras impresiones de la aventura y salir a conocer la ciudad. Ir con Pablo es conocer las entrañas de los lugares, conocer a las personas y los rincones más inhóspitos de Marrakesh. Ése día lo tuve claro. Este no iba a ser un viaje cualquiera. Hablamos de política con el propietario de un Hamman en Marrakesh (un Hamman Público). Compartimos un té con menta en el barrio más humilde de las afueras de Marrakesh, viendo una película de puños y muerte subtitulada al francés. Lloré en la Medina cuando vi aquellos macacos atados a las cadenas que les condenan a ser nunca mejor dicho “un mono de feria” por el resto de sus días. Aluciné por los olores, los colores, los contrastes y el respeto hacia las costumbres que se respira en Marrakesh, la ciudad del caos y el orden al mismo tiempo.

Esa noche nos reunimos con el grupo de corredores que formaríamos parte de la aventura por Morocco. Rick de Toronto, Adam de California, Dave de NYC, Jenny y Maeve de Irlanda, Claire de Londres, Mònica, Martin, Lluis, Oriol y yo, los catalanes de Girona. El idioma oficial del tour, por supuesto, el inglés (con algún deje de francés instigado por el germano Lluis).

Después de una ensalada marroquí acompañada de un smoothie de aguacate con zumo de naranja, estaba mentalmente preparada. La aventura comenzaba.

DÍA 3: TIMIT VILLAGE DÓNDE VIVE LA HAPPY PEOPLE VALLEY.

MI EXPERIENCIA CORRIENDO EN MARRUECOS

Nos levantamos pronto, desayunamos en el hotel y nos metemos en la furgoneta rumbo a Timit.

Antes paramos a comer en casa de Abdou, el guía loco que nos llevó casi de la mano en esta aventura; procurando por nuestro bienestar y empujándonos a descubrir Marruecos dentro de nosotros mismos. Jamás encontraré palabras para describir lo que su forma de enseñarnos su país nos hizo sentir a todos. Su forma de amar su tierra, sus costumbres y sus gentes; era mágica. Su forma de mostrarnos todo sobre ellos era sobrecogedora, sus bromas, su música, sus pelos y su sonrisa nos han cautivado a todos. Dejándonos claro que el mejor en su trabajo es el que más lo siente dentro de sí mismo. Y así es él, apasionado y auténtico. No podríamos haber tenido mejor guía para estos días en Marruecos. Y él, no podía haber tenido mejores compañeros de viaje y locuras… 😉

Timit es un pueblo muy pequeño con unos habitantes muy muy acogedores. Aquí hicimos una ruta suave de 15Km para tomar contacto con la altura pues estábamos sobre los 1800 metros de desnivel. Muchos se quejaban de la falta de aire al respirar, o del mal de altura. Yo no noté nada. Sólo unas inmensas ganas de impregnar cada poro de mi piel con experiencias nuevas, personas únicas y momentos irrepetibles. Y así fue, esa noche, Mohamed, Ali y los demás amigos que nos acompañaban parte del viaje para facilitarnos las impresionantes comidas típicas marroquíes exquisitas y el vaivén de maletas, nos deleitaron con su magia. En la sala de reunión se apoderaron de unos tambores y cantaron canciones típicas de sus pueblos para nosotros. Mamá África me dejó sin aliento y emocionada por esa magia me dejé llevar al son de los tambores. Bailé, salté, reí y lloré. Lloré porque ya me sentía parte de esas personas, de sus vidas y de ese aire maravilloso que cubre el cielo de esta África pura y libre.

Esa noche fue el principio de todo.

DÍA 4: TIZI’N TIMIT PASS 2901M DE ALTURA EN EL ATLAS AL VALLE DE N’GOUN RIVER

MI EXPERIENCIA CORRIENDO EN MARRUECOS

Por la mañana después del desayuno y tras haber pasado una noche en el infierno, lo tenía claro. Ese día a parte de los 35Km que nos separaban de nuestro destino con un desnivel de más de 1500m, iba a ser un día emocionalmente y físicamente duro para mí. Mi barriga iba a estallar. Y sí, lo hizo. En mitad de la montaña, mientras ascendíamos por el Timit Pass de 2901m de altura tuve que parar más de 6 veces por fuerza mayor. Una cruel gastroenteritis se había apoderado de mi estómago y no había esfuerzo que acabara conmigo en cuclillas, rezando para que no fuera el final de la aventura.

Subí a la cima y una vez arriba, cargamos fuerzas en el avituallamiento y empezamos a bajar. Las bajadas técnicas de montaña que tanto me apasionan, me ayudaron a despejar la mente y a olvidar un poco el dolor de estómago. Una vez abajo, comimos en mitad del N’Goun River, en el suelo y en corrillo compartimos una espectacular ensalada marroquí hecha por Mohamed. El mejor cocinero del mundo. No hay palabras para describir cuan agradecidos estábamos todos por el amor que nos regalaba en cada uno de los platos que nos preparaba cada día en nuestra aventuras.

Después de la comida quedaban los últimos 15Km hasta la casa que nos acogía esa noche. Llegamos tarde. Los últimos diría yo. No podía correr. Mi cuerpo no me dejaba dar un paso más ligero de lo normal porque sino me castigaba de cuclillas cual maestro de colegio. ¡Qué castigo! Mi primer día de aventura y sin poder correr, ni disfrutar por esa gastroenteritis que no me dejaba tranquila. Tras unas horas llegamos al refugio Abdou, Oriol y yo. Y con nosotros la lluvia, que nos había acompañado en ese tramo de viaje, junto la desesperación y la fuerza interior.

Cené una ensalada sin cuscus y sin nada. Una ducha y a dormir, intenté recuperar el líquido perdido y cerré los ojos rezando a Alá para que aquel día fuera sólo un mal día y que no me fastidiara el resto de días de aventura.

DÍA 5: N’GOUN RIVER Y SU CAÑÓN

MI EXPERIENCIA CORRIENDO EN MARRUECOS

Por la mañana amanecí más recuperada. Había tenido un sueño reparador. Habían salido a relucir en sueños emociones reprimidas y frustraciones dolorosas no expresadas a lo largo de estos meses. Y esos sueños curaron mi cuerpo y mi espíritu.

Pablo me había recomendado descansar aquel día pero me brindé la oportunidad de disfrutar y así fue. Corrimos como locos más de 25Km por el río y el increíble cañón de N’Goun. Paramos en los pueblos de camino para visitar a algunos amigos Bereberes que nos esperaban con sus mejores galas, té verde con menta en mano y algún delicioso snack típico marroquí. ¡Qué emocionados estaban al recibirnos! ¡Qué poco tenían y cuanto nos daban!

Y así, hora a hora, África se apoderaba de cada pensamiento y de cada paso. Ayudándonos a soltar los lazos, a dejarnos volar y disfrutar de la aventura de forma sincera y limpia.

Llegamos a nuestro refugio para pasar la noche.Dónde nuestros amigos nos esperaban con té verde y menta en mano. Mi primera ducha caliente que supo a gloria. Esa noche cantamos y bailamos con los hombres del pueblo. También conocimos a sus mujeres en medio de unos tatuajes de henna típicos de allí. Fueron unos momentos muy mágicos. La felicidad lo irradiaba todo y la austeridad aparecía en la única y más auténtica de las riquezas posibles.

DÍA 6: N’GOUN RIVER Y SU CAÑÓN

MI EXPERIENCIA CORRIENDO EN MARRUECOS

Nos despertamos con ganas, tras una noche llena de emociones, acompañada por un manto de estrellas que nos dejaron boquiabiertos. ¡Qué maravilla!

Me sentía bien, estaba con fuerzas y ése día sería el mejor día de la Aventura. Corrimos por las montañas hasta llegar a un colegio. Sí, en mitad de la nada prácticamente había una explanada que albergaba 2 edificios pequeños, eran 2 aulas llenas de críos. Me rodearon y con muchísimas curiosidad y vergüenza me preguntaban mi nombre. Asombrada les saludaba y les preguntaba por el suyo… Entramos en las aulas. Pequeñas, tristes, viejas y rotas. Así se quedó mi alma, se hizo pequeña, envejeció de golpe y se rompió de dolor. No podía ser real lo que veía. Estos niños, son el futuro de un país, son su esperanza, su alegría… ¿Qué educación reciben? ¿En qué condiciones?  Como puede ser, que el resto del mundo mundial, tan poderoso y tan rico, se resigne ante tal panorama… Cómo puede ser que tengamos tantas oportunidades en algunos países y en otros, quizás nunca puedan calzarse unas zapatillas para salir a correr a otro país lejano… ¿Qué narices hacíamos nosotros corriendo por Marruecos, habiendo aún tanto que hacer en el mundo?

Me quedé asombrada, impacta; en ese momento me di cuenta, Marruecos me había robado ya el corazón.

Tardé algunas horas en volver a correr. Ni el río podía arrancarme una sonrisa, tenía el alma dolida y tantas emociones se me acumulaban en el corazón y en la cabeza, tanto por hacer me colapsaba las piernas. Poco a poco fui recuperando el sentido de mi viaje. Poco a poco fui entendiendo que hay mucho por hacer y que hay que hacerlo. Para éso estamos aquí y para éso mamá África nos había llamado.

Gracias a Pablo pude reponerme en mitad del camino. Gracias a su consuelo y a sus palabras de esperanza y anhelo entendí que esa emoción era la llama de Marruecos llenando mi corazón. Había conectado con el lugar y con sus personas. Ya nunca sería la misma y por siempre, guardaría en mí ese momento. Que será, sin lugar a dudas, el inicio del cambio.

Paramos a comer y descansamos las piernas. Ese día Mohamed había preparado ensalada marroquí con arroz. ¡Deliciosa!

La tarde fue divertida, últimos kilómetros atravesando el río, subiendo montañas y viendo como poco a poco el paisaje dejaba de ser frondoso y lleno de árboles para dar paso a un paisaje mucho más austero y estéril. El desierto asomaba su nariz poco a poco.

Otro gran momento de la tarde y el último por fin (no podría haber soportado más emociones por hoy) fue llegar al acantilado y ver cómo estaba perfectamente diseñado el pueblo que nos acogería esa noche. Las lágrimas me abordaron, la emoción corría por mis venas y en mí se desató el rugido salvaje de la vida. No hay mejor lugar para estar que hoy aquí.

Acomodación en un hotel marroquí precioso, cena, baile con los compañeros para despedir a Mohamed, Ali y compañía, esta segunda parte del viaje ya no estarían con nosotros. Perderíamos su energía y sus risas, pero ganaríamos unos amigos formidables para toda la vida. Y yo, además, algunas recetas típicas marroquíes para mis salsas y ensaladas.

DÍA 7: SAHARA DESERT

MI EXPERIENCIA CORRIENDO EN MARRUECOS

Desayuno en el hotel, despedida de nuestros amigos autóctonos y al bus. Nos esperaban 5 horas de viaje que nos llevarían al corazón del Sahara. ¡Qué ganas de desierto!

Después de comer nos calzamos las bambas y las polainas. Nos esperaban 10km de reconocimiento pos el desierto del Sahara. ¡Qué gozada! ¡Cuanta belleza! Todos quedamos enamorados de la magia del desierto, de sus dunas, de sus colores, de su austeridad y, a la vez, de su calidez. Era, sin lugar a dudas, el mejor parque de atracciones que unos corredores amantes de las aventuras podríamos tener. Subimos las dunas más altas, contemplamos los paisajes y las bajamos a 3’30”. La ruta empezó con deportivas en los pies, pero todos acabamos descalzos. No hacia sol y eso hacía que la arena estuviera fría, con lo cual era posible caminar descalzos por el desierto.

El primer encuentro había funcionado. El Sahara nos había encantado y nos habíamos caído muy bien. La noche fue diferente, ya en el campamento empezó a llover. Sí, llovió en pleno desierto del Sahara. ¡Qué emoción! Y después de la cena, al lado del fuego cantamos canciones y tocamos los tambores, para disfrutar juntos de la magia auténtica del lugar. Yo me aparté, cogí el saco de dormir y me tumbé a fuera, decidí contemplar las estrellas, la inmensidad del lugar y escuchar el silencio de las dunas. El cielo estaba tapado, así que las estrellas no se veían igual que días anteriores; pero la inmensidad se hacía presente igual y el silencio reinaba fuera y dentro de mí.

Noche de dormir poco, el viento movía las “paredes” de las tiendas del campamento y la arena se colaba por las aperturas para aterrizar sin miramientos en mi cara. Ahí fue cuando lejos de enfadarme, me rendí. No había nada que hacer, así era el desierto. La arena lo inunda todo y tu simplemente te adaptas, o te vas. Yo seguí durmiendo.

DÍA 8: SAHARA DESERT

MI EXPERIENCIA CORRIENDO EN MARRUECOS

Nos levantamos a las 4.30 de la mañana. Desayunamos a las 5 y a las 6 de la mañana ya estábamos dispuesto a empezar la ruta. Teníamos 4 horas para hacer los 25Km que nos separaban de nuestra última parada. A partir de las 10h de la mañana ya no se puede correr por el desierto, el calor se hace insoportable; así que no había tiempo que perder.

Fue muy divertido y muy muy duro correr por el desierto. Lo hicimos en la zona dónde se corre el Maratón de Sables. Pensé en todas esas personas que se adentran en esa aventura. Los compadecí y los admiré a partes iguales. La arena lo inunda todo, no sólo tu cuerpo, tu cara y tu ropa, también tus bambas y tus pies. Las polainas servían de bien poco porque la arena se colaba por los agujeritos de la tela de las bambas. Los dedos acababan encogidos y se hacía muy duro correr así; pero para mí era una motivación extra, así que no dejé que me afectara demasiado y corrí, corrí, corrí como nunca antes lo había hecho. Corrí con emoción, con fuerza y con muchas ganas… Corrí, reí y volé… Me dejé llevar y de esa manera finalizamos la jornada. A las 10h de la mañana estábamos ya delante del bus, esperando para volver a Marrakech.

Mientras llegaban el resto de compañeros, nos abrazábamos y nos animábamos, la última etapa de la aventura había llegado a su fin y estábamos extasiados de alegría y orgullosos por haber cumplido un sueño. Entre todos lo habíamos conseguido. Habíamos conquistado el Atlas, el Sahara y nuestros sueños.

Subimos al bus y nos quedaban 12h de regreso, así que hicimos noche en mitad del camino. Esa noche fue una noche de cerveza, celebración y WIFI. Reconozco que para mí fue mucho de wifi. Necesitaba contaros todo lo que estaba viviendo… Necesitaba compartir esta magia porque al hacerlo, tenía la sensación de que no acabaría nunca y se haría real (para mí, toda esta experiencia parecía un sueño).

DÍA 9: DE VUELTA A LA CIVILIZACIÓN

MI EXPERIENCIA CORRIENDO EN MARRUECOS

Nos levantamos tarde y visitamos el pueblo con un tranquilo “run” mañanero. Unos 10Km para estirar las piernas y encarar con alegría las últimas  6 horas de  bus que nos separaban de Marrakesh.

Llegamos a Marrakesh. El hotel Le Caspien nos esperaba. Ya no parecía tan auténtico como me lo había parecido el primer día. Ya no miré con los mismos ojos Marrakesh. No es que hubiera cambiado, simplemente que yo sí lo había hecho.

Me asombró muchísimo ver a las chicas de allí tan occidentalizadas: maquillaje, tacones, bolsos de Armani y anillos de diamantes…  Sin velos, ni trajes típicos. Me encantó ver cómo Marruecos es tan versátil, tan diferente y tan llena de contrastes. Este país no deja de sorprenderme y me re-confirma cuan enamorada me hace sentir de la magia de la vida, de sus opuestos y de su autenticidad. Porque nada está bien ni mal. Simplemente es y tu fluyes con ello.

Esa noche Marruecos se clasificó para el Mundial de fútbol, así que la noche fue una auténtica locura. Celebraciones, gente en la calle, alegría, locura… Yo lo miraba desde a fuera divertida y asombrada. Después de tantos días de tranquilidad y silencio, esa era una experiencia para recordar. El ser humano es así, el fútbol sigue teniendo ese poder de borrarlo todo.

Noche de despedida con el grupo en el Bar del Hotel. Cervezas, tapas y muchas experiencias. Fue una noche para intercambiar teléfonos, promesas y próximas aventuras. Esta experiencia no habría sido la misma sin el grupo de personas que éramos, cada uno único y auténtico en su totalidad. Hicieron de esta aventura algo fascinante (más aún si cabe).

DÍA 10: BYE BYE MARRAKESH

MI EXPERIENCIA CORRIENDO EN MARRUECOS

Último día, despedidas a “tutti plen”. Desayunamos juntos y ya algunos marchaban al aeropuerto. Nosotros nos quedamos 1 día más. Visitamos Marrakesh, la Medina y su corazón más comercial. Disfrutamos con el deporte nacional del “regateo” y nos deleitamos con la última comida en una turística terraza del centro.

A las 20h ya estábamos en el aeropuerto, nuestro vuelo salía a las 23h y tocaba facturar maletas y emociones. Organizarlo todo para poder volver a la realidad con alegría y fuerza. No sería fácil, nunca lo es cuando una experiencia te cambia tantísimo por dentro.

A las 4 de la mañana aterrizábamos en nuestra cama, con nuestra sábanas y con la tranquilidad de un hogar que ha estado esperando nuestro regreso.

Feliz de lo vivido, feliz de haber hecho realidad un sueño. Feliz de haberlo compartido con personas maravillosas. Feliz de haberlo vivido junto a mi pareja, la persona más valiente, aventurera y especial que he conocido jamás; por la que me siento profundamente enamorada y agradecida por haberme elegido para vivir juntos esta aventura que es la vida. Feliz de que RUN THE WORLD ADVENTURES sea una empresa que busca conectar personas con personas, a través de la aventura y el correr. Feliz de que Cristina y Pablo sean los artífices de esta locura tan hermosa. Feliz de que Abdou y compañía nos hayan abierto sus corazones.

Estoy muy feliz porque sé que esta aventura no se acaba aquí. Marruecos vive hoy en mi corazón y lo hará para siempre.