Meditar y correr

 

meditar y correr

Meditar y correr: diferentes disciplinas, mismo objetivo

Meditar está de moda, no sólo porque sea algo que obedece la era NEW AGE tan comercial sino porque sus beneficios son algo medibles y por muy de moda que sea, los resultados están ahí corroborando los miles de seguidores fervientes que cada vez se unen más al estilo de vida “slow” con momentos zen de introspección como lo es meditar.

Acudí hará algunos meses a un retiro de vippasana. La vippasana es meditación en su base más sencilla y básica, sentarse en flor de loto y respirar, observando tu cuerpo, observando el dolor y dejando que todo fluya en ti. La cabeza es la primera fiera salvaje que salta a la yugular para hacerte parar en el minuto 1 y así durante cada uno de los minutos siguientes hasta que acabas la meditación. Si controlas la mente, si dejas fluir los pensamientos y te centras en respirar y soltar, entonces es un placer para los sentidos. Y así sin más te vuelves adicta a esta sensación y te preguntas cómo puedes encarar tu vida sin esta ayuda. Los maestros como Sr. Goenka que impartió esta disciplina desinteresadamente a multitud de discípulos, aseguran que la meditación vippasana es una herramienta que te ayuda a encontrar la alegría de vivir. Para mí, que te enfrenta a ti mismo, a tus miedos y a tu dolor físico y mental. Rompes esas barreras, superas esos dolores y descubres que no existen, que no hay dolor detrás del dolor, que sólo es un juego de la mente. I de esta manera, encuentras un espacio de paz para ti.

Igualmente comparable a estas emociones y a estas maneras es para mí y para cualquier corredor, salir a correr. Correr requiere concentración mindfulness (atención plena al momento presente) y requiere mucha concentración en la respiración y cómo no, tienes que superar las barreras de la mente, los dolores, los límites que te va marcando a cada paso, trascenderlo, dejarlo fluir y así marchará. Podéis ver mi experiencia en la Maratón de Roma dónde hablo exactamente de eso al hablar del “muro”.

En el retiro, frente al facilitador expresé que lo que yo sentía meditando en la sala y lo que yo sentía corriendo una maratón era tan similar, había de trasfondo un aprendizaje tan grande entre la respiración, el control de las emociones y el control de la mente (sobre todo para con el dolor); y llegamos a una visión muy completa sobre el paralelismo entre correr y meditar. Técnicas igual de válidas para un mismo resultado, calmar la mente y el espíritu.

Intento practicar ambas, salgo a correr por las mañanas y por las tardes, y antes de ir a dormir, me guardo 30 minutos para respirar y meditar sin música, sin distracciones, a solas mi mente y yo, y cada día mi corazón me lo agradece más. ¿Te animas a probarlo?

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