SÓLO NOS CONOCEMOS CUANDO CONOCEMOS NUESTROS PROPIOS LÍMITES

SÓLO NOS CONOCEMOS CUANDO CONOCEMOS NUESTROS PROPIOS LÍMITES

SÓLO NOS CONOCEMOS CUANDO CONOCEMOS NUESTROS PROPIOS LÍMITES – FOTO ORIOL BATISTA FOTÒGRAF

SÓLO NOS CONOCEMOS CUANDO CONOCEMOS NUESTROS PROPIOS LÍMITES

“El Marqués de Sade decía que las experiencias más importantes del hombre son aquellas que lo llevan al límite; sólo así aprendemos, porque eso requiere todo nuestro coraje.”

El pasado fin de semana intenté de todas, todas hacer la Marató i Mitja de l’Ardenya. Llegué al km 24 y decidí abandonar simplemente porque ya no estaba disfrutando. No me apetecía sufrir (y mira que he sufrido en infinidades de carreras, llegando en estados precarios; pero ya sabéis eso de “por mis cojones”, así soy yo y las acabo). No obstante esta vez, no se trataba de acabarla por “mis cojones”, esta vez ganó el corazón a la cabeza y me rendí. Me rendí de respeto a mi misma, me rendí por amor a mi persona y sobretodo, me rendí por pasión a este deporte mío que me tiene enamorada. El trailrunning se merece personas que sientan cada paso y que respeten la carrera más allá de las dificultades. Y por respeto, decidí aplazar mi aventura por la ultradistancia. Ya vendrán otras, lo sé y llegará el momento de saborear esos 300 metros de alegría que te separan de la gloria final, antes de atravesar el arco.

La preparé a conciencia, y los que me conocéis lo sabéis: entrenamientos, horas en montaña, entrenamientos en el terreno, hice la carrera en 2 tramos para entrenar y saber a lo que me enfrentaba, me preparé los avituallamientos, tenía la logística ideal, los mejores supporters y liebres preparadísimas para darlo todo en cada tramo. A todos ellos, les doy las gracias por su amor y su paciencia, eternamente agradecida por mostrarme tanto cariño. Estaba bien, piernas, cardio, coco… Había ganas y me enamoró salir con frontal y ver la salida del sol, me quedé extasiada con tal hermosura.

Será que ya me siento libre.

Empecé a correr porque el sufrimiento, una vez encarado sin temor, es nuestro pasaporte hacia la libertad. Pero ahora mi vida, tal y como está construida ya no hay necesidad de lanzarme a los brazos del dolor, ya no tengo heridas del pasado que sanar, ni momentos que borrar. Correr, ahora, ya no es como lo fue antes: mi válvula de escape para seguir soñando y volar. Ya recuperé las alas que otros me robaron. Correr hoy es una luz que nace en mí y que me hace expandirme energéticamente devolviendo amor a todos quienes me rodean. Y así, sí soy feliz corriendo.

Así, que lejos de sentir pena, vergüenza o arrepentimiento; me siento sumamente feliz. Por haber tomado una preciosa decisión, que es la de amar mi cuerpo por encima de todas las cosas, amar a mi ser y seguir siendo respetuosa para conmigo y con los demás. Dónde tu viste un “a quién se le ocurre meterte a hacer la de 63K” a mi se me ocurre que si no lo intentas jamás sabrás dónde se haya tu límite que te separa de la humanidad y que te permite conocerte, diferenciándote del resto de los mortales, como los seres únicos y con luz propia que somos.

No hace falta decir nada más, no hay nada que demostrar. Me siento eternamente agradecida por esta vida tan hermosa que me ha tocado vivir. FELIZ. GRACIAS.

 

 

6 comentarios en “SÓLO NOS CONOCEMOS CUANDO CONOCEMOS NUESTROS PROPIOS LÍMITES

  1. Carme dijo:

    M’encanta com escrius, mai em cansaré de repetir-ho! Vas prendre una decisió molt valenta escoltant el teu cor. Els que estàvem allà sabem que no tenies res a demostrar perquè ja ens ho has mostrat tot. A seguir sintiendote y siendo libre!???

  2. Esther dijo:

    Ser honesta con una misma es la decisión más difícil de todas y conlleva un gran esfuerzo. Así que te felicito por tu decisión y por tu ultra, con esa actitud no puedes más que conseguir todo lo que te porpongas!

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