Mujeres que corren: cumpliendo sueños

Mujeres que corren: la satisfacción de ayudar a las personas.

Mujeres que corren: la satisfacción de ayudar a las personas.

Mujeres que corren: cumpliendo sueños

No hay mayor satisfacción en el mundo mundial que la de ayudar a otras personas, ayudarlas a ser mejores, a conseguir sus retos, a levantarse, a probar caerse sin miedo y a mirar hacia delante con esperanza, fuerza e ilusión.

No hay placer más grande que iniciar un proyecto que te llene de ilusión, fuerza y energía positiva compartiendo con personas increíbles aquello que más te gusta.

Tengo una suerte enorme, la de compartir con mujeres el placer más grande que nos ha dado la naturaleza, algo sencillo y muy gratificante: correr.

Es fascinante ver sus caras llenas de ilusión, fuerza, entusiasmo y ganas. Diez sonrisas fascinantes que me iluminan cada zancada, que me devuelven la ilusión (si en algún momento la hubiera perdido) y me tele transportan, no sé hacia dónde pero sí sé que debe ser similar a lo que algunos describen como el paraíso. Compartir es increíblemente sanador y te mantiene en equilibrio; dar sin esperar nada a cambio, recibir tanto apoyo como das y, al final, ver la felicidad en sus rostros cansados. ¡Dios mío qué grande es correr! ¡Qué grande es compartirlo con los demás!

Las mujeres podemos ser rápidas, constantes, sacrificadas, apasionadas, fuertes, atrevidas; podemos sentirnos muy unidas, luchar juntas por conseguir un reto; y sobretodo, podemos ser las más motivadas cuando algo nos llega a dentro. Os aseguro chicas que con una mente positiva y con la fuerza y la motivación que nos caracteriza cuando unimos nuestras fuerzas, sí se puede conseguir cualquier cosa que nos propongamos. ¡Qué grandes somos las mujeres!

El coraje de ser libre: D.E.P a un corredor de montaña

d.e.p. a un corredor de montaña

D.E.P. a un corredor de montaña

El coraje de ser libre: D.E.P a un corredor de montaña

Las cimas se cubren de una neblina oscura, las montañas se llenan de nostálgicos sollozos, de sonrisas mudas y tristes zancadas perdidas. Las montañas están de luto porque saben que no volverán a oír tus palabras alentadoras, tu sonrisa y tu energía. Los aficionados al trailrunning nos hemos quedado perplejos, atónitos ante tal infortunio pero en el fondo felices.

Felices porque has sido tú hasta el final, porque has hecho lo que has amado hasta tu último día y porque decidiste un día iniciar el camino de los sueños, hasta cumplir con cada uno de los tuyos. Así aprendemos todos, aprendemos a valorar la lucha, la constancia y la ilusión de perseguir los sueños hasta el final. No imagino un adiós más dulce que el de saberse libre, libre de volar siempre en la dirección que uno desea y anhela, libre de decidir cada uno de nuestros pasos asumiendo sus consecuencias y en definitiva, libres, por atrevernos a llevar la vida que siempre habíamos soñado.

Allí dónde los sueños se hacen realidad, allí, volveremos todos a encontrarnos.

D.E.P. amigo

Mujeres que corren

Mujeres que corren

Mujeres que corren

Mujeres que corren

Una mujer, para sobrevivir a este desgastado y quebradizo mundo necesita de otras mujeres, un grupo de amigas que se animan y se miman entre ellas.

Es así. Una mujer para sentirse más mujer, más segura, más fuerte necesita de otras mujeres para intercambiar esas palabras que sólo ellas entienden y son capaces de descifrar.

Somos mujeres: únicas, frágiles, dulces, sensibles, emocionales, delicadas, místicas… Somos mujeres: fuertes, seguras, atrevidas, arriesgada, contundentes, astutas…

No tengo muchas amigas. Después de las vueltas que dan la vida y de los cambios que te deparan decides detenerte, respirar y limpiar tu vida. Tengo 4 amigas de las de verdad, de las de toda la vida y aunque distintas en edad, pasiones y gustos; iguales en algo muy importante: el amor que nos tenemos. Me siento muy afortunadas de tenerlas en mi vida y procuro poder decírselo cada día que tengo ocasión. Son únicas y me dan fuerza porque me entienden, me aceptan y potencian mi ser desde lo más profundo.

Además de este círculo muy pequeño e íntimo, tengo la gran suerte de haber conectado con unas maravillosas mujeres que por encima de todo aman lo mismo que yo: correr. Quedar con ellas es la bomba, nuestras conversaciones no van de vestidos, ni zapatos, ni hombres, ni niños, ni colegios, ni familias… Nuestras conversaciones son muy divertidas: marcas, metas, entrenos, logros, alimentación, ritmos, desniveles, carreras. Es apasionante tenerlas delante y poder hablar de todo lo que me apasiona sintiédote entendida, apoyada. Las miro ahí sentadas delante de mí, sonrientes, felices, positivas, emocionadas y me enamoran. Me enamoran sus palabras, sus emociones, sus pasiones y sobretodo su forma de experimentar, de apreciarse mútuamente, de darse ánimos y de superarse desde la sinceridad más pura y profunda, desde el corazón tan místico y profundo de una mujer.

Las mujeres corren, sí y somos competitivas, luchadoras, amamos los retos, la superación personal y por encima de todo, somos un equipo y deseamos que cada una siga superándose día a día. Me fascinan, las miro y me veo a mí en cada uno de sus rostros, veo sus miradas llenas de ganas de Kms, veo sus heridas, sus debilidades y son similares a las mías. Veo tanto en ellas que no podría haber escogido un grupo de compañeras más auténtico para compartir lo más grande, correr.

Sin ellas seguiría corriendo igual pero con ellas siempre todo es mucho más fácil, incluso el despertar.

La ultra distancia: correr en estado puro.

La ultra distancia: correr en estado puro.

No sabes que es correr hasta que no vives una ultra. El amplio y profundo concepto de correr lo he conocido en la montaña y con la larga distancia. Allí no hay rivalidad sólo superación, compañerismo y momentos de sufrimiento y soledad mezclados con momentos de gran valor emocional. Realmente engancha.

El pasado fin de semana fui a hacer la asistencia en carrera a Uri. Hizo una ultra de 87 Km con un total de 3000 D+, la Marxa de Resistència del Cap de Creus, por unos parajes idílicos, el Paraíso, le llaman y es que no es para menos: Llançà, Port de la Selva, Cadaquès, Cap de Creus… Hacer una asistencia a alguien que corre una ultra no es más que estar allí, en los puntos acordados para darle ánimos, transmitir tu energía positiva y ayudarle con el material o la alimentación que necesite. Es incluso mejor que correr, los nervios son los mismos, la responsabilidad es casi mayor y aunque no corras, acabas sudando la gota gorda y al día siguiente sobrecarga muscular… Pero te emocionas, disfrutas, te implicas y emocionalmente acabas corriendo junto a ellos cada uno de los Kms.

Haciendo la asistencia o acompañando a un amigo en sus últimos Kms o incluso haciendo de liebre aprendes mucho de ti mismo, de tu cuerpo y de tus posibilidades. He tenido la suerte de vivir en ambos lados de la misma situación, he acompañado a alguien en algún tramo de carrera, he sido acompañada, me han hecho de liebre y he hecho asistencia. Me quedo con todo, todo es emocionante por igual.

La primera vez que me hicieron de liebre fue en un carrera de asfalto, una media maratón, quería bajar a MMP y aunque no lo conseguí me sentí en todo momento muy mimada y arropada, la lluvia y el viento en contra no me dejaron llegar dónde quería, pero la experiencia valió la pena y a mi liebre… ¡Un diez por su paciencia y sus ganas!

La primera vez que hice de liebre fue los últimos 20K de una Ultra Trail Catllaràs de los buenos de Klassmark. Todavía recuerdo la cara de Abel, estaba hecho polvo pero sus ganas y su ilusión hicieron que voláramos hasta la meta, la gente alucinaba y nosotros disfrutamos como niños.

L a primera vez que acompañé a Uri fue en los últimos 10K de Transgavarres, una ultra de 60K por montaña, eran 10K de bajada y fue muy emocionante acompañarlo, ayudarlo psicológicamente y llenarlo de energía positiva, al final me llevó a gancho hasta llegar a meta. ¡Qué bueno!

Y me gustaría compartir la experiencia en esta última asistencia hecha, no por lo bonito del paisaje, ni por lo mágico de sentir la emoción que siente cada corredor, sino porque me di cuenta que en las largas distancias, en realidad, no hay rivales, sino compañeros, no hay ritmos sino distancias, no hay avituallamientos sino Oasis en medio de desiertos de Kms y Kms… Hay sufrimiento y alegría, soledad y autorrealización, no hay equipos, no hay competitividad y al final no hay ganadores sino valientes y campeones. En mi última asistencia pude ver a 5 amigos corriendo juntos, apoyándose, animándose, sufriéndose unos a otros sin dejar de perder la sonrisa, sin dejar de tener esa mirada que ilumina un sueño… Y a esos 5 fantásticos dedico hoy mi entrada en el blog. Magnífica lección de respeto, deportividad, humanidad y humildad, si pudiera elegir un instante desearía correr a vuestro lado desde Sant Pere de Rodes a Cadaqués, desprendíais magia y se contagiaba. Esto sí es una ultra chicos. ¡Felicidades!

NO HA SIDO “ULLDETER”

Trail Ull de Ter by Klassmark

Trail Ull de Ter by Klassmark

NO HA SIDO ULLDETER

Ahora hará pronto un año que me inicié seriamente a correr por montaña. Mi pistoletazo de salida siempre fue la Trail de Ulldeter de Klassmark, la cual recomiendo 100% por la aventura tan maravillosa que es. Hoy he recordado este texto que escribí hará casi un año y me gustaría compartirlo. Podréis ver el original en catalán y otros textos míos personales en mi blog: Mimo mento.

NO HA SIDO “ULLDETER”

No, no es Ulldeter, una trail de 30 km amb 2400 + con un recorrido lleno de sorpresas y dureza a los que nos tienen acostumbrados los grandes de Klassmark. No es Vallter, ni Bastiments, ni tan sólo el Puigmal..

No ha sido una inscripción gratuita, hija del azar y a la altura de mis locuras lo que ha cambiado mi vida por completo.

No han sido los entrenos en Sant Miquel, ni Puig d’Arques, ni les series en Sant Feliu, ni los Kms verticales, ni tampoco los cortafuegos… No han sido los fin de semanas en el Puigmal, ni Noucreus, ni el valle de Nuria, ni el Pic de l’Infern…

Mi vida la habéis cambiado vosotros, con vuestras sonrisas, vuestra magia, vuestras ganas de ser cada día mejores personas, contagiando de amor todo vuestro alrededor.

Han sido las puestas de sol en Sant Miquel, en Puig d’Arques, en Fontalba, en Sant Feliu de Guíxols, las salidas con dorsales VIP, las escapadas nocturnas con frontal, las salidas de sol en las matinales, las estrellas en Vallter, las confesiones entre risas y lágrimas, infusiones, cafés sin azúcar y leche de soja. Han sido vuestras miradas sinceras, vuestro positivismo y vuestra vitalidad.

Han sido las conversaciones hasta las tantas, los secretos en la oreja, los bocadillos de aceite, queso y miel, las ensaladas mágicas y los termos de mate.

Me habéis ayudado a crecer, me habéis hecho sentir que vale la pena seguir este camino, defender quién soy y cómo soy, sin tener en cuenta lo que los demás opinen de mí. lo que de verdad me importa es sentir lo que siento cuando estáis a mi lado.

Me habíes hecho darme cuenta, por si no estaba del todo segura, aquello que es más importante para mí en esta vida, aquello por lo que realmente vale la pena luchar en esta vida, aquello que de verdad es importante: el amor, la libertad y correr.

He aprendido muchísimo en este tiempo de encuentros inesperados que se convierten en fin de semanas llenos de magia y alegría.

Ulldeter es el principio de un montón de Kms que aún nos quedan por hacer juntos.

Gracias por hacerme sentir especial. Gracias por dejarme entrar en vuestra vida. Gracias por entrar en la mía. Gracias por todo chicos. Sin vosotros nunca hubiese acabado Ulldeter en  5h 38′ con 2 ampollas impresionantes en los pies… Sin vosotros nunca hubiese entrado a meta saltando, chillando y celebrando que esto es tan sólo el principio de muchos momentos que nos quedan por compartir.

Correr tiene más sentido que nunca ahora que sé que “los mejores corredores no dejan huella”, no en la tierra pero sí en mi corazón…

Gas aquí chicos, corremos juntos, aquí, ahora y ¡Siempre! #OSTIA