CMG PASADA POR AGUA

CMG PASADA POR AGUA

“Correr bajo la lluvia en pantalones cortos, pisar todos los charcos…” Pic by Oriol Batista

CMG PASADA POR AGUA

Me dijeron que había llovido toda la noche, Oriol, al despertarme a las 8h de la mañana. Estaban cayendo truenos ensordecedores en Girona y aún llovía a mala ostia. ¡BIEN! Si os soy sincera después de la experiencia de congelamiento en la Maori Race (podéis ver mi experiencia en el post: Maori Race: carrera de obstáculos) me apetecía 0 correr con frío y lluvia. Y menos una CMG PASADA POR AGUA. Sigue leyendo

MAORI RACE: CARRERA DE OBSTÁCULOS

MAORI RACE

MAORI RACE: CARRERA DE OBSTÁCULOS

Mi proyecto WILDLIFE ya lo dice todo de mí: vida salvaje. Y este es el tipo de vida que intento vivir. No porque lo haga de forma 100% natural, perdida en medio de la montaña o de la selva (cosa que no descarto poder hacer algún día en mi vida) sino por su lado más puro. Así es como me siento cuando vivo. Sin filtros, en esencia siempre y con la verdad por delante, aunque duela. No voy a plantarte una verdad en plena cara cual bofetada sólo excusándome bajo la explicación “que soy así”. No. No es mi estilo. Prefiero no opinar o reservarme lo que pienso (al menos, las palabras pues a veces simplemente, mi cara no entiende de filtros y responde sola). En fin, que mi modo de ver la vida es éste. Sin filtros, sin espejismos de forma pura, natural, visceral y algo salvaje. Ouh yeah!

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CORRIENDO EN CASA Y POR UNA BUENA CAUSA

corriendo a tres treinta

CORRIENDO EN CASA Y POR UNA BUENA CAUSA

Parecía que atrás quedaban las carreras de barrio, pero no. El pasado fin de semana nos estrenamos con la Cursa de Astrid 21. Una carrera solidaria, en beneficio a la Fundació Astrid 21 para niños con Síndrome de Down, ya es un clásico en tierras gironinas. Pero, curiosidades de la vida, aún no me había estrenado.

Así que tras unas semanas tontas de no correr demasiado y una semana pasada de trabajo intenso en Barcelona, no podía faltar. Modalidad 20K. Muy contenta con el resultado (medalla de chocolate que dicen, un 4º puesto), pero sobretodo por poder compartir estos momentos con mis amigas y compañeras de equipo y hazañas…

El premio más grande que llevo conmigo es ver vuestras caras al cruzar la meta y sobretodo, saber que Cristina ha empezado a sentir esta afición tan maravillosa que lleva intrínseco el apasionante mundo del Trailrunning. ¡Bienvenida campeona!

Una más a la saca y a seguir sumando Km, pero sobretodo, a seguir haciendo salud. Porque el objetivo primordial es estar sana y en buena forma, sin obsesiones y con un único objetivo disfrutar de correr. Ese deporte que tantísimo me apasiona.

 

Maratón de Sevilla: confianza, fe ciega y fuerza interior.

maratón de sevilla

Maratón de Sevilla por Oriol Batista

Maratón de Sevilla: confianza, fe ciega y fuerza interior.

La Maratón de Sevilla es, sin lugar a dudas, la maratón del buen rollo, las tapas y el mi arma a tiempo completo. Y es que desde que llegamos a Sevilla nos sentimos acogidos y arropados en todo momento. Tuvimos la suerte de conocer a Manuel que nos abrió las puertas de su casa mediante Airbnb. Un humilde y acogedor espacio para dos con dos bicicletas para poder recorrer la ciudad.

Así que el sábado por la mañana y bicicletas en mano fuimos al Palacio de Congresos para recoger los dorsales. La Feria del corredor de Sevilla, como cualquier Feria el Corredor es un lugar muy especial pre-carrera para que los corredores nos sintamos más motivados aún (y de paso compremos algunas cosas). Abrumador y divertido como siempre, a partes iguales. Un punto de encuentro de marcas, entidades y otras carreras de todo el mundo. Ideal para tomar nota y visualizar nuevos objetivos.

Después de recoger el dorsal, pudimos recorrer algunas zonas de Sevilla y sobre todo adaptarnos a su cultura del tapeo, ¡Importante!

Por la tarde descansar, hidratar y recuperar. Por la mañana bien temprano empezaba la súper aventura.

Domingo a las 6.30 nos levantábamos y empezábamos el ritual de preparación, desayuno, etc. A las 8h nos poníamos en marcha hacia la salida, a las afueras de la ciudad, en la Cartuja.

8.30h disparo de salida y gasss… Había muchísimas personas y de todo el mundo… Nosotros estábamos en el penúltimo cajón y pasamos por el arco 4 minutos después de la salida.

El primer Km siempre es el de posicionamiento, muchos zigzag hasta que encuentras el lugar que te toca entre tanta gente. Y ahí empieza tu aventurilla de Kilómetros.

Yo iba muy bien. Me había estudiado los tiempos, mis parciales e iba sobre la marcha.

5K sobre los 26 minutos
10K a los 53 minutos

Pude encontrarme a la liebre de Sub 3h 45’ con la que compartí hasta la Media Maratón, muy por debajo de lo previsto.

Allí empezaron todos mis problemas. Mis piernas respondían bien y también mis fuerzas, ¡Bien! Pero la cabeza empezó a fallar. ¿Qué pudo pasar? ¡Nada! Esta es la magia de la Maratón, nunca sabes cómo vas a responder. Y a veces el físico está bien pero es la cabeza la que no está preparada.

Así que vi kilómetro a kilómetro como me iba hundiendo más y más porque empecé a convencerme fervientemente que iba a hacerme daño, que no iba a ser capaz y que aquello que hacía era de locos, que no era mi ritmo ni mi lugar. Y empecé a vacilar, me empecé a poner muy nerviosa y empezó a fallarme la respiración. Y… ¡Bienvenido flato! Y para acabarlo de rematar me falló el mp3 con mi súper música motivadora. No leía los archivos y sonaban en bucle escasas 10 canciones. Y para mi pesar, pasada la media maratón y en mi punto crítico dejó de funcionar (se había mojado).

Paré para ir al lavabo. Varias veces. Pensé en abandonar. Caminé. Y aún así el globo de las 4h no llegaba. ¡Joder! Sí que había ido rápida. Decidí no abandonar, llegar al Km 30 y, a partir de allí, decidir que iba a acabarla.

Así que con más penas que gloria me aventuré hacia el muro del Km 30. Allí, seguí corriendo. Ya no me importaba nada. Solo disfrutar y llegar al Km 40 y de allí a meta.

No me dolía nada y podía correr cómodamente pero qué fastidio cuando el coco no te acompaña. Empecé a pensar que debería de haberlo entrenado más. Haber hecho más series aburridas y más kilómetros de interminable y agobiante carril bici. Quizás así hubiese estado más domada. Quizás no. Nunca se sabe. Y esta es la magia de la Maratón.

Kilómetro 40, atravesando el centro de Sevilla, las gentes, sus mi arma, sus ánimos. Eso hacía que valiera la pena estar allí, pese a todo lo vivido. Ya solo quedaban 2Km, pero vaya 2 km más agobiantes. ¡Oh My God! Suerte que en ese punto me esperaba Oriol, que había abandonado en el Km 15 y había venido a esperarme y entrar conmigo a meta.

Última recta y entrada al estadio de la Cartuja. Últimos metros, largos e infernales. Los ¾ de vuelta al estadio eran una auténtica expedición y aventura. Y pronto atravesando arcos 1, 2, 3 y el final. La ansiada meta. Alcancé a alzar los brazos en señal de triunfo y Uri se acercó a abrazarme. Los siguientes segundos fueron de no sentirme las piernas. Habían cogida tal inercia al correr que al parar ya no sabía moverlas. Caminamos hasta encontrar a las azafatas que entregaban las medallas y allí me desplomé. Mi premio. Mío por fin. Todo el esfuerzo había tenido su recompensa sobre todo cuando descubrí, que al final, había conseguido mi reto: llegar a meta por debajo de las 4 horas. Pese a todo, no había estado tan mal. Había conseguido el objetivo y había puesto mi cuerpo pero, sobre todo mi mente, a prueba. Hoy era de esos días en los que se demuestra que correr no es solo correr. Correr requiere de una endereza, una voluntad férrea y creer en ti siempre. Creer que puedes afrontar cualquier reto pese a la adversidades que sucedan. Creer que tú puedes cuando ni tu mismo lo crees. Creer que el único muro posible eres tu mismo y que no hay mayor freno para conquistar tus sueños que tú mismo.

Mi lección en Maratón de Sevilla ha sido maravillosa. Me ha devuelto confianza y fe ciega en mi misma, en mi endereza y en mi fuerza de voluntad.

“¡Ánimos Tigre! ¡Corre con el corazón!”