CORRER ES MEDITAR

Correr es meditar

Correr es meditar

Correr es meditar. Meditar te devuelve a tu centro, te trae paz, relajación y lucidez. En la época en la que vivimos llena de un frenético movimiento hacia ninguna parte; empiezan a despertar des de lo más profundo de la conciencia humana un deseo amoroso por devolver serenidad, amor y paz a una Tierra infestada por los desechos violentos de una falta dramática de amor cubierta con un velo de esclavitud hacia un sistema que nos aprisiona. Falta amor. Falta luz. Falta serenidad. Faltas tú.

Las medicinas alternativas nos ayudan a reconducirnos, a encontrar la necesidad de seguir ese camino hacia dentro de nosotros mismos. El yoga y sus prácticas diarias junto a su disciplina y sus creencias entre asanas y mudras, nos reconectan con esa unidad que es el Universo; allí de dónde venimos todos. Y entre tanta corriente alternativa, resurgen las raíces; el motivo de nuestra existencia la esencia terrenal más pura que reside dentro de nuestro ser. Cuando ya los miedos no nos invaden, cuando nos sentimos menos prisioneros de todo y nada; cuando la libertad empieza a revolotear entre nuestras cabezas:¡echamos a correr!

Hace ya algunos años que empecé la búsqueda de mí misma, ese camino sereno que te hace sentirte lleno y feliz. Las terapias alternativas me guiaron, las lecturas espirituales me inspiraron, el yoga me serenó y me devolvió la luz, pero la paz interior llegó cuando empecé a correr.

La disciplina de correr, los entrenos, la alimentación, las salidas para disfrutar, los proyectos con amigos y las carreras junto a los retos; lejos de atarme, me han devuelto las ganas, la fuerza y la paz interior.

Correr es meditar, una meditación activa. Una meditación profunda que te obliga a estar contigo mismo, aquí y ahora. Te obliga a no pensar en nada más, a ser tu y sólo tú. Su práctica, su disciplina te devuelven a ti desde lo más profundo, reconectas contigo mismo, te escuchas, escuchas los quejosos alaridos de tu cuerpo, escuchas sus avisos y te enfrentas a tu mente.

Es lo más maravilloso de correr, no importa el dinero que tengas, ni tu status social, ni si tienes trabajo o estudios, hijos, marido, mujer… Sólo importas tú, tus piernas, tu fuerza pero sobretodo tu mente. Importa como te enfrentas a tus miedos, a tus límites, como te deshaces de todo y te dejas llevar por tu corazón, por el amor que es la única fuerza capaz de mover el mundo y cuando conectas con eso: todo es posible.