BYE BYE 2018

BYE BYE 2018

Llega año nuevo y con él las reflexiones y los buenos propósitos. No sé si os pasa a vosotros pero a mí me encanta mirar atrás y recordar todo lo que el 2018 me ha dado. Recordar los buenos momentos y también los malos porque sin ellos no seríamos capaces de ser quienes somos hoy. Sin los momentos duros no aprendemos y sin aprender no somos mejores personas. Y esta vida se trata de mejorar día a día para ti pero también ser mejor persona para las personas que nos rodean. Aunque eso signifique dejar cosas, emociones, actitudes, costumbres y personas atrás.

Este 2018 me ha dado un trabajo que me permite entrar en el juego de ser un personaje capitalista, formar parte de la sociedad, comprar, tener y todo eso. La verdad es que es una frivolidad pero, seamos realistas, vivir en una ciudad o vivir en sociedad tiene un precio y ese precio es: el alquiler, la comida, la ropa, el coche.. Y un sinfín de facturas que hay que pagar. Y éstas no se pagan meditando, ni haciendo yoga, ni echando horas sueltas. Sorry. Así que me siento feliz por tener cubierta una necesidad básica.

Ojalá de aquí unos años vivamos de forma más consciente en ciudades que se comprometan con las personas y no con hacer dinero. De ésto hablábamos con 2 personas que conocí en un cumpleaños de que la sociedad que conocemos debe avanzar hacia este camino. Hacia no pensar en el dinero que tendré cuando me jubile y si habrá pensiones, toda esta psicosis que me preocupa 0 porque confío en que la sociedad necesita un cambio y que está por venir porque ante la crisis la solución es el cambio y en este caso le tocará a la sociedad. Confío y creo en que algo mejor nos toca seguro.

Este 2018 me ha traído presentaciones, talleres y muchos reto detox. ¡OLE! Estoy feliz de ir divulgando poco a poco todos mis conocimientos acumulados a lo largo de mi vida con la comida, el deporte y sobre todo con la aceptación de la realidad, la consciencia con el entorno y el vivir en presente de forma sencilla.

Tengo que agradecer al 2018 por todos los momentos vividos en furgo, esos que me han devuelto a la realidad, a entender que no necesitamos nada y que la verdadera riqueza está en todo lo que nos rodea: paisajes, experiencia y amor.

2018 me has servido para estrechar lados con aquellas personas que realmente valen la pena en mi vida. En nuestro corazón entran personas que sabes con certeza (pese a los errores que todos cometemos) no quieres dejar escapar de tu corazón. Y es así. Hay personas que ya nunca van a irse porque nos une un amor puramente incondicional. Agradezco esto muchísimo.

Te agradezco 2018 por todos los proyectos que he vivido y que han tenido un exitazo brutal como la Cursa de la Dona de Muntanya y la Oncotrail. No puedo sentirme más feliz de ver como la dedicación de meses de trabajo y el haber restado horas de sueño valen la pena cuando un grupo de mujeres te miran felices a los ojos y te agradecen el haber sido los culpables de su felicidad. No puedo estar más feliz.

2018, me has servido para reivindicarme como persona. Alzar mi voz y dejar claro que estoy aquí, que soy así y que no hay más. No hay trampa ni cartón y eso mola.

Y es que vaya 2018 más movidito que has sido. Joder. Ha habido conflictos, muchos con personas, amigas, familia, trabajo y hasta conmigo misma; pero han sido resueltos  ¡Menos mal!

Si no los resuelves te impiden que avances y ésa es la peor tortura que una persona puede tener. Quedarse estancada en malos pensamientos, odio y rencor. Hoy, el resolver me proporciona tranquilidad y paz interior. Hay que saber pedir perdón y también saber aceptarlo.

Hay que valorar a nuestra sangre por encima de todo porque es nuestra sangre y son, siempre, quienes van a estar ahí para apoyarnos y ayudarnos. Eso me enseñaron de niña y espero poder enseñar lo mismo a mis hijos algún día. Aunque para poder enseñar ciertos valores hay que predicar con el ejemplo. Touché.

Me he alejado de todas aquellas relaciones tóxicas. Sí, personas que infravaloran mi energía y mi fuerza. Esas fuera. Personas que hacen daño a otras personas, hiriéndolas el alma y jactándose de ello, fuera también. Si una amiga no valora a otra, la hace daño y la hiere y encima por detrás se jacta. Buf… Qué dolor, cuanta pena y tristeza arrastra su alma, eso no quisiera tenerlo en mi vida, así que con amor, lo apartas porque es su historia, su lección y su lucha. No la mía, no la nuestra. Liberar, purificar y transformar. Gratitud.

Correr no siempre es la solución y no siempre sirve para centrarte. A veces es dejar de hacerlo que te devuelve el centro. Así que hay que equilibrar y saber cuándo centrarte en entrenar y en cumplir objetivos y cuando hacer lo contrario y sentarte, leer, pintar, descansar y meditar sobre lo que realmente me hace feliz ahora.

2018 de madurez. Madurando emociones, sentimientos y aceptación sobre una misma, principalmente. Porque todo lo que está a nuestro alrededor haciendo “ruido” es porque ése mismo ruido está en nuestro interior y no le hacemos caso suficiente.

Así que este 2018 lo definiremos como un año de aceptación hacia mi misma, de madurez hacia las relaciones con los demás y de perdón por mis errores cometidos y por los de los demás, que no dejan de ser los míos propios. Ahora toca hacer borrón. Poner el contador a 0 y que llegue un 2019 libre de nuevas experiencia, emociones, sentimientos y nuevas personas que aparezcan en nuestras vidas para hacernos replantear ideas, emociones y hasta cimientos. Pues remover cimientos nos hace ser más libres. No estar anclados a nada nos da una libertad abrumadora. Recuerda que en esta vida todo es posible, todo está por hacer si quieres y lo deseas con anhelo, amor y gratitud.

2019 te espero con mucho amor, muchas ganas y deseo que se un año lleno de abundancia, de amor y de personas increíbles que valoren mi esencia, mi alma y sobre todo mi ser. Personas que nos ayuden a sumar y momentos para poder compartir con amigos, familia y desconocidos que harán que se nos remuevan las tripas.

La magia de los encuentros fortuitos y de las casualidad, y de los mensajes que te llegan de forma inesperada pero concisa y con dirección. Amo la dirección que nos da la verdad y el amor.

Brindemos, alcemos las copas para brindar por el amor, por los imprevistos y por la magia del regalo de la vida.