MI EXPERIENCIA CORRIENDO EN MARRUECOS

MI EXPERIENCIA CORRIENDO EN MARRUECOS

MI EXPERIENCIA CORRIENDO EN MARRUECOS – Foto: Oriol Batista Fotògraf

 

MI EXPERIENCIA CORRIENDO EN MARRUECOS

DÍA 1: LLEGADA A MARRAKESH

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Llegamos a las 23h (hora de Marrakesh, una hora menos que en España). Fuimos a cenar algo. Muy suave sólo para visitar un poco la zona por dónde nos hospedábamos. Un barrio muy tranquilo y sencillo.

Nada que declarar, día de descansar y dormir mucho.

DÍA 2: DESAYUNO EN LE CASPIEN Y VISITA A MARRAKESH

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A las 9h nos reunimos con Pablo, Abdou y Lluis. Desayunamos en el hotel Le Caspien de Marrakesh. Tiempo para conocernos, darnos las primeras impresiones de la aventura y salir a conocer la ciudad. Ir con Pablo es conocer las entrañas de los lugares, conocer a las personas y los rincones más inhóspitos de Marrakesh. Ése día lo tuve claro. Este no iba a ser un viaje cualquiera. Hablamos de política con el propietario de un Hamman en Marrakesh (un Hamman Público). Compartimos un té con menta en el barrio más humilde de las afueras de Marrakesh, viendo una película de puños y muerte subtitulada al francés. Lloré en la Medina cuando vi aquellos macacos atados a las cadenas que les condenan a ser nunca mejor dicho “un mono de feria” por el resto de sus días. Aluciné por los olores, los colores, los contrastes y el respeto hacia las costumbres que se respira en Marrakesh, la ciudad del caos y el orden al mismo tiempo.

Esa noche nos reunimos con el grupo de corredores que formaríamos parte de la aventura por Morocco. Rick de Toronto, Adam de California, Dave de NYC, Jenny y Maeve de Irlanda, Claire de Londres, Mònica, Martin, Lluis, Oriol y yo, los catalanes de Girona. El idioma oficial del tour, por supuesto, el inglés (con algún deje de francés instigado por el germano Lluis).

Después de una ensalada marroquí acompañada de un smoothie de aguacate con zumo de naranja, estaba mentalmente preparada. La aventura comenzaba.

DÍA 3: TIMIT VILLAGE DÓNDE VIVE LA HAPPY PEOPLE VALLEY.

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Nos levantamos pronto, desayunamos en el hotel y nos metemos en la furgoneta rumbo a Timit.

Antes paramos a comer en casa de Abdou, el guía loco que nos llevó casi de la mano en esta aventura; procurando por nuestro bienestar y empujándonos a descubrir Marruecos dentro de nosotros mismos. Jamás encontraré palabras para describir lo que su forma de enseñarnos su país nos hizo sentir a todos. Su forma de amar su tierra, sus costumbres y sus gentes; era mágica. Su forma de mostrarnos todo sobre ellos era sobrecogedora, sus bromas, su música, sus pelos y su sonrisa nos han cautivado a todos. Dejándonos claro que el mejor en su trabajo es el que más lo siente dentro de sí mismo. Y así es él, apasionado y auténtico. No podríamos haber tenido mejor guía para estos días en Marruecos. Y él, no podía haber tenido mejores compañeros de viaje y locuras… 😉

Timit es un pueblo muy pequeño con unos habitantes muy muy acogedores. Aquí hicimos una ruta suave de 15Km para tomar contacto con la altura pues estábamos sobre los 1800 metros de desnivel. Muchos se quejaban de la falta de aire al respirar, o del mal de altura. Yo no noté nada. Sólo unas inmensas ganas de impregnar cada poro de mi piel con experiencias nuevas, personas únicas y momentos irrepetibles. Y así fue, esa noche, Mohamed, Ali y los demás amigos que nos acompañaban parte del viaje para facilitarnos las impresionantes comidas típicas marroquíes exquisitas y el vaivén de maletas, nos deleitaron con su magia. En la sala de reunión se apoderaron de unos tambores y cantaron canciones típicas de sus pueblos para nosotros. Mamá África me dejó sin aliento y emocionada por esa magia me dejé llevar al son de los tambores. Bailé, salté, reí y lloré. Lloré porque ya me sentía parte de esas personas, de sus vidas y de ese aire maravilloso que cubre el cielo de esta África pura y libre.

Esa noche fue el principio de todo.

DÍA 4: TIZI’N TIMIT PASS 2901M DE ALTURA EN EL ATLAS AL VALLE DE N’GOUN RIVER

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Por la mañana después del desayuno y tras haber pasado una noche en el infierno, lo tenía claro. Ese día a parte de los 35Km que nos separaban de nuestro destino con un desnivel de más de 1500m, iba a ser un día emocionalmente y físicamente duro para mí. Mi barriga iba a estallar. Y sí, lo hizo. En mitad de la montaña, mientras ascendíamos por el Timit Pass de 2901m de altura tuve que parar más de 6 veces por fuerza mayor. Una cruel gastroenteritis se había apoderado de mi estómago y no había esfuerzo que acabara conmigo en cuclillas, rezando para que no fuera el final de la aventura.

Subí a la cima y una vez arriba, cargamos fuerzas en el avituallamiento y empezamos a bajar. Las bajadas técnicas de montaña que tanto me apasionan, me ayudaron a despejar la mente y a olvidar un poco el dolor de estómago. Una vez abajo, comimos en mitad del N’Goun River, en el suelo y en corrillo compartimos una espectacular ensalada marroquí hecha por Mohamed. El mejor cocinero del mundo. No hay palabras para describir cuan agradecidos estábamos todos por el amor que nos regalaba en cada uno de los platos que nos preparaba cada día en nuestra aventuras.

Después de la comida quedaban los últimos 15Km hasta la casa que nos acogía esa noche. Llegamos tarde. Los últimos diría yo. No podía correr. Mi cuerpo no me dejaba dar un paso más ligero de lo normal porque sino me castigaba de cuclillas cual maestro de colegio. ¡Qué castigo! Mi primer día de aventura y sin poder correr, ni disfrutar por esa gastroenteritis que no me dejaba tranquila. Tras unas horas llegamos al refugio Abdou, Oriol y yo. Y con nosotros la lluvia, que nos había acompañado en ese tramo de viaje, junto la desesperación y la fuerza interior.

Cené una ensalada sin cuscus y sin nada. Una ducha y a dormir, intenté recuperar el líquido perdido y cerré los ojos rezando a Alá para que aquel día fuera sólo un mal día y que no me fastidiara el resto de días de aventura.

DÍA 5: N’GOUN RIVER Y SU CAÑÓN

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Por la mañana amanecí más recuperada. Había tenido un sueño reparador. Habían salido a relucir en sueños emociones reprimidas y frustraciones dolorosas no expresadas a lo largo de estos meses. Y esos sueños curaron mi cuerpo y mi espíritu.

Pablo me había recomendado descansar aquel día pero me brindé la oportunidad de disfrutar y así fue. Corrimos como locos más de 25Km por el río y el increíble cañón de N’Goun. Paramos en los pueblos de camino para visitar a algunos amigos Bereberes que nos esperaban con sus mejores galas, té verde con menta en mano y algún delicioso snack típico marroquí. ¡Qué emocionados estaban al recibirnos! ¡Qué poco tenían y cuanto nos daban!

Y así, hora a hora, África se apoderaba de cada pensamiento y de cada paso. Ayudándonos a soltar los lazos, a dejarnos volar y disfrutar de la aventura de forma sincera y limpia.

Llegamos a nuestro refugio para pasar la noche.Dónde nuestros amigos nos esperaban con té verde y menta en mano. Mi primera ducha caliente que supo a gloria. Esa noche cantamos y bailamos con los hombres del pueblo. También conocimos a sus mujeres en medio de unos tatuajes de henna típicos de allí. Fueron unos momentos muy mágicos. La felicidad lo irradiaba todo y la austeridad aparecía en la única y más auténtica de las riquezas posibles.

DÍA 6: N’GOUN RIVER Y SU CAÑÓN

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Nos despertamos con ganas, tras una noche llena de emociones, acompañada por un manto de estrellas que nos dejaron boquiabiertos. ¡Qué maravilla!

Me sentía bien, estaba con fuerzas y ése día sería el mejor día de la Aventura. Corrimos por las montañas hasta llegar a un colegio. Sí, en mitad de la nada prácticamente había una explanada que albergaba 2 edificios pequeños, eran 2 aulas llenas de críos. Me rodearon y con muchísimas curiosidad y vergüenza me preguntaban mi nombre. Asombrada les saludaba y les preguntaba por el suyo… Entramos en las aulas. Pequeñas, tristes, viejas y rotas. Así se quedó mi alma, se hizo pequeña, envejeció de golpe y se rompió de dolor. No podía ser real lo que veía. Estos niños, son el futuro de un país, son su esperanza, su alegría… ¿Qué educación reciben? ¿En qué condiciones?  Como puede ser, que el resto del mundo mundial, tan poderoso y tan rico, se resigne ante tal panorama… Cómo puede ser que tengamos tantas oportunidades en algunos países y en otros, quizás nunca puedan calzarse unas zapatillas para salir a correr a otro país lejano… ¿Qué narices hacíamos nosotros corriendo por Marruecos, habiendo aún tanto que hacer en el mundo?

Me quedé asombrada, impacta; en ese momento me di cuenta, Marruecos me había robado ya el corazón.

Tardé algunas horas en volver a correr. Ni el río podía arrancarme una sonrisa, tenía el alma dolida y tantas emociones se me acumulaban en el corazón y en la cabeza, tanto por hacer me colapsaba las piernas. Poco a poco fui recuperando el sentido de mi viaje. Poco a poco fui entendiendo que hay mucho por hacer y que hay que hacerlo. Para éso estamos aquí y para éso mamá África nos había llamado.

Gracias a Pablo pude reponerme en mitad del camino. Gracias a su consuelo y a sus palabras de esperanza y anhelo entendí que esa emoción era la llama de Marruecos llenando mi corazón. Había conectado con el lugar y con sus personas. Ya nunca sería la misma y por siempre, guardaría en mí ese momento. Que será, sin lugar a dudas, el inicio del cambio.

Paramos a comer y descansamos las piernas. Ese día Mohamed había preparado ensalada marroquí con arroz. ¡Deliciosa!

La tarde fue divertida, últimos kilómetros atravesando el río, subiendo montañas y viendo como poco a poco el paisaje dejaba de ser frondoso y lleno de árboles para dar paso a un paisaje mucho más austero y estéril. El desierto asomaba su nariz poco a poco.

Otro gran momento de la tarde y el último por fin (no podría haber soportado más emociones por hoy) fue llegar al acantilado y ver cómo estaba perfectamente diseñado el pueblo que nos acogería esa noche. Las lágrimas me abordaron, la emoción corría por mis venas y en mí se desató el rugido salvaje de la vida. No hay mejor lugar para estar que hoy aquí.

Acomodación en un hotel marroquí precioso, cena, baile con los compañeros para despedir a Mohamed, Ali y compañía, esta segunda parte del viaje ya no estarían con nosotros. Perderíamos su energía y sus risas, pero ganaríamos unos amigos formidables para toda la vida. Y yo, además, algunas recetas típicas marroquíes para mis salsas y ensaladas.

DÍA 7: SAHARA DESERT

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Desayuno en el hotel, despedida de nuestros amigos autóctonos y al bus. Nos esperaban 5 horas de viaje que nos llevarían al corazón del Sahara. ¡Qué ganas de desierto!

Después de comer nos calzamos las bambas y las polainas. Nos esperaban 10km de reconocimiento pos el desierto del Sahara. ¡Qué gozada! ¡Cuanta belleza! Todos quedamos enamorados de la magia del desierto, de sus dunas, de sus colores, de su austeridad y, a la vez, de su calidez. Era, sin lugar a dudas, el mejor parque de atracciones que unos corredores amantes de las aventuras podríamos tener. Subimos las dunas más altas, contemplamos los paisajes y las bajamos a 3’30”. La ruta empezó con deportivas en los pies, pero todos acabamos descalzos. No hacia sol y eso hacía que la arena estuviera fría, con lo cual era posible caminar descalzos por el desierto.

El primer encuentro había funcionado. El Sahara nos había encantado y nos habíamos caído muy bien. La noche fue diferente, ya en el campamento empezó a llover. Sí, llovió en pleno desierto del Sahara. ¡Qué emoción! Y después de la cena, al lado del fuego cantamos canciones y tocamos los tambores, para disfrutar juntos de la magia auténtica del lugar. Yo me aparté, cogí el saco de dormir y me tumbé a fuera, decidí contemplar las estrellas, la inmensidad del lugar y escuchar el silencio de las dunas. El cielo estaba tapado, así que las estrellas no se veían igual que días anteriores; pero la inmensidad se hacía presente igual y el silencio reinaba fuera y dentro de mí.

Noche de dormir poco, el viento movía las “paredes” de las tiendas del campamento y la arena se colaba por las aperturas para aterrizar sin miramientos en mi cara. Ahí fue cuando lejos de enfadarme, me rendí. No había nada que hacer, así era el desierto. La arena lo inunda todo y tu simplemente te adaptas, o te vas. Yo seguí durmiendo.

DÍA 8: SAHARA DESERT

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Nos levantamos a las 4.30 de la mañana. Desayunamos a las 5 y a las 6 de la mañana ya estábamos dispuesto a empezar la ruta. Teníamos 4 horas para hacer los 25Km que nos separaban de nuestra última parada. A partir de las 10h de la mañana ya no se puede correr por el desierto, el calor se hace insoportable; así que no había tiempo que perder.

Fue muy divertido y muy muy duro correr por el desierto. Lo hicimos en la zona dónde se corre el Maratón de Sables. Pensé en todas esas personas que se adentran en esa aventura. Los compadecí y los admiré a partes iguales. La arena lo inunda todo, no sólo tu cuerpo, tu cara y tu ropa, también tus bambas y tus pies. Las polainas servían de bien poco porque la arena se colaba por los agujeritos de la tela de las bambas. Los dedos acababan encogidos y se hacía muy duro correr así; pero para mí era una motivación extra, así que no dejé que me afectara demasiado y corrí, corrí, corrí como nunca antes lo había hecho. Corrí con emoción, con fuerza y con muchas ganas… Corrí, reí y volé… Me dejé llevar y de esa manera finalizamos la jornada. A las 10h de la mañana estábamos ya delante del bus, esperando para volver a Marrakech.

Mientras llegaban el resto de compañeros, nos abrazábamos y nos animábamos, la última etapa de la aventura había llegado a su fin y estábamos extasiados de alegría y orgullosos por haber cumplido un sueño. Entre todos lo habíamos conseguido. Habíamos conquistado el Atlas, el Sahara y nuestros sueños.

Subimos al bus y nos quedaban 12h de regreso, así que hicimos noche en mitad del camino. Esa noche fue una noche de cerveza, celebración y WIFI. Reconozco que para mí fue mucho de wifi. Necesitaba contaros todo lo que estaba viviendo… Necesitaba compartir esta magia porque al hacerlo, tenía la sensación de que no acabaría nunca y se haría real (para mí, toda esta experiencia parecía un sueño).

DÍA 9: DE VUELTA A LA CIVILIZACIÓN

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Nos levantamos tarde y visitamos el pueblo con un tranquilo “run” mañanero. Unos 10Km para estirar las piernas y encarar con alegría las últimas  6 horas de  bus que nos separaban de Marrakesh.

Llegamos a Marrakesh. El hotel Le Caspien nos esperaba. Ya no parecía tan auténtico como me lo había parecido el primer día. Ya no miré con los mismos ojos Marrakesh. No es que hubiera cambiado, simplemente que yo sí lo había hecho.

Me asombró muchísimo ver a las chicas de allí tan occidentalizadas: maquillaje, tacones, bolsos de Armani y anillos de diamantes…  Sin velos, ni trajes típicos. Me encantó ver cómo Marruecos es tan versátil, tan diferente y tan llena de contrastes. Este país no deja de sorprenderme y me re-confirma cuan enamorada me hace sentir de la magia de la vida, de sus opuestos y de su autenticidad. Porque nada está bien ni mal. Simplemente es y tu fluyes con ello.

Esa noche Marruecos se clasificó para el Mundial de fútbol, así que la noche fue una auténtica locura. Celebraciones, gente en la calle, alegría, locura… Yo lo miraba desde a fuera divertida y asombrada. Después de tantos días de tranquilidad y silencio, esa era una experiencia para recordar. El ser humano es así, el fútbol sigue teniendo ese poder de borrarlo todo.

Noche de despedida con el grupo en el Bar del Hotel. Cervezas, tapas y muchas experiencias. Fue una noche para intercambiar teléfonos, promesas y próximas aventuras. Esta experiencia no habría sido la misma sin el grupo de personas que éramos, cada uno único y auténtico en su totalidad. Hicieron de esta aventura algo fascinante (más aún si cabe).

DÍA 10: BYE BYE MARRAKESH

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Último día, despedidas a “tutti plen”. Desayunamos juntos y ya algunos marchaban al aeropuerto. Nosotros nos quedamos 1 día más. Visitamos Marrakesh, la Medina y su corazón más comercial. Disfrutamos con el deporte nacional del “regateo” y nos deleitamos con la última comida en una turística terraza del centro.

A las 20h ya estábamos en el aeropuerto, nuestro vuelo salía a las 23h y tocaba facturar maletas y emociones. Organizarlo todo para poder volver a la realidad con alegría y fuerza. No sería fácil, nunca lo es cuando una experiencia te cambia tantísimo por dentro.

A las 4 de la mañana aterrizábamos en nuestra cama, con nuestra sábanas y con la tranquilidad de un hogar que ha estado esperando nuestro regreso.

Feliz de lo vivido, feliz de haber hecho realidad un sueño. Feliz de haberlo compartido con personas maravillosas. Feliz de haberlo vivido junto a mi pareja, la persona más valiente, aventurera y especial que he conocido jamás; por la que me siento profundamente enamorada y agradecida por haberme elegido para vivir juntos esta aventura que es la vida. Feliz de que RUN THE WORLD ADVENTURES sea una empresa que busca conectar personas con personas, a través de la aventura y el correr. Feliz de que Cristina y Pablo sean los artífices de esta locura tan hermosa. Feliz de que Abdou y compañía nos hayan abierto sus corazones.

Estoy muy feliz porque sé que esta aventura no se acaba aquí. Marruecos vive hoy en mi corazón y lo hará para siempre.

MOROCCO THE LIVING COUNTRY OF FREEDOM

MOROCCO THE LIVING COUNTRY OF FREEDOM

MOROCCO THE LIVING COUNTRY OF FREEDOM

Let me write today my post in English, because in that language is how I feel Morocco. And as a tribute to all my group of mates that lived the same adventure as me. First of all, let me apologize for my English, of course could be better, ah? You know Mr. Toronto, there’s “WIFI” here? Ah? (Just joking).

Morocco Running Challenge was not a travel, neither a tourist trip, no place to rest, even no place for running. Morocco Running Challenge is a feeling that begins on your skin to stay in your heart forever.

Let me show what Morocco is…

Morocco is his people, the Berber people, are (for me) the natural people from Morocco, they are the only people that respect the Earth, which lives in harmony with the nature, with God and themselves.

Morocco is a run the world adventure. You find it in every corner, in every mountain, every river… Morocco is FREEDOM everywhere!

Morocco are contrasts: landscapes, cities, villages, men, women… You could see white and a minute after black! That’s amazing how contradictory a country could be. Not only a country, even the people, the religion, the colours…

Morocco is Pablo, Abdou, Mohamed, Mustapha, Ali, Brahim, Jenny, Maeve, Claire, Adam, Dave, Rick, Martin, Mònica, Oriol, Lluis…

Morocco is a feeling, not a place, even not a country.

Morocco is naturalness, is freedom, is balance, is not fair but it works.

Morocco has shown us a lot: respect, responsibility, education, tradition, culture, sanity… A lot of things that we lose thousands of years ago. But the most appreciated thing is that Morocco is FREEDOM.

I couldn’t learn better this feeling. It couldn’t be a better place to learn about Freedom. Once you breathe it, you know that you never will feel as free as we felt there. Never ever, because this feelings your feel there is the result of people being themselves, living their own life. The Freedom we thought we have here in Europe, is not the real freedom they have there. I mean, it’s a kind of Freedom that born in your heart and stays forever there… Spending your days being just who you are. Nothing more and nothing less.

We have a lot to learn about it. We need more Freedom and less material things. Because these material things make us caught in the Matrix.

 

 

MARROCO RUNNING CHALLENGE 160K EN 7 DÍAS

RUN TO MARROCO

RUN TO MARROCO – Pic: Oriol Batista Fotògraf

MARROCO RUNNING CHALLENGE 160K EN 7 DÍAS

7 días para recorrer corriendo Marruecos atravesando el Atlas de Norte a Sur y acabando con 2 días de Sáhara… Un sueños para cualquier aventurero y corredor de corazón. Un sueño para mí.

#RUNTOMARROCO

Ya os avanzaba que este sería un buen reto. Nos vamos a Marruecos, a recorrerlo corriendo durante 7 días con la mochila a cuestas y más de 96 millas por delante, casi unos 160Km. ¡Venga!

Salimos de Marrakech, nos reuniremos con el grupo de Run The Worls Adventures y 15Km después nos encontraremos en Village Timit dónde encontraremos a la Happy People Valley. Después haremos la ascensión en Tizi’n’Timit  pass de 2901 m de altura en el Atlas hasta el valle de Valley of the N’Goun river. Al día siguiente correremos por el río de N’Goun y su cañón. Desde el cañón correremos hacia los campos de otras ciudades más grandes… En definitiva los 5 primeros días estaremos atravesando el Atlas de Norte a Sur, hasta llegar al desierto del Sáhara. Dónde pasaremos 2 días corriendo por el desierto (¡Oh My God!), más de 45Km en dos días de desierto, arena, sol, calor y frío… Corriendo por dunas de más de 200 metros de altura. Es duro sí, pero es casi como un sueño hecho realidad. Siempre soñé con ello, pero jamás pensé que la vida me brindaría esta gran oportunidad. Así que cuando se te acerca este tren, lo mejor es subirse sin pensarlo.

Del Atlas al Sáhara… De Girona a Marrakech… Una vez más, cumpliendo sueños…

¡Mil gracias!

#RUNTOMARROCO

Puedes seguir mis entrenamientos y el proceso de preparación en mis redes sociales Instagram, mi página de Facebook,  y en mi perfil personal de Facebook. También puedes seguir el proceso en mi canal de Youtube y en mi web  www.charo-garcia.com