Consejos para ganar a tu mente mientras corres: va por ti campeón y campeona

Consejos para ganar a tu mente mientras corres

Consejos para ganar a tu mente mientras corres.

Consejos para ganar a tu mente mientras corres: va por ti campeón y campeona

La mente es el gran enemigo a batir en cualquier entreno o carrera. Siempre nos lleva a situaciones límite dónde se prepara un duelo, perfectísimamente coordinado, cara a cara tu mente y tú. Sólo uno puede salir victorioso y si ganas a tu mente, entonces ya sí que puedes con todo.

No tengo la panacea para traspasar el límite de la mente y puede que mis técnicas no te sirvan de mucho pero es una manera de deciros que sí se puede, cuando incluso creas que no eres capaz, siempre puedes ir más allá y superar a la mente que es la única que te pone límites.

Primero de todo, por estar ahí, con las deportivas puestas y a punto de salir a correr para entrenar o para participar en una carrera, ya eres un ganador o ganadora. Ya has sobrepasado el primer límite y obstáculo que te plantea la mente. Ya has ganado, recuérdatelo siempre. Sólo por empezar ya eres un campeón y una campeona.

Salir a correr cuando llueve, hace frío o simplemente hace un día nefasto para practicar tu deporte preferido. Ese día, el que superas esa barrera y te mojas, sufres y, a la vez, te diviertes, ese día has vuelto a ganar. Ese día el entreno o la carrera valen por dos, por tu fuerza y por la de los que no la tuvieron y que ya no podrán recuperar nunca. Ese día recuérdate que eres doblemente campeón y campeona.

Una subida, hay que empujar con fuerza porque el de atrás viene cerca, no te centres en lo que vendrá, mira hacia tus pies, fija la vista a un palmo por delante de tu zancada, no mires más allá. Fíjate en el suelo que pisas, en cómo das la zancada, en las piedras del camino, sortéalas, concéntrate en ti y en tu respiración, no jadees, respira bien por la nariz y saca el aire por la boca. Es el momento de estar concentrado, de seguir adelante y de no dejar que la mente te traicione contándote milongas de si estás cansado o si no puedes tirar más. Eres tu sólo frente a tu reto y la cabeza no te sirve para nada porque ella no sube por ti, así que dale vacaciones o invíatale a visualizarte subiendo casi volando esa cuesta. Cuando despejes la mente verás que ya has llegado arriba.

Cuando las fuerzas te fallen y creas que ya no puedas más, veas la meta a lo lejos pero te parezca imposible llegar, piensa en lo que te llevó a estar allí, en esas personas que te apoyan, te quieren y creen en ti; piensa en las otras personas que no pueden hacer lo que tu está haciendo porque igual no pueden físicamente o igual no superan a su mente y no pueden avanzar. Siéntete fuerte y valioso porque lo eres. Siente como de golpe te invade la fuerza, esa que te ayudará a atravesar la línea de meta gritando como el campeón o la campeona que eres. Y si no es suficiente dítelo a ti mismo: grítate campeón, ya está, lo ha hecho, eres una máquina… Tu eres tu mejor aliado y tu mejor animador; ya está en la recta final y puedes permitirte decirte lo bueno que eres, ¡porque eres así!

Sólo de pensar en ese momentazo, se me eriza la piel, se me enrojecen los ojos y la barriga empieza a hacerme cosquillas, como si miles de mariposas revolotearan dentro de mí. Esa es la esencia del auténtico corredor. No importa ni el tiempo, ni la distancia, ni la posición, ni la meta, importas tu frente a tu límite; importa que lo traspases y sientas al campeón o la campeona que viven dentro de ti.

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