CORRER ES UNA MIERDA II (SEGUNDA PARTE)

Foto de Oriol Batista en la Carrera Romanic Extrem

CORRER ES UNA MIERDA II (SEGUNDA PARTE) 

Después del éxito de la primera entrada sobre CORRER DE NOCHE ES UNA MIERDA. Me he visto tentada a crear una secuela. ¡Qué peliculera estoy hoy! 

La de peña que acabas conociendo corriendo es brutal. Así, sales a trotar un día cualquiera y en vez de estar a lo tuyo centrada en la respiración , solo haces que saludar. Así que empezamos la lista: 

– Correr es una mierda, quieres hacer algo en plan solo y resulta que acabas conociendo a media ciudad. Acabas entrando en algún Club y te acaban obligando a correr acompañado. ¡Puaj! 

– Correr cansa, cansa tanto que acabas hecho polvo en el sofá en un como tan profundo que ya puede caer una bomba nuclear. Los días que corres son lo que mejor descansas por la noche. ¡Qué putada! 

– Provoca adicción, tu cuerpo segrega unas endorfinas similares a cuando te drogas, así que cuando corres te estás metiendo un chute en vena que dura 2 días al menos. Correr es una puta droga. ¿Joder! 

– Correr te obliga a conectar con tu cuerpo. Pues vaya pereza. Te ayuda a sentir los dolores y descubrir que le está pasando. 

– Seguro que jamás habías oído hablar tanto de músculos, de huesos y de nervios que tienes en tu cuerpo hasta que empezaste a correr. Un curso acelerado de clases de anatomía. Y eso que odiabas las ciencias en el colegio. 
– Correr te obliga a estar más sano que nunca. Te obliga a dejar malos hábitos para rendir mejor. ¡Uf qué rollo! 

– Desde que corres estás más vigilado. Resulta que sí, que correr supone visitas al médico, al trauma, al osteópata, al fisio y analíticas anuales, no vaya a ser que me falte algún nutriente. 

– Correr te obliga a comer más saludable. De golpe, no sabes por qué, pero te entran una ganas enormes de seguir sintiéndote bien y procuras por tu salud y empiezas a comer más saludable y te interesas por los hinchazones y las veces que vas al wáter. 

Como veis correr es una mierda enorme. Resulta que cuando corres tu te vuelves importante, cambia tu mirada y despierta en ti una necesidad de responsabilizarte por tu salud, por tu estado físico y por este cuerpo que Dios no ha dado, venerándolo como si fuera importante. Como si fuera el único cuerpo que voy a tener en esta vida. 

Qué tontería esto de correr… Vaya mierda.