NO ES NO

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NO ES NO

No voy a acostarme contigo. No voy a pedir perdón por menstruar. No voy a bajarme la falda. No voy a dejar de llevar tacones. No voy a recogerme el pelo. No voy a taparme el escote. No voy a usar un sujetador discreto. No voy a ponerme ropa holgada. No voy a dejar de contestarte si me ofendes. No voy a dejar que me intimide tu mano levantada frente a mi cara. No voy a dejar de hacerme la manicura. No voy a dejar de correr. No voy a cocinar para ti por obligación. No voy a dejar de ser vegana. No voy a dejar de cuidarme. No voy a dejar de ir al gimnasio. No voy a dejar de salir  a bailar con las amigas. No voy a dejar de viajar. No voy a dejar de tener amigos. No voy a dejar de quedar con ellos.

Ya me llamaste puta. Ya me faltaste el respeto. Ya me amargaste la vida. Ya me hiciste sentir insignificante. Ya me engañaste. Ya me maltrataste. Ya me pegaste. Ya me chillaste. Ya me jodiste una vez.

Ahora ya no. Yo aprendí, es hora de que aprenda toda la sociedad.

NO ES NO

#noesno #yotecreo #noesabusoesviolacion

 

ROMANIC EXTREM: más extrema que nunca

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Corriendo en la Romanic Extrem. Foto: Oriol Batista

 

ROMANIC EXTREM: más extrema que nunca

Así vivimos nuestra cita anual con la carrera de montaña de referencia de la Vall de Bianya.

Es una de las carreras duras que tenemos por la zona y el pasado fin de semana, con la lluvia, el frío y la niebla, la hicieron aún más épica.

Salimos animadas y llenas de ganas de retarnos un año más en esta magnífica carrera que destaca no solo por un recorrido extraordinario, sino por una organización a la altura de las circunstancias, por todo el cariño que año tras año ponen en cada detalle.

Además de animadas y preparadas para la ocasión también fuimos precavidas y cargamos todo lo útil en nuestra mochila.

La lluvia nos hizo sufrir más de lo normal y desgastarnos muchísimo física y anímicamente. Llegamos al primer avituallamiento con una super animación. Que nos dio un subidón muy muy grande para seguir corriendo hacia el segundo avituallamiento y de allí volamos de nuevo hacia el que casi fuera el tercero.

Me encantaría decir que fue una experiencia única, hablar de la fuerza interior y de esa capacidad enorme que tenemos las personas de conseguir nuestros retos. Pero no fue de esos días. Como mucho ya sabéis un susto nos hizo recogernos. Nos hizo reflexionar. Recordar que la montaña es poderosa y que no hay nunca que subestimarla.

Suerte que la experiencia es un grado y nos ayudó a poder mantenernos en perfecto estado hasta que nos vinieron a rescatar.

En esta edición no atravesamos con gloria la línea de meta. Ni tan solo nos acercamos unos metros. No tuvimos tiempo de compartir anécdotas, ni culebrones mientras atravesábamos montañas, ni tampoco maldecir las subidas o las bajadas técnicas. Tan solo tuvimos tiempo de estar unidas, de apoyarnos, de arroparnos y de superar un momento difícil juntas, haciéndolo lo más llevadero posible entre buen rollo, abrazos, risas y palabras de consuelo.

Lo mejor fue que no estuvimos solas, que tanto la organización de la carrera como, los voluntarios estuvieron al pie de cañón y se desvivieron por nuestra seguridad.

Y después del mal rato que se alargó demasiado para mi gusto, pero que las circunstancias eran las que eran, toca hacer una lectura muy interna, muy profunda, muy íntima y personal.

Toca recuperar la mente y el corazón y volver a correr pronto… ¡Ánimo Conchi!