ALMOGAVERS RACE: la carrera de obstáculos 100% gironina

¡Qué ben parits som, hòstia!

Perdonadme que empiece así, pero es lo que siento. Una vez más me enorgullezco de ser de Girona (de toda la vida) porque es que aquí hacemos cosas “ben parides” y esta vez Adrià y Carles lo han demostrado en la organización de la Almogàvers Race. Una carrera de obstáculos que para ser una primera edición dónde la organización se la ha jugado y ha sido super TOP. 

Como siempre, el Ajuntamiento de Sant Gregori se volcó a tope en el evento y cedió su querida Pineda para la jornada, lúdica, divertida y cañera.

No soy una experta en este tipo de carreras, a penas he hecho 2-3 del estilo, así que no sé mucho sobre ello. Pero ya sabéis que vengo del trail. Sabéis que estoy harta de hacer carreras, de competir y hasta de organizar. Y os confieso que el amor, el cariño y la dedicación que han puesto a esta carrera es realmente el valor diferencial que tiene.

¡Felicidades!

No sólo a las cabezas pensantes y ejecutoras sino a todo el mundo que se ha volcado en la organización de la misma. Lo habéis hecho genial. Se nota el amor y el cariño que le habéis puesto y yo, una vez más, me lo he pasado BOMBA. 

Llegando a meta…


Des de hace unos meses que entreno con el super team FOTLI FIT (putos locos) y pude salir con ellos en el cajón OPEN, el primero.

¡Vaya ritmaco se pegaron!

Javi está on-fire y no, no pude seguirlos. Me costó la vida… Así que preferí reservar y hacer caso a las limitaciones de mis tobillos, aún resentidos por algunas lesiones que arrastro desde hace un tiempo…. Soy una pupas… ¡JA! 
Pero que me lo pasé de miedo: saltando, rodando, equilibrando, poniéndome al límite y arrastrándome todo lo que hacía falta. ¡No hay miedo! De todo menos miedo. Os lo aseguro. 


La parte más divertida (sin lugar a dudas) cruzar el río Ter (creo que en 36 años no me había bañado en él así, nadando y todo… (un hurra por los socorristas… Más monos….) y me quedé flipada con las dunas. ¡Ole Adrià! Gràcies perquè vaig xalar de valent…

La cabra tira al monte así que disfruté como una jabatilla corriendo, enfangándome y conectando con la naturaleza y su lado salvaje…. 
Los obstáculos fueron muy trabajados y cuidados al detalle… Lo mejor la ayuda de mi padre para saltar la barra americana esa…

¡Qué afortunada soy! 


Me sentí acompañada (aunque corría sola), reconfortada, acogida y feliz…. Y además no lo hice del todo mal aunque chupé burpees por doquier jajaja. Aún me queda mucho por aprender per de la mano de Carles y su Fotli fit team estoy convencida de que no habrá (a la larga) obstáculo que se me resista) y si se me resisten… Siempre me queda mi espíritu Nena Trail y mis loquis con las que el camino a meta siempre siempre siempre es mucho más fácil. Os quiero chicas… 

¡Larga vida la Almogaver Race y hasta el año que viene!