CORRIENDO EN CASA Y POR UNA BUENA CAUSA

corriendo a tres treinta

CORRIENDO EN CASA Y POR UNA BUENA CAUSA

Parecía que atrás quedaban las carreras de barrio, pero no. El pasado fin de semana nos estrenamos con la Cursa de Astrid 21. Una carrera solidaria, en beneficio a la Fundació Astrid 21 para niños con Síndrome de Down, ya es un clásico en tierras gironinas. Pero, curiosidades de la vida, aún no me había estrenado.

Así que tras unas semanas tontas de no correr demasiado y una semana pasada de trabajo intenso en Barcelona, no podía faltar. Modalidad 20K. Muy contenta con el resultado (medalla de chocolate que dicen, un 4º puesto), pero sobretodo por poder compartir estos momentos con mis amigas y compañeras de equipo y hazañas…

El premio más grande que llevo conmigo es ver vuestras caras al cruzar la meta y sobretodo, saber que Cristina ha empezado a sentir esta afición tan maravillosa que lleva intrínseco el apasionante mundo del Trailrunning. ¡Bienvenida campeona!

Una más a la saca y a seguir sumando Km, pero sobretodo, a seguir haciendo salud. Porque el objetivo primordial es estar sana y en buena forma, sin obsesiones y con un único objetivo disfrutar de correr. Ese deporte que tantísimo me apasiona.

 

NO ES NO

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NO ES NO

No voy a acostarme contigo. No voy a pedir perdón por menstruar. No voy a bajarme la falda. No voy a dejar de llevar tacones. No voy a recogerme el pelo. No voy a taparme el escote. No voy a usar un sujetador discreto. No voy a ponerme ropa holgada. No voy a dejar de contestarte si me ofendes. No voy a dejar que me intimide tu mano levantada frente a mi cara. No voy a dejar de hacerme la manicura. No voy a dejar de correr. No voy a cocinar para ti por obligación. No voy a dejar de ser vegana. No voy a dejar de cuidarme. No voy a dejar de ir al gimnasio. No voy a dejar de salir  a bailar con las amigas. No voy a dejar de viajar. No voy a dejar de tener amigos. No voy a dejar de quedar con ellos.

Ya me llamaste puta. Ya me faltaste el respeto. Ya me amargaste la vida. Ya me hiciste sentir insignificante. Ya me engañaste. Ya me maltrataste. Ya me pegaste. Ya me chillaste. Ya me jodiste una vez.

Ahora ya no. Yo aprendí, es hora de que aprenda toda la sociedad.

NO ES NO

#noesno #yotecreo #noesabusoesviolacion

 

ROMANIC EXTREM: más extrema que nunca

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Corriendo en la Romanic Extrem. Foto: Oriol Batista

 

ROMANIC EXTREM: más extrema que nunca

Así vivimos nuestra cita anual con la carrera de montaña de referencia de la Vall de Bianya.

Es una de las carreras duras que tenemos por la zona y el pasado fin de semana, con la lluvia, el frío y la niebla, la hicieron aún más épica.

Salimos animadas y llenas de ganas de retarnos un año más en esta magnífica carrera que destaca no solo por un recorrido extraordinario, sino por una organización a la altura de las circunstancias, por todo el cariño que año tras año ponen en cada detalle.

Además de animadas y preparadas para la ocasión también fuimos precavidas y cargamos todo lo útil en nuestra mochila.

La lluvia nos hizo sufrir más de lo normal y desgastarnos muchísimo física y anímicamente. Llegamos al primer avituallamiento con una super animación. Que nos dio un subidón muy muy grande para seguir corriendo hacia el segundo avituallamiento y de allí volamos de nuevo hacia el que casi fuera el tercero.

Me encantaría decir que fue una experiencia única, hablar de la fuerza interior y de esa capacidad enorme que tenemos las personas de conseguir nuestros retos. Pero no fue de esos días. Como mucho ya sabéis un susto nos hizo recogernos. Nos hizo reflexionar. Recordar que la montaña es poderosa y que no hay nunca que subestimarla.

Suerte que la experiencia es un grado y nos ayudó a poder mantenernos en perfecto estado hasta que nos vinieron a rescatar.

En esta edición no atravesamos con gloria la línea de meta. Ni tan solo nos acercamos unos metros. No tuvimos tiempo de compartir anécdotas, ni culebrones mientras atravesábamos montañas, ni tampoco maldecir las subidas o las bajadas técnicas. Tan solo tuvimos tiempo de estar unidas, de apoyarnos, de arroparnos y de superar un momento difícil juntas, haciéndolo lo más llevadero posible entre buen rollo, abrazos, risas y palabras de consuelo.

Lo mejor fue que no estuvimos solas, que tanto la organización de la carrera como, los voluntarios estuvieron al pie de cañón y se desvivieron por nuestra seguridad.

Y después del mal rato que se alargó demasiado para mi gusto, pero que las circunstancias eran las que eran, toca hacer una lectura muy interna, muy profunda, muy íntima y personal.

Toca recuperar la mente y el corazón y volver a correr pronto… ¡Ánimo Conchi!

TRAIL COSTA BRAVA. MUCHA COSTA Y MUY BRAVA.

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La alegría de correr. Trail Costa Brava.          Foto de Oriol Batista Fotògraf

TRAIL COSTA BRAVA. MUCHA COSTA Y MUY BRAVA.

Una Trail de Mar y Montaña como muchos de los platos típicos de por la zona. Trail Costabrava ofrecía 3 modalidades, express con 13K, Trail con 22k y Maratón para los más atrevidos y atrevidas. Los organizadores, KLASSMARK (siempre fieles a su quality over quantity), una vez más, han sabido hacer temblar a los corredores y las corredoras que acudimos a esta nueva cita. Ya una indispensable en todos nuestros calendarios.

Que sería una carrera de esas de no olvidar, ya lo sabíamos todos. La Costa Brava no deja indiferente a nadie y siempre es un placer poder descubrir nuevos senderos, trialeras y calas de ensueño a las que acceder es casi un suicidio. Pero lo que no nos esperábamos nadie era un temporal tan bravo y villano que nos acojonó a todos al instante y que hizo aún más divertida y épica esta especial carrera en nuestra estimadísima Costa Brava.

Una vez más felicidades, porque no solo fue una excelente organización y calidad de la prueba, sino que además hubo muchísimo cuidado al corredor. Para mí es el motivo principal para acudir año tras año a todas las carreras que organizan Klassmark y que recomiendo a todas mis amigas que se inician en montaña.

Personalmente, tras 2 maratones en las piernas a principio de temporada y después de venir de 1 año sabático en cuanto a competiciones deportivas y a nivel profesional, ha sido una carrera de las de disfrutar sin mirar el reloj.

Esta carrera era para mi compañero de batallas Franc. Al que hace ya 2 años lo engañé para empezar a correr por la montaña y que se ha llegado a enganchar de una manera que me encanta. ¡Ole!

Después de que él saliera de un lesión que lo dejó fuera de juego durante meses, la Trail Costa Brava era la ideal para volver al “ruedo”. Los primeros 11Km muy rápidos y corribles, de disfrutar, de ir con el gancho puesto a la par que la sonrisa. Tras los 11Km venía la “chicha” unas trialeras de rocas, al más puro estilo Costa Brava. ¡Súper!

Los mejores momentos de la carrera fueron los que no corrimos, más bien escalamos, saltamos y casi casi nadamos… Fue un tramo muy WILD, muy auténtico y de los que me encantan. Aunque sí, para algunos fue bastante ¡PUNKY! Jajaja

Personalmente tuve la suerte de poder ir a testear el terreno para hacerme a la idea de lo que venía y aunque el trozo PUNKY me lo salté (brutal para mi sorpresa el día de la carrera). Y la verdad que me encantó. Correr por la arena de la playa es un poco cansado pero tiene una magia excepcional. Sobretodo cuando las olas juegan a mojarte los pies (y al final lo hacen las jodías) y cuando la brisa marina inunda cada poro de tu piel. Goce total.

¡Qué disfrute ver las caras de los compañeros y compañeras corredores y sobretodo los comentarios! Gritos y chillidos entre risas de carcajada auténtica con la boca abierta. No lo olvidaré.

Tras esos kilómetros venían unos de descanso y luego ya Palamós. Genial, espectacular, brutal, auténtico, salvaje… Costa Brava en estado puro. Esta la marco de nuevo en mi calendario el año que viene y, si puedo, procuraré llegar en mejores condiciones para lanzarme al mar directamente y llegar a Palamós nadando…

Eso ya sería otra aventura y otra carrera…

Maratón de Sevilla: confianza, fe ciega y fuerza interior.

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Maratón de Sevilla por Oriol Batista

Maratón de Sevilla: confianza, fe ciega y fuerza interior.

La Maratón de Sevilla es, sin lugar a dudas, la maratón del buen rollo, las tapas y el mi arma a tiempo completo. Y es que desde que llegamos a Sevilla nos sentimos acogidos y arropados en todo momento. Tuvimos la suerte de conocer a Manuel que nos abrió las puertas de su casa mediante Airbnb. Un humilde y acogedor espacio para dos con dos bicicletas para poder recorrer la ciudad.

Así que el sábado por la mañana y bicicletas en mano fuimos al Palacio de Congresos para recoger los dorsales. La Feria del corredor de Sevilla, como cualquier Feria el Corredor es un lugar muy especial pre-carrera para que los corredores nos sintamos más motivados aún (y de paso compremos algunas cosas). Abrumador y divertido como siempre, a partes iguales. Un punto de encuentro de marcas, entidades y otras carreras de todo el mundo. Ideal para tomar nota y visualizar nuevos objetivos.

Después de recoger el dorsal, pudimos recorrer algunas zonas de Sevilla y sobre todo adaptarnos a su cultura del tapeo, ¡Importante!

Por la tarde descansar, hidratar y recuperar. Por la mañana bien temprano empezaba la súper aventura.

Domingo a las 6.30 nos levantábamos y empezábamos el ritual de preparación, desayuno, etc. A las 8h nos poníamos en marcha hacia la salida, a las afueras de la ciudad, en la Cartuja.

8.30h disparo de salida y gasss… Había muchísimas personas y de todo el mundo… Nosotros estábamos en el penúltimo cajón y pasamos por el arco 4 minutos después de la salida.

El primer Km siempre es el de posicionamiento, muchos zigzag hasta que encuentras el lugar que te toca entre tanta gente. Y ahí empieza tu aventurilla de Kilómetros.

Yo iba muy bien. Me había estudiado los tiempos, mis parciales e iba sobre la marcha.

5K sobre los 26 minutos
10K a los 53 minutos

Pude encontrarme a la liebre de Sub 3h 45’ con la que compartí hasta la Media Maratón, muy por debajo de lo previsto.

Allí empezaron todos mis problemas. Mis piernas respondían bien y también mis fuerzas, ¡Bien! Pero la cabeza empezó a fallar. ¿Qué pudo pasar? ¡Nada! Esta es la magia de la Maratón, nunca sabes cómo vas a responder. Y a veces el físico está bien pero es la cabeza la que no está preparada.

Así que vi kilómetro a kilómetro como me iba hundiendo más y más porque empecé a convencerme fervientemente que iba a hacerme daño, que no iba a ser capaz y que aquello que hacía era de locos, que no era mi ritmo ni mi lugar. Y empecé a vacilar, me empecé a poner muy nerviosa y empezó a fallarme la respiración. Y… ¡Bienvenido flato! Y para acabarlo de rematar me falló el mp3 con mi súper música motivadora. No leía los archivos y sonaban en bucle escasas 10 canciones. Y para mi pesar, pasada la media maratón y en mi punto crítico dejó de funcionar (se había mojado).

Paré para ir al lavabo. Varias veces. Pensé en abandonar. Caminé. Y aún así el globo de las 4h no llegaba. ¡Joder! Sí que había ido rápida. Decidí no abandonar, llegar al Km 30 y, a partir de allí, decidir que iba a acabarla.

Así que con más penas que gloria me aventuré hacia el muro del Km 30. Allí, seguí corriendo. Ya no me importaba nada. Solo disfrutar y llegar al Km 40 y de allí a meta.

No me dolía nada y podía correr cómodamente pero qué fastidio cuando el coco no te acompaña. Empecé a pensar que debería de haberlo entrenado más. Haber hecho más series aburridas y más kilómetros de interminable y agobiante carril bici. Quizás así hubiese estado más domada. Quizás no. Nunca se sabe. Y esta es la magia de la Maratón.

Kilómetro 40, atravesando el centro de Sevilla, las gentes, sus mi arma, sus ánimos. Eso hacía que valiera la pena estar allí, pese a todo lo vivido. Ya solo quedaban 2Km, pero vaya 2 km más agobiantes. ¡Oh My God! Suerte que en ese punto me esperaba Oriol, que había abandonado en el Km 15 y había venido a esperarme y entrar conmigo a meta.

Última recta y entrada al estadio de la Cartuja. Últimos metros, largos e infernales. Los ¾ de vuelta al estadio eran una auténtica expedición y aventura. Y pronto atravesando arcos 1, 2, 3 y el final. La ansiada meta. Alcancé a alzar los brazos en señal de triunfo y Uri se acercó a abrazarme. Los siguientes segundos fueron de no sentirme las piernas. Habían cogida tal inercia al correr que al parar ya no sabía moverlas. Caminamos hasta encontrar a las azafatas que entregaban las medallas y allí me desplomé. Mi premio. Mío por fin. Todo el esfuerzo había tenido su recompensa sobre todo cuando descubrí, que al final, había conseguido mi reto: llegar a meta por debajo de las 4 horas. Pese a todo, no había estado tan mal. Había conseguido el objetivo y había puesto mi cuerpo pero, sobre todo mi mente, a prueba. Hoy era de esos días en los que se demuestra que correr no es solo correr. Correr requiere de una endereza, una voluntad férrea y creer en ti siempre. Creer que puedes afrontar cualquier reto pese a la adversidades que sucedan. Creer que tú puedes cuando ni tu mismo lo crees. Creer que el único muro posible eres tu mismo y que no hay mayor freno para conquistar tus sueños que tú mismo.

Mi lección en Maratón de Sevilla ha sido maravillosa. Me ha devuelto confianza y fe ciega en mi misma, en mi endereza y en mi fuerza de voluntad.

“¡Ánimos Tigre! ¡Corre con el corazón!”