ONCOTRAIL 2017 – UN AÑO MÁS CONTRA EL CÁNCER

ONCOTRAIL 2017 - UN AÑO MÁS CONTRA EL CÁNCER

ONCOTRAIL 2017 – UN AÑO MÁS CONTRA EL CÁNCER – Foto: Oriol Batista Fotògraf

ONCOTRAIL 2017 – UN AÑO MÁS CONTRA EL CÁNCER
El pasado fin de semana volvimos a vestirnos con nuestras mejores GALAS para correr por quienes más lo necesitan. Oncotrail ya es una de las carreras solidarias clásicas de la provincia de Girona. Una carrera donde este año se han recaudado más de 200.000 euros. Todo el dinero que se recauda va para la Fundación Oncolliga de Girona, para ayudar a los enfermos de cáncer y a sus familias. Como muchos sabéis, por desgracia, el cáncer es la enfermedad de moda y que todos hemos visto de cerca por amigos, familiares o incluso en primera persona. Cuando te toca es duro y difícil pero sobretodo te desubica y toda ayuda es poca. Así que esta carrera es de las que marcamos en el calendario para siempre.

Este año el equipo estaba formado por 8 personas magníficas (Toni, Jaume, Pep, Albert, Raúl, Sam, Enric y yo misma)  y cada una de ellas con motivos muy claros para correr. Como cada año repetimos tatuajes con los nombres de las personas por las que corremos: Aitor, Victoriano, Pilar, Toni, Jaume, Tete, Mama… E hicimos de esta carrera nuestro especial homenaje a todas aquellas personas que no podían estar con nosotros animando ni corriendo. Pese a los años, jamás olvidamos el sentido único y especial que nos motiva a seguir año tras año corriendo por esas personas que lo necesitan. Y es que es el único sentido para la existencia de CORRO X TU. Un proyecto que corre para lo que no pueden porque ya no están o porque deben de luchar por su vida entre las paredes de hospital o entre quimio y quimio.

La madre de mi mejor amiga murió de cáncer muy joven, su recuerdo estará gravado en mí para siempre; mi profesor de instituto también nos dejó hará unos años, su recuerdo es mi auténtica inspiración; mi vecino de niña también nos dejó hace tiempo y mi madre venció hará unos años su propio fantasma del cáncer. Otras amigas siguen en la lucha y agradecen que haya personas que se acuerden de ellas, que corran por ellas, que las llenen de energía y que, de alguna manera, sepan que no están solas. Que pese a los largos ratos en el hospital y las aburridas horas de quimioterapia, hay un grupo de personas que siempre las apoyarán y que siempre correrán mientras ellas luchan…

Yo estuve hace justo 6 años, por una enfermedad ingresada 15 días en el Hospital. Durante ese tiempo reflexionas, el mundo se ha parado para ti y el mundo exterior no existe. Las horas pasan lentas y las pocas visitas de hospital saben a Gloria. Recuerdo que cada día entre las 18-20h venían a verme amigas, familiares, amigos… Esos días valían por 1000. Las pilas se te cargaban a tope y volvías a tener ganas de seguir adelante con el tratamiento y luchar para salir de allí pronto y poder tener una vida normal de nuevo. Jamás se me borrará esa emoción dentro de mí. Jamás olvidaré ese sentimiento de estar “fuera de juego” de no formar parte de la vida, estar apartada, en el banquillo, mientras los demás siguen con sus vidas. Ajenos a la mía, ajenos a mi dolor y a mis insomnios…

Este es el único sentido de CORRO X TU. De participar año tras año en esta carrera y el de seguir haciéndolo a lo largo de las ediciones que haga falta… El de hacer llegar a todas esas personas el mensaje de que SÍ existen, que SÍ pensamos en ellas, que SÍ  son importantes y que SÍ merece la pena seguir luchando. Quizás para que el año que viene puedan participar en la carrera caminando, corriendo o animando mientras el sol calienta el rostro de la esperanza humedecido por la brisa marina de la Costa Brava y las lágrimas contenidas de emoción.

Otro año más de emociones, lucha, fuerza, amor y compasión. Otro año más de solidaridad y Oncotrail en estado puro.

 

 

SÓLO NOS CONOCEMOS CUANDO CONOCEMOS NUESTROS PROPIOS LÍMITES

SÓLO NOS CONOCEMOS CUANDO CONOCEMOS NUESTROS PROPIOS LÍMITES

SÓLO NOS CONOCEMOS CUANDO CONOCEMOS NUESTROS PROPIOS LÍMITES – FOTO ORIOL BATISTA FOTÒGRAF

SÓLO NOS CONOCEMOS CUANDO CONOCEMOS NUESTROS PROPIOS LÍMITES

“El Marqués de Sade decía que las experiencias más importantes del hombre son aquellas que lo llevan al límite; sólo así aprendemos, porque eso requiere todo nuestro coraje.”

El pasado fin de semana intenté de todas, todas hacer la Marató i Mitja de l’Ardenya. Llegué al km 24 y decidí abandonar simplemente porque ya no estaba disfrutando. No me apetecía sufrir (y mira que he sufrido en infinidades de carreras, llegando en estados precarios; pero ya sabéis eso de “por mis cojones”, así soy yo y las acabo). No obstante esta vez, no se trataba de acabarla por “mis cojones”, esta vez ganó el corazón a la cabeza y me rendí. Me rendí de respeto a mi misma, me rendí por amor a mi persona y sobretodo, me rendí por pasión a este deporte mío que me tiene enamorada. El trailrunning se merece personas que sientan cada paso y que respeten la carrera más allá de las dificultades. Y por respeto, decidí aplazar mi aventura por la ultradistancia. Ya vendrán otras, lo sé y llegará el momento de saborear esos 300 metros de alegría que te separan de la gloria final, antes de atravesar el arco.

La preparé a conciencia, y los que me conocéis lo sabéis: entrenamientos, horas en montaña, entrenamientos en el terreno, hice la carrera en 2 tramos para entrenar y saber a lo que me enfrentaba, me preparé los avituallamientos, tenía la logística ideal, los mejores supporters y liebres preparadísimas para darlo todo en cada tramo. A todos ellos, les doy las gracias por su amor y su paciencia, eternamente agradecida por mostrarme tanto cariño. Estaba bien, piernas, cardio, coco… Había ganas y me enamoró salir con frontal y ver la salida del sol, me quedé extasiada con tal hermosura.

Será que ya me siento libre.

Empecé a correr porque el sufrimiento, una vez encarado sin temor, es nuestro pasaporte hacia la libertad. Pero ahora mi vida, tal y como está construida ya no hay necesidad de lanzarme a los brazos del dolor, ya no tengo heridas del pasado que sanar, ni momentos que borrar. Correr, ahora, ya no es como lo fue antes: mi válvula de escape para seguir soñando y volar. Ya recuperé las alas que otros me robaron. Correr hoy es una luz que nace en mí y que me hace expandirme energéticamente devolviendo amor a todos quienes me rodean. Y así, sí soy feliz corriendo.

Así, que lejos de sentir pena, vergüenza o arrepentimiento; me siento sumamente feliz. Por haber tomado una preciosa decisión, que es la de amar mi cuerpo por encima de todas las cosas, amar a mi ser y seguir siendo respetuosa para conmigo y con los demás. Dónde tu viste un “a quién se le ocurre meterte a hacer la de 63K” a mi se me ocurre que si no lo intentas jamás sabrás dónde se haya tu límite que te separa de la humanidad y que te permite conocerte, diferenciándote del resto de los mortales, como los seres únicos y con luz propia que somos.

No hace falta decir nada más, no hay nada que demostrar. Me siento eternamente agradecida por esta vida tan hermosa que me ha tocado vivir. FELIZ. GRACIAS.

 

 

CORRER ES MEDITAR

Correr es meditar

Correr es meditar

Correr es meditar. Meditar te devuelve a tu centro, te trae paz, relajación y lucidez. En la época en la que vivimos llena de un frenético movimiento hacia ninguna parte; empiezan a despertar des de lo más profundo de la conciencia humana un deseo amoroso por devolver serenidad, amor y paz a una Tierra infestada por los desechos violentos de una falta dramática de amor cubierta con un velo de esclavitud hacia un sistema que nos aprisiona. Falta amor. Falta luz. Falta serenidad. Faltas tú.

Las medicinas alternativas nos ayudan a reconducirnos, a encontrar la necesidad de seguir ese camino hacia dentro de nosotros mismos. El yoga y sus prácticas diarias junto a su disciplina y sus creencias entre asanas y mudras, nos reconectan con esa unidad que es el Universo; allí de dónde venimos todos. Y entre tanta corriente alternativa, resurgen las raíces; el motivo de nuestra existencia la esencia terrenal más pura que reside dentro de nuestro ser. Cuando ya los miedos no nos invaden, cuando nos sentimos menos prisioneros de todo y nada; cuando la libertad empieza a revolotear entre nuestras cabezas:¡echamos a correr!

Hace ya algunos años que empecé la búsqueda de mí misma, ese camino sereno que te hace sentirte lleno y feliz. Las terapias alternativas me guiaron, las lecturas espirituales me inspiraron, el yoga me serenó y me devolvió la luz, pero la paz interior llegó cuando empecé a correr.

La disciplina de correr, los entrenos, la alimentación, las salidas para disfrutar, los proyectos con amigos y las carreras junto a los retos; lejos de atarme, me han devuelto las ganas, la fuerza y la paz interior.

Correr es meditar, una meditación activa. Una meditación profunda que te obliga a estar contigo mismo, aquí y ahora. Te obliga a no pensar en nada más, a ser tu y sólo tú. Su práctica, su disciplina te devuelven a ti desde lo más profundo, reconectas contigo mismo, te escuchas, escuchas los quejosos alaridos de tu cuerpo, escuchas sus avisos y te enfrentas a tu mente.

Es lo más maravilloso de correr, no importa el dinero que tengas, ni tu status social, ni si tienes trabajo o estudios, hijos, marido, mujer… Sólo importas tú, tus piernas, tu fuerza pero sobretodo tu mente. Importa como te enfrentas a tus miedos, a tus límites, como te deshaces de todo y te dejas llevar por tu corazón, por el amor que es la única fuerza capaz de mover el mundo y cuando conectas con eso: todo es posible.

Correr por amor al arte: con amor también se corre

Correr por amor al arte

Correr por amor al arte

Correr por amor al arte: con amor también se corre

Hoy quiero compartir un texto que justo hace 1 año escribí. Espero que os guste.

No sé describir como me siento, todo empieza con un dulce cosquilleo en el estómago, seguido de nervios, ganas d saltar, de aplaudir, de alzar los brazos y tocar el cielo. Ganas de volver una vez y otra y otra.

El correr me ha tocado con su varita mágica y me ha dado lo mejor de mí misma, emocionándome y llevándome a conocerme como nunca antes lo había hecho. La pasión que siento cuando corro por asfalto, en pista, por montaña, en la orilla del mar es indescritible. Simplemente correr, sentir mis piernas golpeando el suelo, sentir el movimiento de mis brazos y la respiración rítmica que me marca el camino y la satisfacción máxima, el viento, la brisa o el simple cosquilleo de mi cabello en la cara jugando a hacerme reír, impulsado por el viento que yo genero al correr y corro.

Siempre he corrido, a temporadas con más intensidad que otras, incluso había hecho algunos pinitos de atletismo de pequeña; pero nada que ver con ahora. No tengo palabras para describir como me hace sentir, como disfruto, como se me dibuja una sonrisa inevitable en la cara y como me emociono sola, corriendo.

Un amigo, corredor también, me dijo un día que la gente tocada por esta barita mágica de correr, realmente son personas diferentes, piensan diferente y ya se les vee de lejos una luz especial que les ilumina la mirada. Los ojos le brillan de una manera atípica y la mirada, como perdida, profunda, está sometida a aquello que un día les incentivó a calzarse por primera vez las zapatillas. Pura magia, personas que realmente hacen magia y que la contagian dulcemente a todos los que lo rodean.

He vivido esta magia tan intensamente en mi piel que sólo de pensarlo ya me emociono.

He corrido fuerte, enérgica, feliz, despistada, concentrada, cansada, acelerada, descontrolada…

He corrido en perfecto estado físico, pero también lesionada y agotada.

He corrido sabiendo que sufriría más de la cuenta y en vez de  concentrarme en la debilidad física, me he emocionado con el momento presente, con cada zancada y con cada respiración… Cuando la cabeza ha querido ponerse seria y frenarme las piernas, resulta que siempre he escogido correr, seguir adelante: “Nunca dejes de correr Charito…” Y cuando estas palabras resuenan dentro de mí, sé que no puedo fallar, no puedo parar y, entonces, es cuando se hace la magia. Muy cerca de tu límite físico aparece un ángel que te coge de la mano y te acompaña, dejas de correr con las piernas y empiezas a hacerlo con el corazón, con la pasión y con la energía que llevamos dentro. NO estamos locos por acabar cojos una carrera (o con alguna de esas lesiones que con sólo nombrarlas ya dan miedo), mal le pese a los que no nos entienden, no estamos locos. En aquel momento no es la cabeza quién manda, nos guía el corazón que sabe que tiene que acabar la carrera, correr o morir, porque no es sólo correr y, esto, ya sabemos de qué va. Es mucho más profundo de lo que puedo expresar con palabras.

Supongo que una vez tocada per esta barita mágica, ya no hay vuelta atrás. No hay marcha atrás. No me imagino una vida sin disfrutar de la fusión del paisaje conmigo misma como si al correr formaras parte de todo aquello que te rodea, la ciudad, la montaña, el mar, los bosques, los ríos…

Ojalá pudierais entender lo grande que es correr para mí. Correr no es sólo luchar para bajar de tiempo, para ganar trofeos, para tener reconocimiento social. Para mí correr es sentirme, sentir lo que llevo dentro, sentir mis límites y deshacerlos, es correr para luchar contra mis dudas, contra mis miedos y hacerme más fuerte, más libre y más independiente que nunca.

Es correr para dar energía, amor, apoyo y pasión a aquellas personas que amamos y que lo necesitan. “Corro a estimar” Porque el amor lo puede todo y con amor, sí, también se corre.

El coraje de ser libre: D.E.P a un corredor de montaña

d.e.p. a un corredor de montaña

D.E.P. a un corredor de montaña

El coraje de ser libre: D.E.P a un corredor de montaña

Las cimas se cubren de una neblina oscura, las montañas se llenan de nostálgicos sollozos, de sonrisas mudas y tristes zancadas perdidas. Las montañas están de luto porque saben que no volverán a oír tus palabras alentadoras, tu sonrisa y tu energía. Los aficionados al trailrunning nos hemos quedado perplejos, atónitos ante tal infortunio pero en el fondo felices.

Felices porque has sido tú hasta el final, porque has hecho lo que has amado hasta tu último día y porque decidiste un día iniciar el camino de los sueños, hasta cumplir con cada uno de los tuyos. Así aprendemos todos, aprendemos a valorar la lucha, la constancia y la ilusión de perseguir los sueños hasta el final. No imagino un adiós más dulce que el de saberse libre, libre de volar siempre en la dirección que uno desea y anhela, libre de decidir cada uno de nuestros pasos asumiendo sus consecuencias y en definitiva, libres, por atrevernos a llevar la vida que siempre habíamos soñado.

Allí dónde los sueños se hacen realidad, allí, volveremos todos a encontrarnos.

D.E.P. amigo