SUPERA TUS MIEDOS Y DISFRUTA DE LA VIDA

SUPERA TUS MIEDOS Y DISFRUTA DE LA VIDA

Cuando la vida te suelte a su merced, aférrate a ella. ámala y disfrútala. y nunca dejes que el miedo te paralice, que nunca te domine, obligándote a dejar de ser tu. SUPERA TUS MIEDOS Y DISFRUTA DE LA VIDA

Pues resulta que de esto se trata la vida. De disfrutarla al máximo, de no dejar pasar ninguna oportunidad que realmente nos mueva y sentir la vida por cada poro de nuestra piel, en cada latido de nuestro corazón… Sentir que tienes sangre recorriendo tus venas y emocionarte simplemente notando que respiras y que estás viv@.

La vida son momentos. La vida eres tú. La vida es lo que sientes, lo que dices y, sobretodo, lo que callas. Tú eres vida y como tal eres espontáneo, fuerte, valiente, vibrante, amoroso y lleno de energía.

Y cuando tienes miedo, cuando te bloqueas, cuando no fluyes con la energía de la vida, entonces estás cerca de la muerte. No vives, sólo sufres, sólo paras y obstruyes esa emoción que nace en ti, la callas, por miedo. El miedo te mata. El miedo paraliza la vida que hay dentro de ti. Huye del miedo. Véncelo. Enfréntate a él. Míralo a la cara y dile: “Hoy no vas a poder conmigo”. Y hazlo. Haz lo que te dicta el corazón, hazlo con fuerzas, hazlo con amor, hazlo con ganas… De esas que te salen de dentro y que te cubren con el manto de la emoción.

Vive tu vida. Vive con orgullo, con tesón, con fuerza. Vive como nunca antes habías imaginado y cuando tengas miedo, respira y sigue adelante. Este es el camino que elegiste y está diseñado para ti, así que todo irá bien. Todo lo bien que tu quieras…

¡Move on the flow y vive!

SUPERA TUS MIEDOS Y DISFRUTA DE LA VIDA

 

CORRIENDO A 3′ 30″

CORRIENDO A 3' 30"

CORRIENDO A 3′ 30″ – FOTO: Oriol Batista Fotògraf

CORRIENDO A 3′ 30″

Sé que muchos ya sabéis qué es correr a 3′ 30″. Pero permitidme que me explique. Correr a 3 minutos y 30 segundos el Kilómetro es prácticamente volar. Haz la prueba, elige un kilómetro e intenta hacerlo en 3 minutos y medio. Y luego me cuentas qué tal la experiencia 😉

Dejadme que os aclare que YO NO CORRO a 3′ 30″. ¡Ni de coña! A lo mejor algún día, en algún entreno y seguramente porque la carretera o el terreno hacía bajada. A veces, ni así. Mi blog se llamó a 3′ 30″ no porque yo vaya de “pofesioná” sino porque con mis colegas de aventuras siempre nos mofábamos al explicar batallitas de carreras y decíamos: “¿Y qué tal la carrera? Con todo lo que entrenas, seguro que ibas a 3’30″”. Y se quedó así, y mi blog trata de eso, de aventurillas varias en el mundo del correr. ¡Me encanta!

Pero este fin de semana fue diferente. El pasado sábado salí a hacer Trail running en uno de los parajes más maravillosos que tenemos en Catalunya, la Serra del Catllaràs. Me enamoré y siempre que puedo vengo a rememorar ese amor que tengo a estas montañas y al pueblo encantador de La Pobla de l’Illet.

El sábado tocó salir a disfrutar, a dejar los miedos y las excusas atrás, y a salir a moler las piernas sin piedad, sin pausa, sin pena y con muchas ganas. Así que salí a correr con toda mi alma. Y disfruté como la enana que sigo siendo 😉 Disfruté del recorrido, de las personas, de los compañeros, de los voluntarios, disfruté de los silencios, de las pausas, de mis pensamientos y de la soledad del corredor. Disfruté de las subidas pero más aún de las bajadas y di lo mejor de mí. Di lo mejor que sé dar, lo que llevo dentro, me entregué a mi misma en cada Km y no dejé nada.

Conocí a gente maravillosa en el camino, gente que me ayudó y a quien ayudé. Porque está claro que cuando haces algo por alguien, en realidad, lo estás haciendo por ti mismo. Así que cuando tiraba del carro al final del trayecto para que otros compañeros pudieran acabar sin caminar, de algún modo, también me estaba ayudando a mi misma a seguir, a seguir corriendo, a seguir disfrutando y a seguir siendo yo…

Y sí, el pasado sábado corrí a 3′ 30″ el último kilómetro, ese que atraviesa el pueblo de Catllaràs con sus gentes en las calles animando la proeza de los locos corredores que nos adentramos en la montaña, a veces tan encantadora como hostil. Él me dijo: “Es tu momento, esta carrera es tuya”, y aunque eran sus palabras, se transformaron en mías. Era mi momento de disfrutar, de darlo todo, de esprintar, de dejar la piel y el corazón. Era el momento de dejarme ir y ser yo. ¡Gracias!

Así llegué a meta: corriendo a 3′ 30″