VOLVEMOS AL CATLLARÁS: LA EDICIÓN MÁS ORGÁSMICA

Y el orgasmo… Trail Catllaras by Klassmark

Parece que fue ayer cuando descubrí La Pobla de Lillet y ya han pasado 5 años. Unos años en lo que he corrido sus montañas de derecha a izquierda, entrenando y sobretodo en el Trail Catllaras de Klassmark.

Así que es especial para mí esta carrera. Y además es especial por motivos generacionales. Parte de mis orígenes vivieron aquí, así que imaginaos cuando lo descubrí el arrebato que me entró y la fascinación de poder entender por qué este pueblo y sus montañas me habían encandilado este corazón mío.

Este año ha sido una carrera diferente. No ha hecho el calor que me tiene acostumbrada porque han cambiado la fecha de la carrera, la han avanzado 2 meses y casi nos nieva jajaja ¡Qué frío! Suerte que en la carrera salió el sol y nos dio una agradecida tregua.

Ha sido diferente porque no ha habido el gentío al que estamos acostumbrados y porque han habido muchas bajas. Está claro que 2019 en cuanto a carreras, la mayoría han sido pasadas por agua y no gusta. ¡Señores! A los trailruneros no nos mola mojarnos el culo. ¡Mentira! Llevo mojándome un montón de fines de semana ya… ¡Qué tostón! Pero que divertido… A mí, me ponen un dorsal y me vuelvo “to loca”, así que ni la lluvia me para. ¡Qué le vamos a hacer! Así de salvaje somos…

Este año he corrido la versión express con sus 15K que han sido más que suficientes. Adoro la montaña y de que manera… Uff…

Es como la primera vez que alguien te mira. Sientes un hormigueo que sube desde los pies a la cabeza, el estómago te da un pequeño vuelco y el corazón late con fuerza. Con tanta fuerza que sonrojas por vergüenza a que te oiga y descubra que las manos te sudan y palpitan a la vez. Que te mueres por acercarte a él, por oler su perfume y lanzarte, lanzarte a por ese beso que anhelas… Y entonces justo cuando te decides suena el grito de guerra… Los fuegos artificiales y conectas el suunto.

La suerte está echada, ya no hay vuelta atrás hoy descubres qué tanto has entrenado y te maldices las veces que has pecado de sofá. Pero llega un momento, que besas esos labios. Los de la naturaleza y te fundes con su olor, con sus colores, su silencio y la dulce melodía de la vida. Ya no corres, fluyes, saltas, te deslizas y respiras aceleradamente…

Ya no importa cuan rápido vayas, sólo importa no parar de hacerlo y así, sin más, haces el amor con las montañas, contigo, con la vida…

Y llegas al orgasmo. Ése de traca final que te deshata la locura y la satisfacción. Llegas a meta y al clímax.

Después te relajas, media vuelta y a dormir. ¿No? Yo vuelvo atrás, a por la segunda vuelta…