Se me ha subido el gemelo

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Se me ha subido el gemelo

Te despiertas, te vistes y sales a correr… Parece que todo cobra sentido cuando lo haces, el sol sale más fuerte, el viento sopla delicadamente como acariciándote la cara y los músculos se despiertan poco a poco dándote los buenos días, el cuerpo se activa y la mente le acompaña… Los problemas van desapareciendo y te sientes vivo… Te miran, eres un loco por correr tan temprano, o con este frío, o con la tremenda lluvia, o simplemente por correr, eres un loco… Y eso te hace sonreír y empiezas tu entreno, tus series, ese momento entre dulce y amargo del cual dependerá tu sonrisa de todo el día.

Mi sonrisa hoy ha sido tan solo de media oreja, mi cuerpo nota el cansancio, demasiadas series, demasiada carga, demasiada pasión y demasiadas ganas. Las piernas quejosas me piden a gritos descansar. A veces, se me olvida que es eso… Pienso en la última vez que me tumbé a leer, a escribir, a masajearme las piernas y ya ni me acuerdo. Entre el trabajo y los entrenos, casi se me olvida que mi cuerpo necesita descansar para asumir todo el entreno, que las 8 horas de sueño mínimas diarias son esenciales, así como despejar la mente de tanta tecnología y preparar al cuerpo para el descanso. Hay todo un ritual alrededor de esto y cada día intento dar más importancia a mi descanso porque de él van a depender mis ganas y mis logros.

Hoy me he levantado sin ganas, sin fuerza pero con el alma a tope, con mis objetivos en mente y con una nueva lección aprendida, el cuerpo es sabio y avisa… Gracias gemelo, hoy me voy a dormir un poquito más tranquila.

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