¿Por qué corro?

Corriendo a tres treinta

Corriendo a tres treinta

 ¿Por qué corro?
 Corro porque un día descubrí que me hacía sentir especial. Me ponía las bambas, la música y trotaba al ritmo que mi cuerpo me permitía. Aquellos momentos eran sólo para mí, no tenía problemas, éramos yo y mis pensamientos.
Corro porque un día me miré al espejo y no me gustó lo que vi, me había relajado y mi cuerpo estaba embutido entre las pocas ganas de hacer nada y la pereza absoluta.
Corro porque un día alguien me dijo que estaba loca por levantarme temprano por las mañanas para correr, por hacerlo en subidas, por hacer más de 8Km. Parece que sólo por querer correr ya estaba «loca».
Corro porque cuando corro me siento libre, me siento feliz y me siento en la dirección y con la fuerza de decidir aquí y ahora.
Corro porque al calzarme las zapatillas se me dibuja una sonrisa en la cara.
Corro, corro, corro… Sólo corro por mí, por lo que siento cuando lo hago y por la satisfacción de compartirlo con los que también les apasiona este estilo de vida. Siento cada paso, cada respiración, cada golpe de tos, cada gota de sudor, cada latido de mi corazón como si fuesen los primeros.
Corro porque los problemas se van, se hacen pequeños y las soluciones; de golpe, aparecen en mi vida como pequeñas perlas preciosas.
Corro porque no hacerlo es de locos.
Corro, corro, corro… Y cada paso es un nuevo reto, una nueva meta, un nuevo orgullo, una nueva victoria y una nueva manera de seguirme conociendo, seguirme descubriendo y ponerme al límite, reconectando conmigo misma.

Corro porque corro, corro, corro.

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